Cabalgata de las Huastecas; Chingos y un costal...
Aquí lo único que se escucha es el relinchar de los caballos, que se mezcla con las canciones norteñas y el bullicio de la gente...
Por: Alejandro Paz27/02/2010 | Actualizada a las 01:05h
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Aquí lo único que se escucha es el relinchar de los caballos, que se mezcla con
las canciones norteñas y el bullicio de la gente.
Quedó atrás el sonido de la ciudad, sólo las camionetas lo asemejan, con el
ruido que hacen al brincar un pozo.
Es Nueva Apolonia, donde los anuncios de reductores están sobre ellos mismos. Donde
viven dos mil 252 habitantes.
Son las 15 horas, el pueblo luce sólo. Apenas una señora camina por la orilla
de la carretera va con un pequeño al frente y otro atrás.
Una camioneta lujosa, contrasta con el lugar. El chofer detiene su marcha, lo
hace para preguntar a la mujer el acceso al campamento de las Huastecas. Con un
ademán lo envía unos metros más adelante. Ahí en donde, frente a una tienda está
un caballito. Es el primero que se ve, está a lado de un helicóptero.
Ambos pueden ser usados, pero para ello requieren de monedas. Y sólo son para
los niños.
Un camino de tierra húmeda, es el que lleva a los campamentos.
Son más de ocho kilómetros, la mitad está húmeda no levanta polvareda; el resto
algunos prefieren olvidarlo, aquellos que quedaron como “polvorones”.
Los agentes viales controlan la entrada de las camionetas, de los carros, y
hasta de los caballos. Apenas es la entrada, los campamentos se ven a los
lejos, pero de cerca un hombre con su bote de Tecate en su mano derecha.
La estampa es similar en el interior, adentro de la cerca.
Unas jóvenes, caminan hacia el campamento de Tamaulipas, es el que esta al
entrar.
Ahí llegaron los Invasores de Nuevo León, la Banda el Recodo, y Limón, fueron
llevados en “cidis” por los asistentes.
En San Nicolás, Xicotencatl, San Fernando y Cruillas, huele a carne asada. En
Palmillas Bustamante y Tula tambien. Madero, Tampico y Nuevo Laredo se recorren
en pasos.
Mientras que en Victoria el toro mecánico se cansó. “Vamos a ponerle
inyecciones al toro, y regresamos” dicen el que ameniza.
Una Tambora y un clarinete se escuchan en Mainero. Son, José Luis García y
Erick Servera, ambos de Linares, y fueron contratados.
La paga será de un “chingos y un costal”, dijo José Luis, aunque mientras tanto
descansa para después continuar.
Ya pasan 16 minutos después de las cuatro, un vendedor trae cerca de 38
sombreros. Efrén Martínez, es del estado de México, desde donde acudió pero
hasta esa hora no le ha dado resultados favorables.
“La venta está floja, ya casi todos traen sus sombreros” dice desconsolado, al
tiempo en que revela que el precio más barato que trae es de 150 pesos.
Son las 16:30 horas, después de pasar por Reynosa, y ver a un hombre acostado
sobre unos “veinticuatros” de cerveza, se llega a San Luis Potosí, casi en
corto está Hidalgo y al último Veracruz.
Ahí una banda ameniza, frente a unos vaqueros que intentan prender una lumbre.
Mientras que Don Santos García Salas, recoge unas latas de aluminio. El señor
recuerda que el año pasado sólo se dedicó a beber y se le olvidó recoger los
botes. “El año pasado namás le eche pa dentro, no para el costal, pero ahora si
ya me enmitotaron”.
Los terrenos son propiedad del ejido Los Aztecas, revela. Agrega que cada
pedazo de lugar es rentado por los propietarios, aunque desconoce cuánto
obtengan.
Por un lado pasa un niño, tiene unos nueve años de edad, su vestimenta es
vaquera y sobre su hombro izquierdo se pasa una chamarra con su mano derecha. Va
acompañado de su papa.
Cerca de ellos caminan unas niñas, llevan en sus manos 13 caballos.
Yanelli y Lesli narran que es la segunda vez que acuden, al tiempo en que entre
sus manos acomodan los caballos, y es que de los que traen no han vendido ni
uno. Su precio es de 100 pesos, y los traen desde Monterrey. Unos reporteros se
les acercan, les toman fotos y después se van.
El tiempo vuela rápido, y en el otro extremo del lugar, anuncian una
conferencia.
Ahí estarán los gobernadores de Hidalgo, San Luis Potosí, Veracruz y
Tamaulipas.
Un asistente arregla una bandera, le pone alambre quemado alrededor, la
intención es que no se mueva con el aire. Una de las banderas se está cayendo,
su escudo se desprende. Mientras que quienes lo ven se sonríen. La bandera de
México, está al lado izquierdo, junto a la de Tamaulipas. Al frente del
presidium hay tres micrófonos, uno de los Gobernadores no llegará.
Los helicópteros bajan y se van.
Unos reporteros bromean entre ellos, tratan de calmar la espera. En esa esperan
recuerdan que faltan dos de sus compañeros. El sol empieza a ocultarse, ya
faltan diez minutos para las siete.
Un helicóptero desciende, en su costado dice Protección Civil Tamaulipas.
De él baja un hombre alto con sombrero. Su abdomen abultado se ve entre la
sombras. Pero quienes lo ven no lo saben identificar. Ya se acercó más, es
Salvador Treviño Salinas, el encargado de la Protección Civil de los
tamaulipecos.
Unos comentan, que no encontró caballo y por eso llegó en helicópteros, aunque
otros se preguntan cómo es que se pudo elevar.
Atrás del escenario se ven un convoy de camionetas. Entre la oscuridad se
distinguen perfectamente los estrobos. Son más de 20 unidades.
Se dice que ahí llegan los tres gobernadores.
Los reporteros esperan que lleguen al lugar, pero otros se enteran que ya
iniciaron el recorrido en los campamentos, otra vez se suspendió la rueda de
prensa.
A las 19:30 horas
el recorrido inicio.
Fernando Toranzo,
por San Luis Potosí, Fidel Herrera por Veracruz y Eugenio Hernández Flores de
Tamaulipas, empiezan por Matamoros.
Después se pasan a San Nicolás, le siguen por Xicotencatl, y llegan a San
Fernando.
La gente empuja y las invitaciones se escuchan.
“Pásele Gobernador, pásele”, dice un hombre que esta sobre una silla.
Los empujones y pisotones son muchos.
Apenas han recorrido cuatro campamentos, y el mandatario veracruzano decidió
irse.
En el camino se detiene para dar una entrevista.
Ahí dice que las cabalgatas de las Huasteca son un patrimonio cultural y su
institucionalización es un compromiso, que son una herencia cultural, económica
y social.
“Los ganaderos de Acayuca han aprendido mucho de los de San Fernando” revela.
Este es el último año de Fidel como gobernador pero afirma que vendrá a las
próximas cabalgatas, aunque ya no como Gobernador.
La cabalgata inicio con poca gente, al final llego mucha.
Hoy no hubo algún trailer que impidiera el paso, pero si un tráfico que causaba
un avance lento.
Pero en los
campamentos, los humores se mesclan con los olores de la Huasteca.
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