Por: Luis Lauro Carrillo06/09/2011 | Actualizada a las 08:54h
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El
sector agrícola mexicano a pesar de los diversos programas de apoyo como
activos productivos, procampo, progan entre otros, creados por el gobierno
federal, son insuficientes para cubrir los graves problemas financieros de los
productores agropecuarios para la comercialización de los productos.
He aquí que la descapitalización y baja productividad del campo obedece a
factores como la apertura comercial, a la competencia desleal y fuerzas de un
mercado dominado por las trasnacionales que mantienen los precios en bajo
niveles.
Incidiendo también la falta de un mercado para sus productos, el desamparo
gubernamental ante la ausencia de instancias comercializadoras y precios, la
escasez de fuentes de financiamiento para el campo y la acumulación de las
carteras vencidas.
De ahí que la falta de rentabilidad de las actividades agropecuariashace inviableel futuro de los productores (sector social y privado) que no participan
en los mercados internacionales.
Aunado lo anterior a que la Banca de desarrollo aún no asume un papel de
verdadero fomento, se observa un enfoque muy marcado “al fondeo” y con una
resistencia a involucrarse directamente en el riesgo de los proyectos.
De tal suerte que los bancos comerciales decidieron restringir el otorgamiento
de créditos, contribuyendo a la descapitalización del campo, por lo que la
mayoría de los productores de las entidades federativas especialmente los no
orientados a la exportación, no han aprovechado otras alternativas no bancarias
como las Parafinancieras o Sofomes que se encuentran subutilizadas.
En efecto las parafinancieras son personas jurídicas que se integran con personas
físicas o morales, acreditadas como intermediarios financieros, que facilitan
el acceso, la distribución y la recuperación de crédito, recursos y/o servicios
a productores y empresarios del sector agropecuario, actuando como
financiadores de segunda instancia de las cadenas de valor agroalimentarias.
Al tenor de eso se dice que estos intermediarios financieros son híbridos, al
realizar operaciones de crédito con productores agropecuarios y realizar la
venta de insumos agrícolas y la comercialización de las cosechas.
Por tanto las parafinancieras permiten tener ventajas comparativas en la
intermediación financiera dado que trabajan con un grupo de prestatarios que
conocen y cuyos créditos quedan garantizados con la entrega de la cosecha a esta
institución.
Por otra parte, el negocio principal de las parafinancieras es la
comercialización de insumos y/o productos agropecuarios, la industrialización o
la utilización de los commodities agrícolas.
Por tanto, mediante la proveeduría de financiamiento a los productores rurales,
las parafinancieras se convierten en eficientes y competitivos vehículos de
crédito y de acceso a los mercados, a tecnología, asistencia técnica y
capacitación a los productores agropecuarios del país.
Está demostrado que el éxito de las parafinancieras radica en su gestión para
complementar el financiamiento con la proveeduría de tecnología, capacitación,
asistencia técnica, como estrategia para hacer competitiva y eficiente a la red
de valor donde participan.
En definitiva las parafinancieras han mostrado ser un mecanismo eficiente y
competitivo para llevar crédito a los productores rurales del país,
garantizando que los costos de transacción de acceso al financiamiento para los
agricultores sean muchos menores comparados con los de una institución de
crédito y financiero.
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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