Por: Carlos Santamaría Ochoa05/09/2011 | Actualizada a las 15:08h
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Hace muy pocos
años, y viendo que el problema de la obesidad y sobrepeso venía fuerte, los
miembros del Congreso de la Unión cambiaron algunas leyes y en ellas obligaban
a realizar actividad física en las escuelas DIARIAMENTE, en un esfuerzo por
evitar lo que ya tenemos encima, por falta de supervisión, por falta de interés
de maestros y padres de familia, y obviamente, de las autoridades
correspondientes, quienes en demagógica declaración dijeron en su tiempo que
era para combatir la obesidad. Todo tan falso
como la dirigente de los maestros a nivel nacional de apellido Gordillo: nada
funcionó y nada era honesto a pesar de lo que dijeron. En aquel
entonces, uno o dos profesores de educación física se molestaron con nosotros
por “atacar” su actividad burocrática y poco entregada a los menores. Hoy, la
situación sigue siendo difícil. Por un lado, la
Secretaría de Salud emite la alerta con carácter de urgente para combatir el
sobrepeso en todas sus manifestaciones: gastan dinero –mucho- en campañas y
recursos, pero de nada ha servido, porque las autoridades educativas siguen
rindiendo culto a la señora Gordillo, olvidándose de su misión y vocación
magisterial. Dentro del
paquete de Libros de Texto Gratuitos, en el nivel secundaria han entregado
hermosas obras educativas; una de ellas tiene por nombre de la materia
“Educación Física”, lo que se traduce en que cuando usted o yo íbamos a la
escuela y nos “sacaban” –como mascotas casi- a jugar al patio, a ejercitarnos
con tablas gimnásticas o a jugar un partido de algo, hoy los muchachos están en
el salón, y el retripón profesor de “Educación física” todavía tiene el descaro
de exigir, por una parte, que vayan perfectamente uniformados todos de blanco
incluyendo tenis, con la estúpida premisa de bajar puntos a quien lleve tenis
con cualquier adorno o alegoría de color, como si él financiara los zapatos de
nuestros hijos. Es ilegal pedirlo así, pero unos inclusive piden, fíjese hasta
donde llegan: que las chicas lleven todas una liga en el pelo color blanco. Claro, los
muchachos tienen que atender los caprichos de esos panzones acomplejados y
resulta que en las horas de educación física o deportes, ¡Se la pasan dictando
apuntes!, como si lo obeso de los muchachos se quitará con escribir mayúsculas
o cursiva. Es un plan
aberrantemente injusto, insano y además frustrante para los adolescentes que
quieren salir a correr, a jugar algo, a hacer ejercicio, porque en casa no se
les permite por diversas razones. Ahora los
“profesores de educación física” dictan reglas de juegos, cosas que vienen en
el libro, pero no son capaces de tomar un poco de sol a favor de los niños y
jóvenes que requieren actividad física. Por eso decimos
que nuestra Secretaría de Salud está gastando mucho dinero que los maestros del
SNTE y la Gordillo no tienen idea para qué se gasta, porque a ellos solamente
les interesa estar bien con su dirigente estatal, sus delegados y punto. Los niños… ¿los
niños? ¡Que se los lleve madre! Al fin que son ajenos, y no tienen obligación
de prodigar una buena salud. Esa es la
realidad, y entendemos que el doctor Diódoro Guerra probablemente no ha ido a
visitar alguna escuela para vivir en carne propia lo que nuestros hijos,
miembros de escuelas oficiales viven a diario, teniendo que soportar a esos
regordetes, morenos de sol de playa, poseedores de una tremenda barriga
cervecera que se ostentan como profesores de educación física. Es natural que
los resultados sean poco favorables y haya más niños y jóvenes obesos, porque
los profesores no han entendido para qué se les paga y l que es la vocación
magisterial. ¿entenderán algún
día? Lo dudamos, sinceramente, pero los que dirigen, la autoridad, si debe
hacer algo en bien de la niñez y juventud tamaulipeca. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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