Por: Carlos Santamaría Ochoa03/09/2011 | Actualizada a las 18:41h
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Honestamente,
no entendemos que gana la gente ociosa y sin una neurona buena de sentido común
al alimentar los rumores que en torno a tópicos que afectan a la comunidad se escuchan
y hacen un terrible daño.
No concebimos que la gente se deje llevar por estos dichos de gente
inconsciente que no tiene la mínima idea del tamaño del daño que generan; el
estado tiene problemas de liquidez porque hay muchos tamaulipecos que han emigrado
a sitios que consideran más seguros. Otros han optado por cerrar sus negocios
ante la ola de chantajes y demás. Muchos más hemos decidido no salir de
nuestros lugares de residencia, y hacer una vida estacionaria, sedentaria, sin
paseos, lo que impacta en la economía de aquellos sitios a dónde íbamos y
dejábamos algo de dinero en los restaurantes, cafeterías o algún servicio como
los que se ofrecen en la playa Miramar para darse un regaderazo, para comer
cualquier cosa o simplemente, para disfrutar una bebida.
Somos los mismos ciudadanos los que ocasionamos estos problemas. Este sábado
corrieron rumores acerca de una serie de ataques que se iban a desarrollar en
el complejo comercial que se ubica al norte de la ciudad. Muchos padres de
familia, horrorizados, negaron el permiso a sus hijos para ir al cine porque
les habían avisado que habría bombazos y otras cosas similares.
¿En qué cabeza cabe? Todos tenemos derecho a tener miedo por lo que estamos
viviendo, todos tenemos derecho a tomar las medidas de prevención sobre
nuestros hijos y familiares, pero lo que no se vale, sinceramente, es que
tomemos a una ciudad como rehén. No merecemos eso los victorenses y nadie que
se precie de vivir de su sueldo en forma honesta.
Es por ello que consideramos que la ley debe ajustarse para evitar los rumores,
y a quienes gustan de espantar a la ciudadanía, aprovechándose de la situación
que vivimos hoy en día, que se les castigue en forma severa, porque nadie
merecemos estas cosas. Nadie merece vivir en el terror.
Pero somos nosotros mismos los que tenemos que buscar medidas, perder el miedo
y enfrentar lo que vivimos. Exigir a quien corresponda que nos garantice la
certeza de que volveremos a casa sanos y salvos, poner lo que nos corresponde,
pero de ninguna manera alimentar rumores. Esos llegan solos, dañan y nos
perjudican a todos, no solo a quien hace caso de ellos.
Comenzamos en Victoria a disfrutar de tardes menos calurosas; el clima tan
extremo que hemos vivido comienza a ceder ante la presencia de algunos
fenómenos meteorológicos, pero no podemos disfrutarlos porque todavía nadie
quiere salir de casa.
Es hora de hacer algo, de enfrentar lo que vivimos y entender que los rumores
se alimentan de la inseguridad de cada uno de nosotros.
El hecho de que se nos informe de lo que acontece nos ayuda pero no debemos
exagerar en ese sentido. Es tiempo de que todos pongamos de nuestra parte. Ya
no podemos permitirnos más consideraciones negativas de esta naturaleza.
Medidas de prevención, las que sean son pocas cuando se trata de salvaguardar a
los nuestros, pero también hemos de entender que seguimos viviendo, que hay
mucho qué hacer aún y no podemos encerrarnos el resto de nuestras vidas.
Las autoridades están haciendo su labor y parece que está rindiendo frutos
positivos, pero hasta ahí: lo demás compete a cada uno de nosotros.
Así pues, por favor, no se deje llevar por rumores y chismes, asegúrese de lo
que está escuchando, confirme y entonces tome las medidas que considera deben
ser tomadas en cuenta.
Es la función de cada uno de nosotros, pero por favor hagámosla bien.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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