Por: Carlos Santamaría Ochoa02/09/2011 | Actualizada a las 17:31h
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El diario gallego “La Voz de Galicia” maneja
información interesante respecto a los problemas de salud que tienen que ver
con la anorexia y la bulimia: aseguran que se deben tomar medidas radicales
para evitar los conflictos que causa en el organismo.
Miles de personas mueren por estas circunstancias, y han pedido oficialmente
que se bloqueen las páginas web, sitios de Facebook y Twiter que estén
conformados por contenido que aliente estas acciones.
Para algunos comunicadores conservadores, lo anterior constituye una falta a la
garantía de la libertad de expresión que en el mundo entero se pregona y no se
cumple por diversos motivos.
Sucede lo mismo que en nuestro país con la gente que ha condenado a las
autoridades que castigaron a dos ciudadanos por difundir rumores en Facebook,
considerando que se falta a esta garantía. Nadie tiene el derecho de asustar a
los demás de la manera en que se hizo, y en el caso de la anorexia y la bulimia
sucede lo mismo, o al menos, a nosotros nos parece que así debe de ser.
No se vale fomentar este tipo de acciones. Quien las lleva a cabo sabe del
riesgo que implica, pero la información está disponible para todo público, y no
debemos olvidar los que somos padres, e inclusive todos los que pasamos por la
pubertad, adolescencia y juventud que hay etapas en que la vanidad nos gobierna
y aqueja, y buscamos estar bien en todos sentidos.
Nos sentimos feos o desagradables y tratamos de encontrar formas para estar
bien con los demás. Nos importa mucho el “qué dirán” y damos crédito a comentarios
mal nacidos de gente que solo busca jorobar, pero que nos llevan a dejar de
comer, a comer en exceso, a agredir al organismo para conservar la figura
deseada. Nada más malo que lo anterior.
Es por ello que las autoridades gallegas están insistiendo en que se legisle al
respecto y se castigue a quienes manejan este tipo de contenidos. El
antecedente lo tenemos en las cadenas de hamburguesas de origen norteamericano
que se han instalado en España y que, por ley, tienen que publicar al lado de
los menús y precios, el contenido calórico de sus productos que son
considerados dentro de los alimentos rápidos y chatarra.
Las cosas claras, dirían los hispanos.
Nos ponen el ejemplo y tenemos que seguirlo, porque está en juego la salud de
los nuestros.
La Secretaría de Salud ha instrumentado programas de apoyo a la juventud que
incluyen entre su paquete de temas el relacionado con anorexia y bulimia, por
lo que resulta fundamental tomar conciencia de ello.
No somos nosotros los indicados quizá para dar la información a nuestros hijos,
pero hay expertos en psicología y nutrición que pueden coadyuvar en su
formación; el caso será tomar la ayuda que la autoridad tiene dispuesta para
todos, sin perder de vista que somos muchos los que buscamos apoyo, y en el sector
público hay que esperar un poco, no desesperarnos para encontrar la atención
necesaria.
Anorexia, bulimia, dos términos que causan pánico; ya una chica neoleonesa
-Fernanda- tuvo una crisis grave, perdiendo un sinnúmero de funciones del
organismo y teniendo graves conflictos con su salud. No hagamos que nuestros
hijos padezcan la indiferencia de actitudes poco gratificantes, disfrazadas de
positivas.
Tenemos que entender que son una gran responsabilidad y en ese sentido, hay que
aprovechar los apoyos oficiales y no oficiales, personales y comunitarios,
porque, finalmente, somos los que daremos cuenta de lo que hicimos de ellos y
con ellos.
Cuidemos que no caigan en actitudes anoréxicas: detectemos los síntomas para
conjurarlos a tiempo… antes de que sea demasiado tarde…
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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