Por: Luis Lauro Carrillo02/09/2011 | Actualizada a las 09:25h
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El presidente
Felipe Calderón Hinojosa precedido de un marco aderezado por manifestaciones y
marchas sociales, rindió por escrito el V Informe de Gobierno al Congreso de la
Unión, sobre el estado que guarda la administración pública federal como lo
establece la constitución.
¿Qué informó el presidente Calderón al Congreso y a los mexicanos más allá de
cifras, datos y porcentajes de algunos logros y avances en obras de
infraestructura, acciones ambientales (cambio climático), salud, seguro
popular, seguridad pública, lucha contra la delincuencia organizada, captura de
capos?
Lo que debemos esperar, que en el documento se hayan abordado con realismo y
autocritica los temas como la inseguridad, la violencia, la impunidad, el
desempleo, la pobreza, la corrupción, ya los legisladores lo darán a conocer es
el glose del informe.
En suma los planes y los proyectos que promovió Calderón como candidato y luego
ya como presidente han quedado enterrados entre las cenizas de cada fuego
apagado.
En lo que si tiene razón el presidente es que el país está convulsionado por la
violencia delincuencial, donde amplias zonas de la república el orden público
está roto, los mexicanos viven atemorizados donde se advierte la ausencia del
estado y la ya existencia de entidades que de hecho están convertidas en fallidas.
No cabe duda de que con el informe del Presidente del quinto año de gobierno se
podría resumir un sexenio que pasará a la historia como el más violento, el de
mayor crisis económica, política y social de la historia reciente. Con más de
la mitad de la población en estado de pobreza.
En cuanto al balance de las acciones de gobierno estas no permiten ser
positivas. La inseguridad está desbordada, el desempleo sigue en las alturas,
mas pobreza y el crecimiento económico es poco o nada y además muy lento.
En efecto la calidad de la educación esta rezagada, es un país de reprobados,
debido en buena medida al deficiente diseño de políticas públicas, a la falta
de competitividad de docentes y arcaicos métodos de enseñanza aprendizaje.
El campo mexicano se mantiene en el olvido. Las reformas que le urgen al país
se encuentran congeladas: ni la de estado, ni la fiscal, ni la política, ni la económica,
ni la laboral se han cristalizado.
Así vemos que lo que se anunció como uno de los grandes proyectos del sexenio
la construcción de una nueva refinería en Tula Hidalgo está paralizada.
De esta suerte no se percibe una Presidencia fuerte, por la baja estatura
política de sus colaboradores para desempeñarse como secretarios del despacho, y
por los pocos o nulos resultados.
En definitiva México va de tropiezo en tropiezo, muy poco se ha avanzado en las
prioridades del gobierno calderonista, a sabiendas de que la mayoría de éstas deben
pasar por el Congreso y no dependen exclusivamente de la voluntad del
Presidente pero si de la capacidad y oficio político para alcanzar acuerdos.
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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