Por: Carlos Santamaría Ochoa31/08/2011 | Actualizada a las 14:18h
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Se quejan de que
no se cumple la ley, pero cuando se trata de ejecutar, se quejan de
arbitrariedades y faltas “anticonstitucionales”, tratando de que no se lleven a
cabo eventos que tienen que ver con la vida dentro de la legalidad. Así son,
así serán. Lo diputados
tienen algo que llaman “fuero”, y que no es más que una coraza para poder
delinquir, hacer una serie de actos reñidos con la ley sin ser detenidos. Han
confundido que el recurso del fuero significaba que se garantizaba su labor
legislativa, sin trabas ni barreras, pero no los faculta a delinquir sin ser
detenidos, que quede muy claro. Y el diputado
Murillo y otros de Acción Nacional se han quedado asombrados porque la justicia
ha decidido que deben ser aprehendidos los rijosos que tomaron las
instalaciones del Comité Directivo Estatal del Partido Acción Nacional,
secuestrando las instalaciones, documentación y, en su momento, a algunos
ciudadanos que ahí laboran. Nada más alejado
de la legalidad, pero ahora resulta que los jueces son malos porque tratan de
hacer valer la ley ante una demanda de autoridades de ese partido azul, que si
bien es cierto que actúa al margen de la ley, en este caso, está haciendo lo
que a reglamentos compete. Se quejan de que
la justicia se ensaña con ellos cuando han secuestrado calles e instalaciones
sin el menor asomo de legalidad. No es pareja la cosa, pero así suele suceder.
En caso de que se ejecutara la acción de la justicia, seguramente serán
víctimas estos individuos que, como vulgares delincuentes, dirigidos por otro
sujeto de honorabilidad cuestionada –Francisco Javier García Cabeza de Vaca-
han dado al traste con el patrimonio de ese partido. Nos preguntamos
los ciudadanos en donde se encuentra la legalidad, porque la verdad sea dicha,
no logramos distinguir el filo que separa la arbitrariedad de funcionarios de
cualquier partido político –en este caso, el PAN- y lo que uno debe o puede
hacer. La regidora Helga
Ruth Vázquez es una de las principales inconformes en el lío de Acción Nacional
y, azuzada por decenas de personas, toma valor a través de las redes sociales
para hacernos parecer que es una víctima y sufre el acoso de la justicia,
cuando hay una demanda legal en contra suya. Habrá que ver la
manera de que se cumpla la ley, así de claro. Porque ahora
resulta que vivimos en un país machista, misógino, represor y demás, pero es un
territorio donde cualquier dama puede insultar y golpear a un policía sin que
se le detenga, porque se puede pensar en abusos de autoridad, sin embargo, no
salga un borrachito de una cantina y se le quede viendo feo al agente, porque
lo surten de todo tipo de golpes, gas y demás, y se lo llevan a las mazmorras
sucias y apestosas que tiene la justicia para estos casos. No vemos la
equidad de la ley ni la equidad de género. A la regidora no
le pueden decir que está mal porque es dama, pero a algunos otros sí se les
tacha de delincuentes. Se ve a la
justicia de una manera injusta, ya que se piensa que tiene un solo lado, un
sentido único y es el que nos conviene: lo que venga contra nosotros es ilegal
o inmoral. No se vale, en buen plan. Ya es hora de que
nuestras autoridades hagan respetar todo tipo de leyes, incluyendo la de
tránsito, donde se burla uno de la autoridad municipal al transitar sin placas,
en vehículos de contrabando y a exceso de velocidad, cuando ellos están
únicamente preocupados por las micas de los cristales. Es el caso de
muchos sitios donde la ley la ejerce el más fuerte. Estamos cansados de
escuchar que es para todos la ley, que debemos cumplirla a como dé lugar y esas
cosas que no sirven para nada, no ejemplifican nada y sí nos dejan clara una
cosa: la ley del influyente, la charola, el pariente en el poder, pueden más
que la vetusta y siempre violada Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos. Comentarios:
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Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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