Por: Javier Rosales Ortiz31/08/2011 | Actualizada a las 13:11h
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RELATO 1.-Lo amerita, por eso los
legisladores se tomaron su tiempo para inyectar de recursos al ramo de
seguridad en Tamaulipas. No fue sencillo y si ilógico, que algunos
diputados panistas, quienes saben que el clima de inseguridad se desprende de
las imprecisiones, arrebatos y de las alocadas reacciones bipolares de su jefe
mayor, el presidente Felipe Calderón, se opusieron a que Tamaulipas se
endeudara millonariamente para que este gobierno local sea capaz de garantizar
el bienestar de sus ciudadanos. Irregular, es, que sean los representantes
populares de Acción Nacional los que intentaron bloquear el acceso de recursos frescos para
tratar de limpiarle un poco el rostro a Tamaulipas tan manchado, tan demacrado
y tan lleno de arrugas, en parte por decisiones del centro que van incrementando
el número de víctimas. Claro, que a los panistas que provienen de
fuera de Ciudad Victoria y que asisten a las sesiones del Congreso local poco
les importan los obreros, los burócratas, los padres de familia y los
estudiantes que salen a la calle con cara de miedo y con la duda de si
regresaran por la noche a sus hogares, cuando existen versiones de que algunos
legisladores son conducidos en autobuses a una zona residencial en esta capital
bien custodiados y que comparten para garantizar su seguridad. Obvio, es, que no se preocupan ni les ocupa
el hecho de que muchos ciudadanos accidentalmente se involucren en un fuego
cruzado, producto de esa guerra de guerritas que lanzo su presidente y que no
tiene ni pies ni cabeza. A final de cuentas la resistencia de los
panistas fue leve, sin peso, sin sustancia, frente a los argumentos de algunos
diputados priístas de que el gobierno federal está endeudado hasta la coronilla
y dos o tres veces más que los compromisos monetarios que tienen todos los
estados de este país. Y es que como lo dijo el diputado del PRI,
Gustavo Torres Salinas, “la seguridad no tiene precio”, y, eso, es cierto,
porque en este momento no hay otra demanda en Tamaulipas más importante que
esa, garantizar que un ciudadano continúe con su sobrevivencia ordinaria, como
sucedía en el pasado. Fue aprobado por el Congreso un
endeudamiento de mil 500 millones de pesos para la seguridad pública y más de
730 millones de pesos para infraestructura, lo que le da mano ancha a la
administración del ingeniero Egidio Torre Cantú, paraatender los compromisos que se echó a cuestas
y que se van cumpliendo a medias por la ausencia de recursos. Buena, fue, la defensa que hicieron los
representantes populares del PRI para rescatar esta iniciativa y, mejor, aun,
el trabajo que tras muros hizo la presidenta del órgano colegiado, Guadalupe
Flores Valdez, para quelas resistencias
que surgieron en el camino se fueran derritiendo. Ahora sí no habrá pretexto para que se les
responda a los tamaulipecos como ellos lo merecen y para que regrese a cada uno
de ellos la sonrisa que se ha perdido. Se cuenta en Tamaulipas con un poder
legislativo firme, con conducción y con elementos con experiencia. Lo que ya hacía falta, si se echa un
vistazo hacia el pasado. RELATO 2.- El rumor va de boca en boca y
tiende a convertirse en verdad. Y es que se menciona con insistencia en que
el Secretario de Seguridad Pública de Tamaulipas, Rafael Lomelí Martínez, ya le
presento su renuncia al gobernador, pero no se le acepto. Que le pidió que le de tiempo a que
concluyan las fiestas patrias, porque esa secretaria jugara un papel muy
importante en la ejecución de los operativos que tienen que ver con la
seguridad de la ciudadanía durante esos festejos. Por lo pronto se dice que el secretario ya
se despidió de su personal más cercano. Entonces la duda se despejara después del
15 de septiembre. Sobre las razones de su renuncia. Los rumores no dan para tanto. Correo electrónico:
anecdotariorosales@hotmail.com
Javier Rosales
Columnista en Tamaulipas. Su columna Anecdotario es publicada en diversos medios de comunicación.
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