Por: Luis Lauro Carrillo30/08/2011 | Actualizada a las 09:11h
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Como
aberrante y absurda, es de calificarse, la propuesta del expresidente de
México, Vicente Fox Quesada, de hacer una tregua con la
delincuencia organizada y concederles una amnistía, realizada luego de los hechos sangrientos
registrados en el Casino Royale de Monterrey Nuevo León.
Incuestionablemente
la proposición de Fox es una solución falsa que traería como consecuencia el
aumento de la impunidad, la corrupción y la misma no garantizaría el fin de la
violencia. Por lo que más que supeditar la fuerza del estado a la delincuencia,
se requiere diseñar nuevas estrategias y formas de combatir a los grupos delincuenciales.
Es de observarse que a lo largo del todo el sexenio, las declaraciones de
Vicente Fox han colocado al presidente Felipe Calderón en posiciones incómodas,
sea porque sugieren la falta de legitimidad de su elección, porque cuestiona
sus decisiones y posturas, o porque restan posibilidades al PAN en los procesos
electorales de 2012.
En otras palabras al bocón de Fox poco o nada le importa la lucha contra la
delincuencia y el narcotráfico, llamando la atención que hoy venga con el san
Benito de pactar una tregua con el crimen organizado y una ley de amnistía cuando
en su Gobierno nunca propuso ese debate(si lo hizo lo habría hecho en lo oscurito), ni enfrentar las bandas
delincuenciales.
Tengamos presente que durante el foxiato “El Chapo” Guzmán se fugó de una
cárcel de máxima seguridad, y nadie fue castigado por la presunta complicidad
oficial; máxime que en su administración no se atrevió a mover un dedo contra
el narcotráfico.
Por consiguiente lo que le interesa a Fox es la sucesión presidencial, cobrar
venganza a Felipe Calderón y de paso interferir en la sucesión, reimpulsando a
Santiago Creel, por lo que su propuesta de tregua con la delincuencia, la
amnistía y la legalización de las drogas es un recurso para el protagonismo
político, sin olvidar que su gobierno defraudó a todos.
De ahí que el señor de las botas no sabe o finge no saber, que para estas
fechas, Calderón ya debe tener electoralmente lista la mesa, la cena y hasta el
delfín.
Como podrá verse el gobierno de Felipe Calderón podrá ser ineficiente en el
combate a la delincuencia organizada, al grado de ser cuestionado en la
estrategia empleada en esa guerra, que ha costado 50 mil muertos, sin embargo a
estas alturas es necesario recuperar el espacio público, limpiar las
instituciones de seguridad y restituir el tejido social.
En el mismo orden de ideas el poeta Javier Sicilia debió retroceder ante la
idea lanzada por él mismo de pactar con los criminales para hacer
un replanteamiento de un supuesto estado de paz que en realidad se traduce en sometimiento
y miedo.
Por consecuencia el estado cual Leviatán, es el único con capacidad de resolver
el problema de la violencia delincuencial, liberar a la sociedad del
miedo y dotar de la paz a la sociedad que la ha perdido.
Mas he aquí, que el de las “tepocatas y víboras prietas” a las que dejó crecer
y desarrollar, ahora propone que hay que pactar con la delincuencia organizada
y concederles el perdón mediante la amnistía. Si eso fuera la solución todos
los mexicanos aplaudiría esa decisión, pero por razones éticas, políticas y de
legalidad es casi imposible pactar con quienes están inmolando y dañando a la
sociedad con actos antisociales que han llegado hasta la barbarie.
En definitiva, más allá de las aberraciones políticas de Vicente Fox, la
sociedad mexicana ha sido incapaz de definir a su enemigo, y
por tanto un obstáculo para el cierre de filas.
Unos piensan que es el gobierno de Felipe Calderón por lanzar una guerra contra
los criminales sin estrategias. Y otros la delincuencia, quienes disputan el
monopolio legítimo de la fuerza al Estado, ahí el quid de la cuestión.
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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