Cada cabeza es un mundo y cada mundo es su propio universo, dice la sabiduría popular, también sentencia...
Por: Rosa Elena González25/02/2010 | Actualizada a las 23:01h
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Cada cabeza es un
mundo y cada mundo es su propio universo, dice la sabiduría popular, también
sentencia que por lo general el ser humano se debate entre el bien y el mal,
entre su conciencia y su inconsciencia, entre su razonamiento y su yo
irracional.
Desde luego que
la sentencia aplica y a la perfección a los políticos, o a muchos que juegan a
la política y a los que pretenden estar a su alrededor buscando un espacio y un
tiempo para hacerse notar.
Se les ve
continuamente desgarrándose emocionalmente, creando su mundo de confusiones
entre lo que se dice y lo que se hace, lo que se piensa y lo que es
verdadero, las personalidades son tan complejas que cada quien actúa según la
temperatura del día y trata de vivir aunque solo lo logren a medias,
siempre sufren al ver lo que hacen otros.
Esto sucede
sobre todo si quienes le rodean son más exitosos, y no porque pretendan
seguirlos como parámetro de superación sino porque se sienten inferiores y el
alma se les llena de resentimientos, intereses, frustraciones y la mediocridad
instalada en ellos durante toda su vida no les permite ver más lejos de lo que
su mano alcance, más allá de su nariz, y prefieren llenarse de sentimientos
oscuros y de frustraciones.
Para esos seres siempre
será mucho más fácil hablar con ligereza sorprendente o comentar situaciones
que desconocen, les es tan complicado razonar y tener la valentía de hacerse
responsables de lo que emana de sus bocas, pregonan lo que no hacen y aunque
tengan conciencia de la verdad la disfrazan para sentirse mejor con ellos
mismos.
En ocasiones
hasta se recurre a la oscuridad, a el clandestinaje y a jugar al ladrón
haciéndola de victima solo por el hecho de que otra persona pueda ser más
exitosa, más feliz, más alegre o más virtuosa.
El resentimiento
ocasiona una revolución en sus mentes, y lo lamentable es que es la manera que
se les permite sentirse activos y en movimiento, aunque no tengan
un fin verdadero, por ellos los sentimientos experimentados son dolorosos.
Así van por la
vida, paseando generalmente un rencor sordo, frecuentemente inconsciente, de
envidia o de impotencia por no alcanzar lo deseado o lo que otros poseen, y de
ahí vienen críticas, comentarios, o insinuaciones para desprestigiar a la
persona o personas que sean el objeto del resentimiento.
El dolor continuo
trae como consecuencia la frustración y esta se produce cuando las expectativas
del individuo no coinciden con los hechos reales, lo que frustra no es tanto la
adversidad sino el hecho de que los acontecimientos no se produzcan como uno
espera, el individuo por naturaleza tiene la necesidad de afecto, de ser tomado
en cuenta, de sentirse admirado pero no puede entender que el nivel que
pretende no le alcanza por no contar ni con dos dedos de frente.
Por
eso, cuando siente que las situaciones no le favorecen se torna inmaduro y
despotrica, habla mal, desprestigia con su lengua y con ello espera que a
partir de ese momento los acontecimientos le sean favorables.
Cierto, se
describe a un político, pero bien puede apuntar a uno que otro de los que le
rodean…
vida.diaria@hotmail.com
Es Licenciada en Relaciones Públicas. Ha colaborado con editoriales en El Mercurio. Fue jefa de Prensa en Ciudad Victoria y ocupó la jefatura del Departamento de Difusión y Comunicación Social de la Comapa.
Además ha colaborado en distintas campañas políticas.
Actualmente su columna Vida Diaria se publica en el Portal HOYTamaulipas y los periódicos La Verdad de Tamaulipas, Expreso, La Extra, La Voz de Tula, El Tiempo de Mante y Astronoticias
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