Por: Carlos Santamaría Ochoa28/08/2011 | Actualizada a las 19:32h
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Quienes
vivimos con enfermedades que no se curan, principalmente las llamadas
crónico-degenerativas, tenemos algunos aspectos qué observar a manera de poder
vivir adecuadamente. La calidad de vida que imprimamos a nuestra existencia
resultará fundamental para poder ser lo que somos… y no dar molestias a quienes
son nuestros seres queridos. Somos
de la idea de que no se vale no cuidarse porque alguien se hará cargo de
nosotros, y por consiguiente, le estamos estorbando en su proyecto personal de
vida. Quien piensa ser un empresario, comerciante o profesionista exitoso a
veces ve truncos sus proyectos por razones que entendemos pero que no se
justifican: cuidar al padre, la madre, los abuelos o algún familiar que
requiere de cuidados especiales implica sacrificar cosas propias, y eso, cuando
ha sido por consecuencia de un mal cuidado, no se vale, o al menos, eso es lo
que pensamos. Y
quienes vivimos con diabetes mellitus requerimos de cuidados especiales, sobre
todo, cuando hemos entendido que el autocuidado es fundamental en la calidad de
vida a la que aspiramos, y a ser independientes hasta los últimos días de
nuestra existencia. Se
necesita una buena y adecuada atención médica, alimentación balanceada y
suficiente, así como actividad física que resulta determinante. Quienes no
observamos estas tres bases del tratamiento, padeceríamos casi en forma segura
las consecuencias que se pueden traducir en problemas de ojos, riñones y
terminales nerviosas y circulación, conocidos como retinopatía, nefropatía y
neuropatía Es
entonces donde los cuidados resultan importantes. En el Sector Salud nos
ofrecen atención, medicamentos y orientación, no así algunos insumos que
resultan fundamentales como son las tiras reactivas para utilizar los monitores
de glucosa, aparatos que nos permiten saber en cualquier momento, de manera
fácil y rápida, los niveles de azúcar en la sangre que tenemos, y eso nos
ofrece la posibilidad de tomar las medidas conducentes en tiempo y forma. Hemos
pedido a través de los años que nos puedan ofrecer jeringas para insulina,
insulina en plumas para aplicación segura y tiras reactivas, sin el éxito que
quisiéramos. Es
entonces que optamos por comprar tanto el monitor como las tiras, pero ahora
resulta que las farmacias y tiendas de autoservicio no tienen las tiras
necesarias; casi nunca hay de las dos o tres marcas disponibles, y es cuando
tenemos problemas para cuidarnos. No se vale que por falta de previsión no
podamos checarnos, y es porque en las farmacias no consideran importante o no
les interesa el cuidado de la gente, sino más bien, lo que les es prioritario
es el negocio que significa tener diabéticos como clientes, porque vaya que
consumimos productos. Somos un buen negocio. Nos
gustaría que dentro de los reglamentos para farmacias se estableciera la
obligatoriedad de que haya insumos suficientes, ya que no podemos optar por su
racionamiento oficial, al menos sí que se puedan comprar. No
hay forma de adquirirlos, no hay forma de comprarlos, y el resultado puede ser
un control deficiente que, traducido en acciones de salud, significa que habrá
problemas con esas personas que dejan de cuidarse. Tenemos
que hacer causa común los comerciantes, pacientes, médicos, instituciones de
salud, autoridades y todos los que tenemos que ver con una buena estadística,
para entonces, contar con todo lo necesario que nos permita cuidarnos. El
autocuidado significa, en pocas palabras que haya menos complicaciones, y lo
mismo quiere decir que habrá una mejor generación de tamaulipecos. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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