Por: Carlos Santamaría Ochoa26/08/2011 | Actualizada a las 15:13h
La Nota se ha leído 1753 Veces
A los que nosha tocado recibir los libros de texto de
nuestros hijos, no podemos más que sentir una gran satisfacción, porque la
calidad de los mismos está fuera de toda duda. En su tiempo, autoridades federales
hicieron el concurso para conjuntar el esfuerzo de grandes especialistas del
área correspondiente, así como pedagogos; el resultado ha sido un material de
muy buena calidad, que ahora se distribuye en los planteles de primaria y
secundaria. Probablemente lo que no nos parece muy
bueno es la cantidad de éstos, ya que los chicos van como astronautas al
plantel educativo, porque tienen que llevar todos sus útiles. En ese sentido,
hay estudios que reafirman la teoría del daño que pueden sufrir en la columna
vertebral, y la recomendación de comprar mochilas que se puedan deslizar con
ruedas. En el mercado, hoy en día, hay miles de modelos de éstos. El caso es que los padres de familia
hemos estado muy ocupados engrapando libros, forrando y etiquetando, para que
nuestros hijos tengan lo necesario en el ciclo escolar recién iniciado, y que
puedan aprovechar las clases, adquiriendo conocimientos que, esperamos, sean
positivos, dados los últimos métodos que hemos vivido y que no son precisamente
de lo mejor. Sin embargo, las oficinas estatales de
la Comisión de Libros de Texto Gratuitos han hecho, como suele suceder, en
magnífico esfuerzo para que todos nuestros hijos y sus amigos tengan sus libros
a tiempo. Repartieron por todo el estado y los chicos a tiempo pudieron
disponer de sus “herramientas” de estudio. Nos da mucho gusto, porque este tipo
de programas justifican el enorme gasto que en materia de educación se lleva a
cabo. Curiosamente, siempre nos pedían
engraparlos por la mala calidad de su encuadernación. Hoy en día, vemos –al
menos los que nos ha tocado forrar- que son de mejor calidad, e inclusive
algunos provienen de editoriales de prestigio, que es una garantía. Algunos profesores se aferran a los usos
tradicionales y si no los engrapamos, los hijos tienen problemas, pero son
“pecatas minutas” contra lo que significa contar con los libros gratuitos. Hay materias que podemos considerar
“nuevas”, y algunas otras que les permitirán romper con esa mala costumbre que
tenían en el sentido de que se convirtieron los alumnos en copiadores y
receptores de apuntes, en memorizadores y ya. Hoy se busca que tengan mejor
capacidad de análisis, comprensión lectora y otros atributos que serán la mejor
herramienta que pudiera uno heredarles. En ese sentido, suponemos que durante
los talleres que se desarrollarán a lo largo del curso 2011 – 2012, habrá
estrategias que instrumenten los profesores para que los chicos aprovechen más
el conocimiento. Suele suceder que algunos se quedan a medias, pero hoy
suponemos que tendrán su recompensa, aunque para ello, como en otras áreas, se
requiere de la participación de los padres, el concurso de los estudiantes y la
guía de los profesores, es decir, un poco de todo y de todos para que los
resultados nos permitan ser mejores alumnos, mejores padres y por qué no
decirlo, mejores maestros. No tenemos a la mano la cifra de libros
entregados gracias a la pérdida de la base de datos personal, aunque recordamos
que son varias decenas de miles los que viajaron a los 43 municipios. Merece el reconocimiento el grupo de
personas, empleados del sistema educativo, que hicieron posible el que los
muchachos cuenten con lo que el gobierno ha dispuesto para ofrecerles una mejor
educación. Nada mejor que ello. ¿Qué sigue? Participar en el curso
escolar con los hijos, permitir que aprendan con las estrategias que se
instrumentan en cada año escolar, y sobre todo, esperar que siga habiendo apoyo
para la educación de ellos, nuestros hijos. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas