Por: Javier Rosales Ortiz25/08/2011 | Actualizada a las 17:39h
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Usual, no es, que un líder abra de capa en
capa y que por su sinceridad deje un buen sabor de boca entre sus
interlocutores, sobre todo cuando de integrantes de la prensa se trata.
Las bromas que él le gasto los reporteros se antojaban espontáneas y sin poses
acarició uno a uno los temas que surgieron en la rica plática, como si se
quisiera sacudir, despojarse por minutos de los problemas sencillos y delicados
que abundan y que son propios de su encomienda como dirigente sindical.
Todo empezó como una charla entre amigos, pero que se fue convirtiendo en un
intercambio de preguntas y respuestas que se decoraban con bromillas que en
ocasiones eran infantiles y en otras un tanto picosas.
Porque iniciaron con las preguntas más simples, hasta las que por su seriedad
despedían destellos y mensajes que lo dibujaron de cuerpo completo, como un hombre
que no tiene pelos en la lengua.
Lo que yo pregunté fue lo siguiente: ¿Fuera de cámaras, de los reflectores, cómo
es su relación personal con el Secretario de Educación de Tamaulipas, Diódoro
Guerra Rodríguez?. “Es buena, normal, pero es mi compromiso defender a la
educación y hay barreras que no las pone un funcionario de ese nivel, sino que
vienen de abajo”. “A eso no se le llama burocratismo, sino una especie de
intromisión que echa a perder lo que arriba se diseña”.
Y asienta: “Sólo yo aquí y allá he defendido la educación, mientras que muchos
se dedican a otras cosas que nada tienen que ver con ese término”, en una clara
alusión a la palabra grilla.
¿Por eso en los últimos eventos excluyó el nombre de Diodoro en sus
discursos?.”Eso fue intencional, porque él en ningún momento me mencionó en su
turno, como tampoco al sindicato y mucho menos a la maestra Elba Esther y eso
no se vale”.
¿Y con el Gobernador, Egidio Torre Cantú, cómo se lleva?. “Con él
perfectamente, porque hasta me confiesa cuando le hace mal cuando come
gorditas”.
El no oculta su pesar por lo que le sucedió al doctor Rodolfo Torre Cantú, y cada
que menciona su nombre no deja de recordar su estrecha relación, la convivencia
que hubo entre sus familias y los acuerdos que ellos tomaron, como por ejemplo
la formación de una alianza. “Fue él quien me advirtió que yo no tenía el visto
bueno para ser dirigente, por eso me sugirió que le taloneara en México, porque
quería que trabajáramos juntos, él, yo y los maestros de Tamaulipas”.
¿Si el doctor Rodolfo estuviera aquí, cómo visualizaría su futuro político y
profesional?.
“Yo formaría parte del gabinete como secretario y si fuera de educación,
mejor”.
¿Y la diputación federal?. “Para nada, mi sueño siempre ha sido convertirme en
el presidente municipal de Nuevo Laredo”.
¿Y ya echó al saco roto esa posibilidad, la de diputado?. “Nunca se debe decir
no, pero por lo pronto tengo de mi lado a 800 de los 900 delegados del
sindicato en Tamaulipas y con eso a cualquiera le puedo sacar un susto”. Y
agrega: “Llevo una excelente relación con la maestra porque sabe que tengo el
control y es más acabo de comer con ella en su casa, donde también estuvo
presente Humberto Moreira”.
Para él, las elecciones del 2012 vienen muy complicadas porque la presencia de
la fuerza federal en las calles puede ser utilizada para otros menesteres.
De lo educativo y de lo político paso al tema de la inseguridad, del que de
alguna manera ya fue víctima. “Así no se arreglan las cosas porque se debe
tener categoría como en Estados Unidos, donde a base de estrategias se evita
que se toque a la población civil”.
Y acepta que fue víctima porque ya le toco vivir una experiencia en Reynosa,
donde en un fuego cruzado se tuvo que tirar al suelo y arrastrarse como si
fuera un soldado. “En esa ocasión el ex procurador Jaime Rodríguez Inurrigarro
me hablo al celular y me dijo que si quería que me mandara un helicóptero y le
contesté que mejor me consiguiera un pañal”.
Por último hablo de su relación con la prensa, sobre la que dijo que respeta,
pero ya está vacunado contra los madrazos, los que desecha con ejercicios
corporales.
Así es él, el dirigente de la sección 30 de maestros de Tamaulipas, Arnulfo
Rodríguez Treviño, a quién la broma se le da natural, pero también asume con
seriedad el tema cuando lo amerita.
Temas, que, es claro, aportan material para la reflexión.