Por: Carlos Santamaría Ochoa19/08/2011 | Actualizada a las 15:43h
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Hemos
sido críticos con la actuación de la autoridad en sus tres niveles hasta donde
se nos permite y nos garantiza la ley; la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos nos garantiza tener libertad de expresión, aunque no debemos
confundir este término y privilegio con el libertinaje con que se manejan
algunos medios, ciudadanos, partidos y políticos, es decir, la irresponsable
forma de abrir la boca para que salga una impresionante cantidad de
incoherencias que insultan, ofenden, lastiman. Algunos
boletines manejan información interesante, y otros no tanto; eso lo debemos
reconocer y poner las cosas en su justa dimensión. Las autoridades a veces
declaran o quieren hacer acciones que riñen con la legalidad: el operativo
denominado “mallas”, consideramos que entra dentro de esa clasificación, y en
caso de que el Cabildo de Victoria autorice tal arbitrariedad, estaremos
cayendo en un estado de represión como pocas veces hemos vivido. El
municipio de Victoria pretende instrumentar un programa para que se prohíba el
uso de mica polarizada en los automóviles, salvando a los que son utilizados
para protección, es decir, que suponemos se refiere a vehículos blindados y
esos que tienen más charolas que un restaurante: Congreso, Gobierno, UAT y
otros más, sin faltar la consabida charola de Prensa. Entendemos
que haya prohibiciones en ese sentido, sin embargo, criticamos que las
autoridades no se han dado cuenta que estamos viviendo en pleno año 2011, en el
siglo veintiuno y que mucho de lo que estamos padeciendo una clara muestra de
ello. Seguramente
nuestros abuelos no tuvieron el problema de nosotros respecto a emisión de
gases y demás, y mucho menos, de lo peligroso que se ha convertido el llamado
Astro Rey, el sol, para los habitantes del planeta. Los
casos de cáncer en la piel se han multiplicado por la causa de que hemos
destrozado la atmósfera y las capas que la componen ahora dejan pasar una serie
de rayos terriblemente dañinos para el ser humano. No podemos más que
protegernos y para ello, muchos hemos optado por instalar el polarizado en
nuestros automóviles. Nos
preguntamos cuál es la diferencia entre circular en un vehículo un ciudadano
común y corriente a que lo haga, por ejemplo, el alcalde Miguel González Salum,
el encargado de Tránsito Oscar Hinojosa o uno de nuestros diputados. ¿No somos
iguales y tenemos los mismos derechos y obligaciones? ¿Cuál
es la diferencia entre permitir que autoridades circulen con automóviles
polarizados y prohibir que nosotros lo hagamos? Se
pretende aprobar un operativo que tiene como objetivo allanar la propiedad
privada de los victorenses, para que los agentes de tránsito estén calificados
y puedan desprender el polarizado de nuestros autos. ¿Así o más ilegal e
injusto? Nos
gustaría que el delegado Hinojosa, que el alcalde González o que uno de esos
regidores que pretender luchar por causas justas circularan en un automóvil
compacto, sin clima y sin mica polarizante a eso de las s o tres de la tarde,
para que vean la forma en que se transforma su delicada piel, y que sepan que
las quemaduras del sol son muy dañinas para todos, porque el Astro Rey no
distingue entre un alcalde o el fuero de un legislador, entre el uniforme de un
agente de tránsito o una ama de casa: para él todos somos iguales y nos
quemamos por igual. Si
permitimos que se autoricen estas arbitrariedades, no hay duda que estaremos
viviendo en un estado de carencia de legalidad y derecho, aunque, a fuerza de
ser sinceros, confiamos plenamente en que el gobernador de Tamaulipas se entere
de estas medidas y llame a la cordura a aquellos funcionarios de los municipios
que pretenden erigirse como salvadores de la protección ciudadana, emitiendo
este tipo de ordenamientos, impopulares, imprecisos, ilegales y peligrosos para
la salud. Nosotros preguntaríamos al delegado Hinojosa o al alcalde Gonzáles si
ellos pagarán los costes de los miles de casos que seguramente se
multiplicarán, de cáncer en la piel. ¿Será la solución? No nos engañemos,
quitando micas no se va a acabar la inseguridad y sí habrá un grave, muy grave
problema de salud pública. Cuidado, no hagamos cosas ilógicas. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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