Por: Carlos Santamaría Ochoa17/08/2011 | Actualizada a las 16:10h
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No
cabe duda que cuando la gente se involucra en las acciones de gobierno, los
resultados no pueden ser más que favorables. La Secretaría de Salud pone un
claro ejemplo al dar a conocer las cifras de los tratamientos que otorga a
personas que han sido diagnosticadas con tuberculosis, una de esas enfermedades
que no debería ya existir por los avances actuales, pero que, por descuido y
otros factores relacionados con la pobreza, existen en nuestro país, y en la
zona fronteriza se ponen de manifiesto, al ser una región donde la pobreza
extrema tiene un exponente mayúsculo.
Con una suma que oscila entre los 1,100 casos, la tuberculosis tiene en los
municipios fronterizos –principalmente Reynosa- la gran mayoría de casos en
Tamaulipas.
Recordemos que este padecimiento se origina por una muy mala condición física
que va de la mano con la pobreza extrema. Las condiciones difíciles para
subsistir propician la falta de higiene en muchos casos, la desnutrición y
éstos son dos aspectos que tienen mucho de culpa para que haya casos de esta
enfermedad que ocasiona graves conflictos al organismo y, en algunos casos
puede ocasionar la pérdida de la vida.
Muchos millones de pesos se invierten en el programa denominado TAES, es decir,
Tratamiento Acortado Estrictamente Supervisado. Ya habíamos comentado que hay
acuerdos con los Estados Unidos y sus autoridades sanitarias para combatir este
padecimiento, dado que muchos indocumentados son contagiados y al vivir al
margen de la ley, no siguen su tratamiento, lo que lleva a complicaciones muy
severas.
El doctor Norberto Treviño García Manzo comenta que se invierte una buena suma
de recursos para llevar bienestar y salud a esos pacientes, en base al
tratamiento que comentamos antes. Solo Baja California y Veracruz tienen más
casos que nosotros, con poco más de mil 500 en cada entidad. Urge, como dice
Treviño García Manzo, concretar acciones que tiendan a disminuir esta
incidencia. Finalmente, cuando se pierde la salud, los conflictos de toda
índole llegan ala familia, la sociedad
e impactan en las acciones sanitarias oficiales.
Para beneplácito –casi total- de nosotros, el 87 por ciento de los pacientes
llega a la conclusión de su tratamiento, y obtiene la cura deseada por ellos y
las autoridades. Entre el 6 y el 11 por ciento abandona el mismo y un 4 por
ciento llega a fallecer por no atenderse de manera oportuna. Esos son los
números, fríos y duros, que nos dejan decesos que pudieron evitarse si se
hubiera seguido el tratamiento al pie de la letra.
Es una enfermedad que no acepta pretextos ni destiempos: hay que atenderla de
manera eficiente y expedita para conjurar sus peligros, así de claro.
Como suele suceder en estos casos, hay gente que la contrae y no lo sabe porque
no quiere –o no puede- atenderse oportunamente. Otros, por ignorancia, viven
con ella y se dan cuenta hasta que es demasiado tarde.
En la entidad, nos explica el secretario de salud Treviño García Manzo, se
lleva a cabo una intensa búsqueda intencionada –tal y como sucede con la
diabetes y la hipertensión- a fin de atajar el problema que pudiera suscitarse.
Los síntomas más comunes son fiebre, baja de peso y falta de apetito, por lo
que recomiendan acudir a alguno de los muchos centros de salud que tenemos en
la entidad, para que les realicen el estudio denominado baciloscopía y que es
gratuito, y, en caso de haber un diagnóstico positivo, recibir el tratamiento
adecuado y oportuno. Todo es gratuito y eso es importante de señalar.
Hemos dicho muchas veces que las acciones de la autoridad sanitaria tamaulipeca
nos conciernen a todos, porque no es responsabilidad del secretario o sus
colaboradores, sino de cada padre de familia, cada ciudadano, el mantener el
estado de salud idóneo para poder formar parte del sector productivo.
No dejemos la responsabilidad a las autoridades, tomemos la parte que nos
corresponde, y hagamos lo que se debe hacer. Hay que tener en cuenta los
síntomas y acudir a chequeo oportuno. Lo necesitamos todos, porque con salud,
todo se puede aliviar, se puede llevar a cabo, pero hay que poner de nuestra
parte, si no, no tiene ningún caso que haya programas positivos y agresivamente
penetrantes en la sociedad.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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