Por: Luis Lauro Carrillo16/08/2011 | Actualizada a las 09:34h
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La falta de transparencia, la velocidad del
crecimiento exponencial de la deuda pública y pasivos que tienen las entidades
federativas y municipios de México, en el corto plazo puede convertirse en un
problema macroeconómico grave para el país, debido a que muchas de ellas ya se encuentran fuera
de control. Como podrá
observarse los gobiernos estatales y municipales del país enfrentan actualmente
una grave y compleja situación económica y financiera, por la reducción de las
participaciones federales a causa de los bajos índice de recaudación fiscal y
la nula generación de ingresos propios, aunado al despilfarro y presunta corrupción
cobijada por la impúdica opacidad de las cuentas públicas.
De ahí que el menor crecimiento económico y
la reducción en la recaudación tributaria afectarán directamente el monto de las
participaciones.
De tal
suerte que la llamada deuda subnacional constituye en los hechos una silenciosa
bomba de tiempo, que de explotar, llevaría a todo el país a una severa crisis
económica que repercutiría negativamente en el bienestar de la sociedad
mexicana.
He aquí
que en términos económicos los gobiernos locales y municipales Técnicamente están
administrativa, política y tributariamente quebrados.
Al efecto de acuerdo con la SHCP
hasta el primer trimestre de 2011, el saldo de las obligaciones financieras de
las entidades federativas ascendía a 315 mil millones de pesos de deuda
registrada, un 12% corresponde a municipios, donde también hay deuda
encubierta, noregistrada o no está
expuesta para el público o para sus propios Congresos.
La deuda
pública de los estados de la republica ha crecido de 2008 a 2011 del 1.5 al 2.5%
del PIB. En contrapartida, los estados no han conseguido el equilibrio entre
ingreso propio y gasto ni han respondido a la exigencia de transparencia y
rendición de cuentas que debería ser concordante con su responsabilidad.
El endeudamiento de las entidades
federativas creció el 172% en términos reales del año 2000 al 2010. Datos
previos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMNCO) indicaban que tan
solo de 2005 a 2008 el endeudamiento de Chihuahua se incremento el 709 %, el de
Tamaulipas 427%, Nayarit 407%, y Coahuila el 248%.
Tanto Hacienda
como el IMCO y la CNBV señalaron una preocupación constante en la contratación
de deuda es la opacidad con que se manejan los recursos públicos estatales. Así
mismo han corroborado que los estadoshan ocultado información, ya que se detecto una diferenciade 50 mil millones de pesos entre lo que
reportan a hacienda y su deuda real.
El endeudamiento es
consecuencia de una dinámica donde los estados y
municipios cada vez gastan más, desvían recursos, disminuyen sus fuentes de
ingresos, cada vez recaudando menos, situación difícil de sostener en el largo
plazo,ya que se trata de un problema
estructural que no puede ser resuelto con un mero incremento en los recursos federales
que reciben. Por
tanto el endeudamiento estatal del país debe tener un tope en relación con los
ingresos realmente previstos, y con los réditos de las inversiones que se
realizan con él. Además, por tratarse de deuda pública, debe estar sometida a
controles de transparencia y rendición de cuentas.
Razón por la cual deben
de responder aquellos gobernadores y alcaldes de todos los partidos que
contrataron deuda a ritmos desproporcionados, algunos a última hora antes de
concluir su encargo y otros que coincidieron con los tiempos político electorales
y unos más que se salieron de control sin explicar razones amparando su
silencio en las soberanías estatales. En
efecto los gobernadores del PRI, PAN Y PRD, disfrutan del privilegio de
arrancar a la federación cada vez más recursos sin equilibrar su propia
hacienda. Hasta formaron un cuerpo especializado para ello: la Conago. A
cambio, no han incrementado sus ingresos propios ni han transparentado y hecho
exigible su gasto.
La
federación aún carece de “dientes” para obligar a los gobiernos estatales a
presentar sus cuentas adecuadamente y sin trucos, como lo ha reiterado una y
otra vez la Auditoría Superior de la Federación. Internamente los estados carecen
de presión por la inexistencia de un auténtico contrapeso de parte de los
congresos y poderes judiciales locales.
Regresando al tema
de las participaciones federales es pertinente y necesario revisar dicho
esquema, pero siempre con la idea de discutir sin intenciones electorales y con
la visión de que el país no se quede sin recursos por una deuda irresponsable
que paralice la administración pública y cancele el desarrollo de México.
En definitiva el
Congreso de la Unión, deberá reformar la constitución para limitar el endeudamiento de estados y municipios,
obligándolos a incrementar el porcentaje de ingresos propios, exigiendo una
real transparencia en sus finanzas, para evitar la quiebra de entidades
federativas y municipales, mismas que tendrían que ser rescatadas por la
Federación con dinero de los contribuyentes.
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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