Por: Luis Lauro Carrillo09/08/2011 | Actualizada a las 09:15h
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El
acuerdo logrado de última hora entre republicanos y demócratas en el Congreso
de Estados Unidos, que obligó al presidente Barack Obama a ceder a las
exigencias de los republicanos para elevar el techo de la deuda pública y la
grave crisis de los mercados europeos, son hechos que revelan una profunda
crisis a nivel internacional.
Corroboramos que solo los gobernantes, economistas orgánicos y medios de
comunicación no quieren ver u ocultan que México sufrirá indefectiblemente
consecuencias graves por el caos de los mercados internacionales, una y otra
vez afirman y reiteran que la recuperación económica del país aun está en
marcha.
De ahí que los mercados financieros han confirmado el mensaje claro y
contundente, con el desplome de los índices bursátiles. El jueves negro en
México, vio el inicio de la Bolsa
Mexicana de Valores su peor caída desde 2009 (-3.37%), en tanto en Wall Street
el Dow Jones y el S&P500 perdieron 4.31 y 4.78%, respectivamente.
En
resumen, el techo de la deuda del gobierno de los EEUU, y sus implicaciones
para México, sus efectos serán más graves que podrían derivar en una grave
recesión económica, por los fuertes vínculos comerciales con el 80% de sus
exportaciones y del cumulo inversiones que existen con el vecino país del norte.
Indudablemente en el corto plazo se vislumbra un panorama sombrío, sobre todo
ante el recuerdo reciente de lo ocurrido en el 2009, de no tomarse medidas
anticlcicas se corre el riesgo de un desplome de la economía, al disminuir el
ritmo de crecimiento y por tanto una baja en el empleó.
Sin embargo habrá que señalar que buena parte de la estabilidad macroeconómica de
México está basada en las reservas internacionales provenientes de las remesas
internacionales y del petróleo que, en el caso de la mezcla mexicana, en los
últimos meses se ha mantenido por arriba del precio internacional de referencia
fijado por el Congreso de la Unión para todo el 2011.
No obstante lo anterior los expertos al considerar un escenario de contracción
de exportaciones y precios del petróleo de la economía mundial, prevén que la
demanda del hidrocarburo tendera a disminuir y como consecuencia, la
sobreoferta presionará los precios a la baja.
En esas circunstancias el Gobierno Federal debe prever la instrumentación de
una política anti cíclica que le permita adelantarse a los acontecimientos y no
esperar a que éstos sucedan de manera fatal. Un componente central de esta
política es sin duda el gastar no solamente bien, sino a tiempo.
Ahora es el momento de que el gobierno federal asuma una posición proactiva
ante lo que pueda suceder a escala mundial. Por ello habría que estar atentos a
las decisiones que se tomen en lo que resta del año, pero sobre todo en lo que
hace al paquete económico que recibirá próximamente el Congreso.
En definitiva el acuerdo logrado por Obamaevitó la suspensión de pagos, pero no la reactivación económica de los
estados unidos, frena el crecimiento económico y la generación de empleos, que
comprometen el futuro del país de las barras y las estrellas y sobre todo el de
México íntimamente ligado o altamente dependiente de su economía estadounidense.
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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