Por: Carlos Santamaría Ochoa06/08/2011 | Actualizada a las 17:14h
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Los
pueblos tenemos cultura, tradición, costumbres…
Preservar lo anterior es obligación de todos, porque finalmente, venimos de un
pasado con rasgos y características especiales; los tamaulipecos tenemos
orígenes diversos, de ahí que muchos consideren que tenemos prácticamente “tres
estados y tres culturas”, refiriéndose a las manifestaciones que todo mundo
conoce de nosotros: las regiones norte, centro y sur.
La tradición literaria viene de muchas décadas atrás: grandes escritores hemos
tenido, y en ese renglón, las autoridades culturales nos han permitido
disfrutar de su obra con ediciones económicas, accesibles, que nada tienen de
malo cuando la cultura y la manifestación de las plumas tamaulipecas está al
alcance de todos, o casi todos.
Los últimos vestigios nos dicen mucho de la generación de escritores que
tenemos hoy en día.
En pintura, recordamos a Cano Manilla, a Pedro Banda y muchos más: Rosales
Lugo, Casamitjana, que aunque no es nativa de Tamaulipas es quizá más
tamaulipeca que muchos. Tenemos escultores y músicos, actores y directores de
teatro de una enorme magnitud: Medardo Treviño es el claro ejemplo de lo que se
puede hacer cuando se tiene talento… y ganas de trascender.
Recién comenzó el concurso estatal de teatro “Maestro Rafael Solana” y hubo el
reconocimiento para Alberto López, un promotor del teatro tamaulipeco que
trascendió por su importante función. Por ahí estuvieron los “teatreros” de
toda la vida: Rafa, Cuco, Beto y muchos más. Hay calidad y quedó de manifiesto
lo anterior con lo que se ha presentado y lo que vendrá.
Pero en la cuestión musical, no podemos dejar de pensar en aquel Conjunto
Típico Tamaulipeco creado por el entonces gobernador Norberto Treviño Zapata,
apoyado por don Emilio Villarreal Guerra, a quien se le pudo hacer el
reconocimiento en vida por su trascendente labor.
En la música hay que pensar en el inolvidable maestro Panchito Flores, en los
hermanos Calderón y muchos, pero muchos más, quienes han dejado constancia de
nuestra música: la polca, la redova y el chotís; la picota y el delicioso
huapango, que nos distingue de otros estados norteños y nos ofrece una
identidad muy especial, pese a que la huasteca tiene en otros estados a
representantes muy importantes.
Y el Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes, a la par con el
concurso de teatro, nos informa del encuentro de huapangueros que se lleva a
cabo en Tula, legendaria ciudad del suroeste tamaulipeco, donde los niños están
aprendiendo de los que saben y lo han hecho por años.
El huapango, con su chispa en la creación de versos que se adaptan a las
circunstancias, los tiempos y personajes, con su jarana y el violín, que nos
ofrecen compases para disfrutar de una de las danzas más ricas, tradicionales y
hermosas de México, tiene en Tula una manifestación importante, porque están
fomentando en los pequeños el preservar las raíces de nuestra gente, nuestro
pueblo.
Resulta altamente satisfactorio para cualquiera de nosotros, entiempos que la canícula nos abruma y ahoga,
escuchar los compases que comprende cualquier pieza de huapango: la rítmica de
este género musical nos ofrece alegría, ritmo y muchos recuerdos.
El Típico Tamaulipeco, pese a no ser lo que antaño fue, nos regala un excelente
mosaico folclórico de la entidad, pero lo que se hace al trabajar con menores
es mucho más significativo, porque en tiempos actuales el folclore se está
perdiendo poco a poco: cada vez son menos las personasque tocan, cantan o bailan nuestras raíces.
Este tipo de acciones son las que merecen el reconocimiento de todos, el
aplauso de los que podamos disfrutarlo, pero sobre todo, la satisfacción de
quien ha emprendido como tarea propia el fomentar nuestras raíces, más, porque
se hace en la niñez, futuro de la entidad.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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