Por: Carlos Santamaría Ochoa01/08/2011 | Actualizada a las 14:52h
La Nota se ha leído 1444 Veces
Quienes
hemos tenido oportunidad, por gusto o necesidad, de incursionar en la educación
pública como padres de familia, sabemos que hay algunas instituciones con un elevado
grado de calidad, a grado tal que pueden competir con la mejor institución
privada que haya en cualquier parte. Ejemplos tenemos: las escuelas primarias
Lauro Aguirre, Leona Vicario, Pedro J. Méndez y algunas más, aunque a decir
verdad, la calidad ha sufrido modificaciones en algunas de ellas, y no todas
precisamente en la elevación de su calidad académica. Y
es que siempre ha habido personas que fungen como maestros y verdaderos
apóstoles de la educación; mencionar nombres sería injusto porque quedarían
fuera de nuestro recuerdo algunos maestros que, sacrificando inclusive su vida
familiar, dedicaron los mejores años de su vida a que los hijos de muchos de
nosotros se convirtieran en personas de bien. Lo sabemos todos. Pero,
como decíamos, no todos son lo buenos que quisiéramos: hay algunos elementos
que buscan, con el pretexto de una supuesta “carrera magisterial”, elevar sus
condiciones salariales a costa del sacrificio en la calidad de la enseñanza. Hoy
es muy normal que nuestros hijos no escriban en el cuaderno y les den
fotocopias “para ahorrar tiempo”, cuando lo que se ahorra –o malgasta- es la
calidad educativa. Al convertirse en “pega-copias”, los alumnos dejan de
repasar a la usanza antigua, que aunque se digan otras cosas, era buena, y quien
lo dude que cheque el resultado en muchos de nosotros, nuestros padres e
inclusive algunos de nuestros hijos que gozaron de una buena educación. Hoy,
Arnulfo Rodríguez, quien aún sigue cobrando como dirigente sindical y maestro
–ignoramos si tenga otros ingresos en nómina- dice, según la información que
aparece en la prensa local, que los maestros reprobados en la prueba
recientemente celebrada por la Secretaría de Educación Pública pueden acceder a
lugares para trabajar, porque habrá jubilaciones y demás. Nos
preguntamos si las cosas se están haciendo bien, y en caso contrario, quién
está actuando inadecuadamente. Se
supone que la prueba es para determinar que los que aspiran a nuevas
oportunidades laborales como profesores cuenten con la preparación adecuada que
les permita desempeñar con eficiencia su trabajo. Pero
¿para qué se preocupan, si Arnulfo les va a dar plaza aunque no aprueben? Entonces,
están descalificando los esfuerzos de la SEP por entregar en las escuelas de
nuestros hijos a personas bien capacitadas. No vale de nada el gasto que
implica un examen de selección, si los vividores del SNTE, la cueva de Alí Babá
más grande de América Latina, les garantizan plazas. Entendemos
que los sindicatos son para defender los derechos de los trabajadores y pugnar
por mejoras laborales, pero no para solapar a quien no tiene la calidad
necesaria que le permita desenvolverse adecuadamente. Hemos
sido víctimas durante años de un sindicalismo que nos ofrece puentes, días de
asueto, mala calidad educativa, maestros faltistas o “comisionados”, profesores
que abandonan sus centros de trabajo durante la mañana, dejando a nuestros
hijos bajo la tutela de otros miembros de la plantilla de personal y muchas
cosas más. Todo, absolutamente todo, menos educación parar los hijos. No
creemos que la postura del SNTE, al menos en la sección XXX sea la adecuada:
que los aspirantes a plaza concursen y si no tienen calidad, hay que hacer dos
cosas: dejar en el camino a los que no reúnen los requisitos, y lo más
importante: checar la calidad de la educación en las escuelas normales, porque
es probable que la impreparación de los aspirantes a docentes en el sistema
educativo nacional no sean los únicos culpables de su falta de aplicación, sino
quienes en forma por demás burocráticamente injusta les dieron gato por liebre,
haciéndolos creer que estaban listos para enseñar, cuando nunca pudieron
siquiera aprender lo más elemental. Es
hora de sacar las antenas y dejar que la manipulación sindical quiera imponer a
quienes educarán al futuro de Tamaulipas y de México. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas