Por: Carlos Santamaría Ochoa29/07/2011 | Actualizada a las 17:35h
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Cuando
uno tiene el tiempo necesario para enterarse de lo que acontece cerca de casa o
en el mundo, recurre a los medios masivos de comunicación: prensa escrita,
radio, televisión e Internet, aunque algunos especialistas consideran que el
cine también tiene algo de lo anterior, sin embargo, somos de la idea de que el
llamado “séptimo arte” ha quedado rezagado en materia informativa por los
adelantos tecnológicos de otros soportes como los electrónicos principalmente,
donde incluimos las páginas web y los portales. Leemos
aunque a veces –y hemos de confesarlo- no nos gusta mucho hacerlo porque
visualizamos algunas notas –que nunca serán noticia- más contradictorias que
nada en el mundo. Arnulfo
Rodríguez, quien cobra como secretario general de la sección XXX del SNTE
–Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación- que aparte de ser el más
grande sindicato de América Latina es el principal reducto de la mujer que ha
colocado la educación oficial de nuestro país en crisis y en un ambiente de
corrupción y amenazas, de aspectos que nada tienen de distinto con los
criminales más consumados de la historia, - y que, por cierto, también tiene su
cheque quincenal como “profe”, de ahí el mote, ahora dice, según la información
del fin de semana, que han exigido a las autoridades educativas que pongan a
los aviadores a trabajar. La
pregunta obligada: ¿a cuales? ¿a los del SNTE o a los de SET? Porque no podrá
negar Arnulfo que en las instalaciones de esa sección abundan los presuntos
profesores –permítase el término presunto: porque aunque aparentemente son,
nadie los ha visto dar clases o enseñar- que tienen hasta tres o cuatro plazas,
que no trabajan más de cuatro o cinco horas, pero que tienen especialidad en
lisonjería, en lambisconería, en haraganería y otras disciplinas similares,
claro, avalados por la firma del dirigente sindical en turno que les permite
tener esos “privilegios”. No
concebimos que haya gente que se jacta de tener 30 o 40 años trabajando en el
sector educativo y tenga veinte en el SNTE lucrando con la educación,
conociendo de venta de plazas y a veces –lo decimos sin tener nombres,
aclaramos- participando en estos ilícitos. Hay de todo en esas oficinas, menos
maestros, porque para el funcionamiento de esa sección n se requiere tener
tantos “comisionados”, que así se les llama a los haraganes que cobran sin
devengar su salario en una escuela o institución del sector educativo. Llama
la atención que cuando la autoridad quiere poner orden, inmediatamente el
sindicato entra al quite y protege a quienes tienen sus comisiones. Pero llama
más la atención el que Arnulfo pida poner a los aviadores a trabajar. ¿A dónde
irá él a dar clases? Porque, insistimos, tiene su placita, ahí como que no
quiere la cosa, y obviamente, sigue haciendo una antigüedad que no trabaja, es
decir, vive de la ilegalidad administrativa que solapa la organización sindical
que regentea la señora
Gordillo, experta en trafiques, política sucia y golpes
bajos. Si
me permitiera el lector comentar sobe el hecho de que Arnulfo asegura que el
grueso de comisionados está en la SET y no en el sindicato, que los que
“trabajan” con él tienen justificación oficial y no como los de SET, si como
asegura, el grueso de esta gente está en oficinas oficiales y no en el
sindicato, solo se nos ocurren tres palabras: “no tiene vergüenza”, y lo
externamos con el debido respeto y con la firmeza que nos otorga el ser
ciudadanos con pleno goce de nuestra garantía constitucional de derecho a
expresarnos. El
colmo es que el individuo que dirige a los mentores se ponga la camiseta de
mártir y quiera enlodar al doctor Diódoro Guerra y a la autoridad educativa,
cuando todos sabemos que la repartición de plazas –así declaro- no se puede llevar a cabo si no se
entrega el botín sindical, es decir, la parte de lugares que se autorizan; los
de SET, para los profes que buscan cubrir alguna vacante, y la parte del SNTE,
para los holgazanes amigos del profe, que entrarán en una época “sabática”, o
sea, estar, cobrar y no trabajar. Todos sabemos que así es, a menos que Arnulfo
viva en otro planeta o galaxia. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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