Por: Luis Lauro Carrillo29/07/2011 | Actualizada a las 09:14h
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La
Auditoria Superior del Estado(ASE) es el órgano encargado de la vigilancia y
control del ejercicio de los recursos públicos, un mecanismo esencial de la
transparencia y rendición de cuentas, una institución pública imprescindible,
eficaz, con un trabajo técnico, imparcial y alejado de los intereses
partidistas o políticos.
De tal suerte la opacidad no debería envolver opacidad ni impunidad, los
órganos fiscalizadores deben ser muy escrupulosos en el uso y manejo de los
recursos públicos, así como las labores de auditoría que se practiquen a las
administraciones estatales y municipales.
Como podrá suponerse la entidad y
municipios ya no aguantan más corrupción, ya que esta impide el desarrollo
político, económico y social, a la vez que socava la eficacia administrativa,
constituyendo el principio del rompimiento del tejido social.
Por consiguiente la corrupción mina la legitimidad de los actores políticos y
de las instituciones públicas, ya que produce el desprestigio y descrédito de
las autoridades gubernamentales, provocando la desconfianza y falta de
credibilidad en la sociedad.
En ese tenor la falta de transparencia, de rendición de cuentas, opacidad llevó
a los ayuntamientos y a dependencias estatales, no tan sólo a gastar más de lo
que recibieron, sino a comprometer ingresos futuros a través del endeudamiento
de los que esperan recibir en años venideros, amén de la posible desviación de
recursos.
De ahí que la ASE esta auditando las cuentas públicas municipales de la pasada
gestión en Tampico, Matamoros, Nuevo Laredo, Victoria y Reynosa, entre
otros.
Así pues la Comisión de Vigilancia del Congreso Local se comprometió para el
mes de septiembre para que el auditor superior Miguel Salmán, dé a conocer el
resultado de las auditorías practicadas a los municipios y dependencias
estatales, informando que a la fecha se registra un avance muy superior en las
revisiones.
También conviene insistir en que el órgano fiscalizador debe ser muy cuidadoso
con las auditorias para comprobar si en verdad hay ilícitos tan flagrantes como
se presumen, sin que estas acciones se puedan argumentaro interpretar como una especie de
persecución, venganzapolítica o cacería
de brujas contra de ex funcionarios, sino como la investigación de las causas
de posibles quebrantos patrimoniales al estado y a los municipios.
Por lo tanto toda suspicacia debe ser erradicada con elementos probatorios. Si
estas demuestran palmariamente la responsabilidad de ediles y funcionarios
estatales los responsables tiene que responder de sus acciones por el total de las
irregularidades detectadas, sería lamentable para que no pasara nada y que la
única sanción fuera el ostracismo político y la denostación.
Por lo que la sociedad tamaulipeca espera del auditor superior, efectos y
consecuencia de la su acción fiscalizadora en la gestión financiera y desempeño
de las entidades fiscalizadas, en los resultados de los programas y proyectos
autorizados en el presupuesto y en la administración de los recursos públicos.
En definitiva la ASE debe ser más proactiva que reactiva, para definir senderos
y caminos para impulsar el buen gobierno, e identificar las causas que
propician la corrupción, señalando a los poderes del estado, las fortalezas,
debilidades, amenazas y oportunidades de mejora, para que éstos actúen en su
ámbito de competencia. Independientemente de fincar responsabilidades y demandar
el resarcimiento del patrimonio institucional.
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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