Por: Carlos Santamaría Ochoa28/07/2011 | Actualizada a las 17:01h
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Mucho
gusto nos da, sinceramente, cuando leemos en la prensa local y nacional que
luego del caso aislado –éste sí- de sarampión que se encontró en la ciudad de
México, nuestras autoridades estatales de salud han realizado una magnífica
labor para evitar que enfermedades erradicadas vuelvan a dar molestias en el
bienestar de la gente que habitamos esta maravillosa entidad. Nunca,
en ninguna parte del mundo, la población está exenta de sufrir alguna
enfermedad por erradicada que ésta se registre; el caso de la salud puede
desencadenar cualquier problema con un pequeño –o gran- descuido, por lo que
toma mayor validez el hecho de que nuestra autoridad está llevando a cabo
acciones que si bien es cierto, cuestan un dinero extra, tienen resultados de
excelencia. El
secretario de salud Norberto
Treviño García Manzo ha informado que se ha establecido un
imponente cerco sanitario para evitar que haya casos en la entidad, que hay
suficientes vacunas para hacer frente a un probable contagio, y las brigadas
sanitarias están trabajando a todo lo que pueden, entregando a la fecha muy
buenos resultados. Hay que aplaudir la labor que no es sencilla y que requiere
de la planeación de diversas estrategias operativas, organizativas y
económicas. Existen
algunas regiones en una entidad como la nuestra, tan variada, que tienen
mayores posibilidades de recoger un contagio como el caso de la pequeña que,
llegada de Francia, fue diagnosticada con sarampión. Afortunadamente, y pese a
que el secretario Córdova Villalobos está más preocupado por hacer campaña
blanquiazul que en cumplir con su función, en el país se ha trabajado muy
positivamente, probablemente,por la
anterior experiencia vivida en torno a la Influenza AH1N1,
aquella que la Gordillo no supo deletrear en el ya famoso discurso en Los Pinos
y que exhibió su ignorancia, su falta de talento y su poca inteligencia en el
ámbito social, porque políticamente, podemos decir que es muy hábil
–hábil:tramposa- y ha sabido sobrevivir. El
caso es que acá en tierra norteña se ha diseñado un programa que incluye, en
primera instancia, contar con el recurso humano y material para llevarse a
cabo. Se tiene una cantidad importante de dosis prestas a aplicarse en caso
necesario; se tiene al personal médico y paramédico que trabaja en ese sentido
y garantiza que están revisando y haciendo un “escaneo” para detectar gente con
probabilidades de contagio, a los que se aplica la vacuna. Los
programas de prevención están tomando un auge inusitado en Tamaulipas. Treviño
García Manzo ha diseñado con sus colaboradores una buena estrategia al respecto
que, insistimos nuevamente, deberá tener funcionamiento de excelencia siempre y
cuando la población demos la respuesta necesaria. El
esfuerzo del gobierno tamaulipeco está ahí, el dinero también, ahora falta que
nosotros cuidemos la parte que nos corresponde. Recordamos
que hace más de cinco años que el sarampión no se asoma por nuestro estado, y
eso debe hacernos sentir muy contentos, porque significa que los esquemas de
vacunación establecidos desde hace años siguen siendo vigentes. No se puede
“colgar el milagro” al secretario Córdova Villalobos, porque el programa tiene
más de 30 años de existir, es decir, surge de una administración priísta que
nunca se ufanó de ello, sino de ser la autoridad sanitaria nacional, como
debieran hacerlo los de ahora. ¿Qué
nos interesa a los padres? Que los que gobiernan, los que hacen las políticas
sanitarias sigan teniendo éxito en su trabajo, que se ufanen de ser buenos, de
ser eficientes, porque ello implica que usted y yo tenemos menos riesgos de
contraer muchos padecimientos. Sigue
el buscar una alimentación balanceada que nos dote de defensas necesarias,
contribuir a la actividad física para reforzar el organismo, atender las
recomendaciones de la Secretaría de Salud y transmitir a los nuestros las
indicaciones pertinentes. Finalmente,
ellos trabajan por nuestra salud, y eso es lo que importa. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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