Por: Carlos Santamaría Ochoa26/07/2011 | Actualizada a las 14:17h
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En México generalizamos: cuando hablamos de
la policía encargada del tránsito, decimos que “todos” son corruptos, que nos
piden “mordidas” y demás. Nada más falso, porque hay, como en todo, elementos
buenos y malos, pero somos curiosos: tendemos a generalizar por lo malo. Habiendo tantas cosas positivas, vemos la
paja en el ojo ajeno, y a veces consideramos lo más cercano como lo mejor; de
repente pareciéramos “papá cuervo” y no vemos lo malo que está aquello que
queremos o que nace como producto de nuestro esfuerzo personal. Y la Gordillo… igual que todos esos
mentirosos que se dedican a la política barata, corrupta y chicharronera:
mentirosa como poca gente en el mundo. Habla para El País, uno de los diarios más
leídos de España, sobre la política y alaba a Marcelo Ebrad como el mejor
precandidato presidencial, en un afán más que claro de enviar mensajes, tanto
al PRI como al PAN de que negocien –transen- con ella, para que, previos
privilegios les pueda dar el apoyo de los miles de maestros que tiene congregados
–presos- en un sindicato mayoritario en América Latina… pero a más de corrupto
y solapador. La gran prueba la hemos visto en el examen
para aspirar a las plazas docentes que recientemente se llevó a cabo en nuestro
país, y donde la mayoría de aspirantes no alcanzó un 60 por ciento de
respuestas positivas, de únicamente ¡80 reactivos! Cuando a nuestros hijos les
aplican exámenes del tipo de Ceneval de más de 200 o 300 reactivos. Pocas
preguntas y menos respuestas dieron los aspirantes a maestro que, como la
Gordillo, seguramente pasaron de noche por las escuelas normales, cuya
eficiencia queda en entredicho a juzgar por los resultados. La carrera magisterial ha sido el negocio
del siglo para muchos que viven cómodamente en base a coleccionar papeles, diplomas
y constancias, aunque para ello se haya sacrificado un gran número de
horas-clase, y la calidad que debieran haber dado a nuestros hijos que,
obviamente, no saben aprender, no saben estudiar, no saben escribir y
aprovechar el estudio que les damos con muchos sacrificios. Esa es la realidad: Elba Esther Gordillo
quiere vender los votos de miles de miembros del SNTE, y lo más grave es que,
esos que enseñarán a nuestros hijos se mueven como borregos o corderos de una
multitudinaria manada, obedeciendo ciegamente la voz de quien los pastorea, en
este caso, la mujer cuyos niveles de corrupción son famosos en todo México y
sus métodos nada claros son conocidos por los mexicanos. Se atreve la señora a hablar de limpieza y
transparencia cuando tiene posiciones políticas, dadas por el PRI en su tiempo
y hoy por el PAN, y plazas de directivos para sus hijos, yernos, nueras y no
dude el lector que alguno de sus nietecitos ya esté haciendo antigüedad como
docente categoría C o D, porque así se las gasta la mujer. Sin embargo, es grave lo que hace, pero más
grave quien se lo permite, en este caso, la autoridad nacional y los mismos
profesores, quienes se ofenden cuando se les señalan sus errores, pero buscan
cualquier pretexto para suspender clases perjudicando a miles de niños; claro
ejemplo: Oaxaca, donde por todo paran labores. Esa es la realidad magisterial. Tenemos un
gremio que debiera ser el factor de cambio para crecer, pero con la clase de
dirigentes sindicales, con el tipo de estudios que se les da en las normales y
se solapa por individuos como Alonso Lujambio, quien en lugar de trabajar está
haciendo campaña preelectoral, con esos agravantes, no podemos pedir calidad en
las escuelas públicas. Estamos condenados a soportar los niveles
de corrupción que la “maestra” maneja como juguetes a su antojo, solapada por
quien debiera gobernar a todos los mexicanos y hace política excluyente,
privilegiando únicamente a los de su partido. ¡Pobre México, en qué manos
estás! Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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