Por: Carlos Santamaría Ochoa25/07/2011 | Actualizada a las 13:15h
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Los que vivimos en México nos preocupamos porque las
autoridades de todos los niveles tengan excelencia y eficiencia en sus
acciones; resulta fundamental para todos el saber que la autoridad está
trabajando de la manera más positiva posible, con el entendido de que nunca
estamos cien por ciento manejando la eficiencia. El factor humano nos refleja
algunos aspectos que debemos mejorar para estar considerando una calificación
de excelencia. El gobierno de Tamaulipas ha iniciado una administración,
aunque ya hemos de dejar el término, porque siete meses son más que suficientes
para pensar que se está haciendo algo bien o mal, para consolidar los inicios
de un ambicioso proyecto sexenal que nos ha de ocupar a todos: autoridad y
ciudadanía, porque unos sin otros no podemos aspirar a mejorar. Molesta y lastima ver las declaraciones de algunos
servidores públicos federales que insisten en disponer de recursos oficiales
para su beneficio personal; el caso más reciente es el del secretario de
Educación Alonso Lujambio, quien visitó la entidad con viáticos de la
Federación, y con la idea de hacer campaña proselitista rumbo al 2012, aunque
los disfrazó con un par de reuniones en la Secretaría de Educación, donde
estuvo en sendos eventos para, como dice la gente: “tapar el ojo al macho”. El
fraude en toda su extensión, y un puritanismo que ofende, pensando que quizá
los mexicanos somos retrasados mentales como para no darnos cuenta que hacen
esfuerzos desesperados por mantener un gobierno albiazul en Los Pinos, cuando
la verdad sea dicha, están prácticamente haciendo sus maletas para dejar la
residencia oficial de nueva cuenta a quien la ostentó por 70 años. Es el precio de la indolencia, la ineficiencia y el
fraude disfrazado, de una guerra sin sentido que ha originado la crisis
nacional que vivimos, en la que todos los pequeños comerciantes y los medianos
inversionistas están quebrados porque se ha ido la inversión a otros países, y
muchos de nuestros connacionales también han huido víctimas de amenazas y otras
acciones que chocan con el concepto de tranquilidad y paz que tenemos los
individuos. El caso es que todo mundo hace su esfuerzo, y no es la
excepción en el gobierno tamaulipeco. El gobernador Egidio Torre Cantú ha
instruido a mucha gente del ramo a establecer estrategias que les permitan
promover el turismo, considerando que es una excelente fuente de ingresos para
cualquier punto de la geografía mundial. Tampico ha resentido los embates de la
inseguridad y espera recuperar un poco de lo mucho perdido, aunque sea temporal,
para estos días de asueto en casi todas partes. No podemos ser pesimistas y afirmar que nada recuperará
lo perdido; es casi seguro que algunas cosas se hayan ido para siempre, pero
hay un impresionante operativo en las carreteras con la idea de garantizar que
puedan venir los paseantes y recorrer este maravilloso estado de la República
Mexicana. Ya vemos promociones que, ojala sean aprovechadas por
miles de personas, y también vemos estrategias de promoción. ¿Qué no son las
que nos gustan? No se puede dar gusto a todos, pero no hay duda que son
eficientes, que tienen una buena intención y que el objetivo es que venga gente
y deje su dinero en tierra cueruda, porque esos pesos se necesitan mucho. Los programas de promoción turística están a prueba, y
nadie puede afirmar que sirven o no en tanto no termine la temporada vacacional
y veamos los números finales. Es entonces cuando podamos señalar aciertos y
yerros. Antes, no se vale. Deseamos de todo corazón que la zona conurbada del sur
tenga miles de paseantes, que la frontera tamalipeca se vuelva a ver atiborrada
de turistas que van a hacer sus compras o visitas al “otro lado”, que también
batallemos para encontrar reserva en hoteles porque están ocupados. Queremos que haya filas en los restaurantes, en los centros
de diversión… en todas partes, porque sería indicativo de que la industria
turística se ha recuperado. Esperemos tener opinión de pitonisos, que buena
falta hace a todos. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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