Por: Carlos Santamaría Ochoa22/07/2011 | Actualizada a las 15:56h
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No
podemos negar que en todos los ámbitos en los que participa el ser humano hay
gente buena y mala. Lo decimos en el tenor de que sucede que algunos están en
donde deben y hacen lo que les corresponde; otros, sin embargo, buscan la
manera de no hacer su función, de cometer ilícitos o trampas y dejar las
responsabilidades cotidianas “para después”. Nadie está seguro de poder afirmar
que en uno u otro sitio la gente se “pone la pila” al cien por ciento, porque
nunca falta el irresponsable, el prepotente o el falto de inteligencia que echa
a perder la idea de la persona que manda en cualquier ámbito. Una
nota aparecida en “La Voz de Galicia” recuerda que el Ministerio de Sanidad y
las comunidades autónomas han acordado la extensión de la prescripción de
fármacos por principio activo a todo el país, así como modificar el sistema de
precios de referencia de los medicamentos. En
otras palabras, van a utilizar genéricos porque la voracidad de la industria
farmacéutica no tiene límites y ha hecho estragos en los presupuestos oficiales
y particulares: venden las medicinas al precio que quieren, sin importar si
usted, yo o la institución que nos otorga el servicio tienen la capacidad para
comprarlo. Allá
consideran que ahorrarán unos 2 mil millones de euros, es decir más de 33 mil
millones de pesos, y con ello pretenden garantizar la sostenibilidad del
sistema oficial de salud. En México tenemos algunos conflictos al respecto.
Quien se debiera ocupar de los sistemas de salud anda en campaña por una
gubernatura y ha descuidado algunos temas que son prioritarios, principalmente,
el cuidado de la salud de los mexicanos. Córdova está preocupado por tener buen
rating más que en saber que tenemos la medicina adecuada. Algunos
genéricos no tienen la cantidad que dicen de sales, y otros, por su parte, no
están diseñados para que el organismo los soporte y ocasionan problemas
digestivos por la fuerza de su sal activa, es decir, hay que tomar esos y otros
para “la panza”. Recuerda
la nota que la prescripción de fármacos por principio activo –genéricos-es un procedimiento que ya se utiliza en
algunas comunidades autónomas, principalmente en Andalucía, donde ya se hace en
el 90 por ciento de los casos, según voz de María de Jesús Montero, consejera
de Salud. También
acordaron los ministros de salud de todas las comunidades y autoridades de
aquel país llevar a cabo acciones tendientes a tener un solo carnet, una sola
forma para unificar esfuerzos y permitir que todo español pueda ser tratado en
forma igual en cualquier parte. Somos
de la idea de que esos señores que bien cobran –y mucho- y que se autonombran
entre sí diputados y senadores podrían establecer por ley una forma de vigilar
que los laboratorios ofrezcan y entreguen la cantidad de sales que dicen en sus
cajas que contienen, y que haya penas muy severas para los que lucran con la
salud de millones de mexicanos. No
podemos permitir que se siga engañando a mucha gente, y no concebimos que una
medicina que, de “patente” cueste 180 pesos cuando la genérica cuesta 15. Algo
hay que no encaja, pues. Si
logramos que tengan el mismo efecto los genéricos que los de patente, entonces
estaremos ante una situación maravillosa para el sector salud, porque le dinero
alcanzará más para cubrir mayor cantidad de padecimientos, hacer campañas más
intensivas de acuerdo a las necesidades de la población y más cosas. Si
logramos que el monstruo farmacéutico se humanice un poco, podremos aspirar a
que la medicina pública y privada se conjuguen en buena forma para garantizar
la salud en México. De otra forma, no habrá posibilidades, porque son como un
cuerno de la abundancia, pero al revés: no tienen llenadera. Si
se puede lo anterior, definitivamente, los genéricos pueden ser la solución
parcial a la problemática de salud en el país. La otra parte, dependerá de las
autoridades sanitarias y, principalmente, de los usuarios, que entendamos que
prevenir es la mejor acción. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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