Por: Luis Lauro Carrillo22/07/2011 | Actualizada a las 09:35h
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Como
podrá verse la caída de la popularidad del presidente Felipe Calderón ha sido
sostenida, sin cambiar el discurso que ha sido enfocado en los temas de
seguridad y reiterativo en el optimismo económico. He
aquí que la pregunta de aprobación presidencial es un indicador de desempeño de
gobierno que permite comparar la actuación de diferentes niveles de autoridad
en el mundo y a lo largo del tiempo. De
ahí que la gestión del presidente Felipe Calderón, fue reprobada por el 54 por
ciento, de acuerdo con la más reciente encuesta nacionallevantada por GEA/ISA, los índices de
aprobación presidencial están vinculados estrechamente a los índices de
percepción ciudadana sobre la seguridad y la economía, que han caído. Por
su parte la Encuesta Nacional de Ingreso-Gasto en los Hogares 2010, publicada
la semana pasada por el INEGI, revela que el ingreso familiar promedio ha caído
en poco más del 12% desde 2008 y que la inseguridad pública y la violencia
delincuencial se siguen multiplicando, como uno de los peores signos de los
tiempos en que vivimos. Observamos
que el debate público enfocado por los funcionarios federales que insisten en adecuar
los números utilizables para convencer a la sociedad de los éxitos de la
estrategia gubernamental, en materias
particularmente de seguridad y economía, contrastados conlos datos empleadospor quienes los utilizan como herramienta
para demostrar que los esfuerzos del gobierno han sido infructuosos. Por
consiguiente estas dos cuestiones no ceden un ápice a la esperanza de vivir
mejor. Lo
que se debe subrayar es que el pesimismo sigue haciendo mella en las
percepciones de la gente sobre el futuro del país, el miedo al fenómeno
delincuencial aumentado y la impunidad, y a la devastadora cifra 11 mil 645
pesos mensuales de ingreso promedio en los hogares mexicanos. Mas
allá de que el gobierno calderonista tenga razón o no, o que los partidos de oposición
y sus líderes sean eficaces en sus críticas, la realidad es que la sociedad mexicana
subsiste en la incertidumbre, en la desesperación porque la cosa pública y
actores políticos solo les ofrecen discursos. Esta
visto, que el futuro del país se está cancelando,no por las contradicciones de los políticos,
sino por el desánimo de la sociedad originado por las malas noticias del
acontecer diario, en un marco de disputas retoricas de cara al 2012, que no
hacen más que ensombrecerlo todavía más, con una insensibilidadsocial de los actores políticos que solo les
preocupa el poder por el poder mismo. Por
otra parte sino se llega a un acuerdo para elevar el techo de endeudamiento del
gobierno de Estados Unidos, los expertos predicen que podría causar un efecto dominó y a México le impactaría el
doble que la pasada recesión que inició en la segunda mitad de 2008 con una
caída del PIB de entre 9 y 10%. En
definitiva, al margen de la aprobación presidencial, en tanto la seguridad y la
economía de los mexicanos no se recuperen, ni surjan soluciones técnicas,
políticas viables y factibles para corregir el deterioro de ambas, la acometida
anímica estará perdida, aunque la clase política, insista en persuadirnos, con palabrería
estéril, de sus verdades a medias. lucarrso@hotmail.comTwiter:
@luiscarrs
Luis Lauro Carrillo:
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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