Por: Carlos Santamaría Ochoa19/07/2011 | Actualizada a las 17:26h
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Una
de las grandes preocupaciones de los gobiernos es, sin duda alguna, la
referente a la atención médica. Tamaulipas no es la excepción y el gobernador ha
distinguido a una persona con capacidades comprobadas para dirigir los
esfuerzos del sector. Norberto Treviño García Manzo tiene mucho que ofrecer a
la entidad y lo ha hecho en forma incansable.
Llama la atención el que nunca esté descansando, que comience tempranísimo su
jornada laboral y que sus colaboradores hayan entendido cuál es su política de
trabajo.
Se critica, sin embargo –sin fundamento- la validez de los servicios públicos
de salud. Que son tardados, que le médico consulta a “mil por hora” y muchas
cosas más. Se nos ha olvidado que los servicios de salud oficiales tienen más
demanda a partir de la crisis económica y recesión mundial. Hoy, los más ricos
acuden a atención pública, y son los que más exigen por su condición de
intocables que han manejado por muchos años.
En salud no hay limitantes, y los doctores de hospitales y centros de salud
tienen algunos temores, similares a los que hemos encontrado en España; a
continuación, reproducimos un par de párrafos del diario “La Voz de Galicia”
“Por otra parte, Vidán habló de la organización actual del sistema sanitario,
que criticó abiertamente (porque es un auténtico desastre). El alto número de
pacientes por doctor, el poco tiempo disponible, la burocracia para hacer
muchas pruebas y el miedo a las demandas fueron algunas, de las trabas que
enumeró, que impiden a los médicos desarrollar su trabajo correctamente. (Cada
vez hacemos más medicina defensiva. Tenemos más miedo a que nuestra decisión
pueda derivar en una demanda, y lo sabe muy bien un médico de urgencias, que
trabaja con esa presión, y eso no es bueno)”, hasta aquí el texto encontrado en
lavozdegalicia.es, diario gallego que habla de los problemas múltiples que
tienen en el sector salud. No somos los únicos: en el primer mundo están también
batallando para ofrecer una atención de primer nivel.
Suponemos que si viéramos en los Estados Unidos, donde se supone está lo mejor,
también veríamos estas irregularidades. No nos conformamos ni decimos que “mal
de muchos, consuelo de p…”, simplemente, hemos de ser realistas y entender que
la salud no se puede dar por decreto ni por arte de magia, se requiere
atención, y gracias a los malos hábitos las consultas se han incrementado,
haciendo imposible el que se pueda cubrir eficiente y oportunamente a toda la
población.
El especialista gallego también comenta sobre los catálogos de medicamentos,
defendiendo el derecho a recetar la sustancia y no la marca, en un afán que
pretende acabar con la enorme y peligrosa mafia de la industria farmacéutica,
que se apodera del dinero de todos los sistemas mundiales de salud. La nota
consigna lo siguiente: “Otro de los aspectos que relacionó con la gestión del
sistema público de salud fue el catálogo de medicamentos, que defendió porque
cree que (si el principio activo de los fármacos es el mismo, no tiene ningún
sentido que el médico recete el más caro y no el que cuesta diez veces menos.
Al final, el que paga la factura muchas veces no es el paciente, sino todos).
Aunque para ser sinceros, la gran diferencia es que los genéricos de otros
países son tan buenos como las medicinas de patente y en México tienen por lo
general una reducción importante en su eficacia, lo que hace presumir que no
tienen la cantidad de sales que debieran, y todo, gracias a la falta de vigilancia
del equipo del señor Córdova, quien está más preocupado en ser candidato de su
estado a gobernador que secretario de salud. Criticable, por donde se le vea,
real, como lo que vemos a diario.
Los mexicanos merecemos funcionarios que se dediquen las 24 horas a serlo, al
menos, para devengar los muchos –muchísimos- millones de pesos que se embolsan
cada sexenio por concepto de salario, compensación y otros. En ese sentido,
Córdova nos sale debiendo, al igual que sus iguales y su jefe.
El caso es que tenemos que entender que no hay capacidad en el mundo para
atender la demanda de servicios de salud, y entonces, debemos colaborar para
que éstos sean menos exigidos. ¿Cómo?
Sencillo, previniendo, tomando acciones que nos lleven a la prevención de
males, ayudando a no estar tan enfermos y no acudir por un simple dolorcito en
la mano o algo por el estilo.
Permitamos que los que realmente lo necesitan puedan tener acceso a estos
servicios.
Hagamos conciencia, previniendo y no acudiendo sin razón alguna. También, los
medicamentos, cuidémoslos, porque por la falta de cuidado y trafiques que se
hacen con ellos tenemos lo que hoy tenemos. Propiciemos más calidad, exijamos a
los que deben que nos garanticen buena medicina, pero por favor, no caigamos en
excesos.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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