Por: Luis Lauro Carrillo19/07/2011 | Actualizada a las 09:28h
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El
problema de las cuotas escolares en las escuelas públicas es una de las
consecuencias inmediatas de la incapacidad del Estado para garantizar la
educación gratuita a todos los mexicanos.
Como
podrá observarse cada inicio de un ciclo escolar, el sistema educativo nacional
y estatal se coloca en el "Ojo del Huracán", debido al cobro de
cuotas escolares en planteles educativos públicos de educación preescolar,
primaria y secundaria, a pesar de que en México la educación pública
constitucionalmente es gratuita.
De
ahí el oportunismo político tentador de Hilda Graciela Santana Turrubiates
diputada del Partido Nueva Alianza, quien aprovechando el viacrucis de los
paterfamilias con el tema de las cuotas escolares, surge como su adalid,
proponiendo como gran conocedora “legalizarlas”, obedeciendo mas a una abierta
intensión de atraer reflectores con tal de ganar notoriedad mediática, con una
actitud retórica, que políticamente eficaz.
¿Por
qué expresamos lo anterior? Porque la gratuidad de la educación pública en
México una prerrogativa constitucional de los mexicanos que no requiere
reglamentación de una ley federal, ni mucho menos estatal para garantizar su
aplicación.
Tengamos
presente que el cobro de cuotas es una práctica corriente que se convierte cada
año en una molesta sangría para los padres de familia, quienes son obligados y
condicionados a cubrir una tarifa de inscripción, cuotas para el mejoramiento
de los establecimientos educativos y otros conceptos, disfrazada de
aportaciones voluntarias.
Sea
de un modo o de otro, los legisladores “defensores” de los padres de familia
aparentan estar muy preocupados por la administración y destino de los recursos
obtenidos de las cuotas escolares, que hasta demandan su regulación
legislativa, olvidándose por completo de su prohibición o eliminación de las
mismas, ya que además de ser ilegales, dichas cuotas constituyen una pesada
carga muy onerosa a los paterfamilias.
Lo
que debemos subrayar bien es que estos pronunciamientos confunden mas a los
padres de familia, porque los legisladores locales irresponsablemente ya dan
por hecho, que la educación pública en México y en Tamaulipas ya no es gratuita
sino privada.
No
cabe duda que en Tamaulipas las cuotas escolares es un tema del que mucho se
habla pero que nada se hace, ya que ni las autoridades educativas, asociaciones
de “padres de familia”, ni legisladores, ni la comisión estatal de derechos
Humanos, han hecho absolutamente nada por hacer realidad la prohibición
constitucional del cobro de dichas cuotas, salvo discursear sobre las mismas.
Sabemos
que es cierto que la cuota escolar se utiliza en muchos casos en los propios
planteles ante la incapacidad de los gobiernos para darles a los alumnos
instalaciones dignas, pero eso no debe ser pretexto ni motivo para violar la
constitución para obligar a los padres de familia a suplir al estado en la
función educativa.
Es
oportuno advertir a los padres de familia de que el cobro de cuotas escolares
no tiene fundamento constitucional y que están en su derecho a negarse a
pagarlas, por estar amparados por la Constitución General de la República.
Por
lo tanto, cualquier práctica coercitiva de las direcciones escolares debe ser
denunciada públicamente, pues es sabido que las autoridades educativas solapan
estos métodos ante su incapacidad e inoperancia para ofrecer escuelas dignas.
En
ese tenor habría que reiterar que los paterfamilias no son los responsables de
que el Estado no cumpla con su obligación de proporcionar educación gratuita a
todos los mexicanos, estando obligados moralmente a denunciar cualquier
irregularidad que atente contra la educación de sus hijos, para evitar abusos y
corrupción.
Así
en términos del artículo 3º constitucional la educación preescolar, primaria y
secundaria incluso la universitaria que otorga el estado es y debe ser
gratuita, financiada con recursos públicos para sufragar los gastos de personal,
conservación y mantenimiento de los edificios escolares.
Al
efecto se deberá ampliar el presupuesto de egresos de la federación y de las
entidades federativas para incrementar dichas partidas y terminar de tajo con
las cuotas escolares, buscando alternativas al uso de indumentaria escolar.
En
definitiva la propuesta de la diputada Hilda Graciela Santana Turrubiates es un
auténtico prontuario de ocurrencias, al intentar dar soluciones o recetas
inútiles a un problema como el del cobro de las cuotas escolares, que no
requiere de reglamentación sino de voluntad política de las autoridades
educativas para impedir su cobro y de no lograrse esto, los padres de familia
tendrían que recurrir al juicio de amparo ante de la justicia federal.
lucarrsol@hotmail.com
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Luis Lauro Carrillo:
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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