Hoy en día, en Tamaulipas y otros lugares, la gente está ávida de encontrar a quienes puedan representarles en un Congreso, es decir, se está procurando encontrar...
Por: Carlos Santamaría Ochoa22/02/2010 | Actualizada a las 15:15h
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Hoy en día, en
Tamaulipas y otros lugares, la gente está ávida de encontrar a quienes puedan
representarles en un Congreso, es decir, se está procurando encontrar a quienes
puedan ser diputados, o sea, representantes populares que respondan a las
necesidades y expectativas de la sociedad, y que puedan ser congruentes,
primero, consigo mismos, luego, con los demás, independientemente de que tengan
una honestidad probada, ya que hoy en día se duda de esta virtud en varios de
los integrantes de la actual legislatura, así como de otros que ya pidieron su
licencia, aunque no se compusieron, para ser sinceros.
Imagine el lector
que hay institutos como el PRD que están buscando a quienes les representen
tanto en la legislatura próxima, como en los 43 ayuntamientos y obviamente, en
la gubernatura.
El trabajo no será
sencillo, ya que seguramente tendrán que emular a los gloriosos pepenadores,
aquellos individuos que viven del desperdicio que emitimos los seres humanos.
Aquellos que van a
diario a los basureros en busca de algo que pudiera convenir a sus intereses,
pero que ya fue desechado por otras personas, sea por su alto grado de
contaminación, o porque de plano, no tiene utilidad alguna.
Es el caso de
algunos que buscan entre la sociedad a aquellos individuos protagónicos,
tramposos y habladores, gritones y sin escrúpulos, capaces de cambiar su
ideología política –recuérdese, el PRD es presuntamente de izquierda, aunque
sus miembros cobran como de derecha- por una candidatura, dado que se
llevan “una lanita” para su causa.
Esos abundan en el
instituto llamado del “sol azteca”, aunque si fuéramos aztecas defenderíamos y
pelearíamos esa agresión etnológica.
Bien, un claro
ejemplo lo tuvimos con la actual legislatura, donde una dama sin oficio
político llamada Diana Chavira estuvo durante su gestión, procurando incomodar
a todo y a todos, claro, sin fundamento alguno.
Legisladores de
rebote los hay, y ahora que se han dado en formar alianzas, se darán mucho más.
No concebimos –y ya lo habíamos comentado- una alianza PAN-PRD, por el simple
hecho de que tienen ideologías completamente distintas.
Ahora, cuando una
coalición de esta naturaleza llama para candidato a un ex priísta, menos se
entiende su formación u honestidad. Entendemos entonces que buscan llegar a la
misma, a sabiendas que no ganarán, pero al menos garantizarán con una bicoca de
votos, la permanencia de los partidos por los que contendieron.
Resulta patético el
ver la manera en que se quieren aliar, “todos unidos contra el PRI”, porque
tienen la idea en la cabeza de que el tricolor es invencible, porque de otra
forma, tendrían el carácter para buscar entre sus militantes a alguien con
capacidad para ganar.
En ese caso, el PRI
no se preocupa, aunque claro, hay que luchar por un triunfo que, más que
asegurado, tiene que darse en el proceso electoral que culmina con la
asistencia a las urnas por parte de la ciudadanía.
El caso de los
candidatos que pudieran o quieren llegar es realmente sorprendente.
Decíamos que gente como la
señorita Chavira tiene deseos de estar integrados a la nómina del Congreso
durante tres largos y pesados años, aunque no paguen sus obligaciones, pero con
un poquito de inversión, de repente podrían llevar a un grupo de señoras, de
esas que no tienen más ocupación que llegar a hacer plantones con todo e hijos
–lo cual es ilegal según la convención de los Derechos de los Niños- para
apoyar la causa que no tienen ni la más remota idea de qué se trate.
El caso es cobrar
los 100 o 500 pesitos, depende del sapo, para gritar mentadas de madre y toda
la cosa contra el sistema, al que por cierto, se deben.
Y los partidos
chicos, también llamados “alternativos”, buscan ese tipo de personas, porque no
les darán problemas y, en un determinado momento, podrán ser sujetos a una
diputación de esas de chiripa llamadas plurinominales, que se entregan a los
amigos de los dirigentes sin necesidad de hacer campañas ni otra cosa, y que
les permiten cobrar como si trabajaran durante 36 largos y tediosos meses.
Aclaramos, el cobro
es por 36 meses, no el trabajo.
En fin, se buscan
candidatos; si usted no tiene empleo o quiere ganar fácil su lanita, si gusta
de levantarse sin temor a que critiquen su ridículo proceder, su forma torpe de
hablar o de actuar, entonces, vaya a un chat, busque a un chico o una chica que
le pueda hacer un currículum en computadora, porque es más “apantallante”, y
vaya al PRD o a otro partido de oposición, porque hoy por hoy, necesitan quien
se juegue su prestigio y reputación como candidato.
A lo mejor tiene
suerte como aquel reynosense de apellido Cabeza de Vaca, y puede llegar a un
carguillo, pero no espere ser alcalde o diputado por mayoría, porque eso está
destinado a gente que sí trabaja.
Comentarios: santamariaochoa@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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