Por: Carlos Santamaría Ochoa13/07/2011 | Actualizada a las 15:28h
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Claro que las
acciones de prevención deben ir encaminadas a la juventud, sin olvidar, por
supuesto, las que se refieren a la niñez y a la edad adulta, sabedores de que
una gran mayoría de delincuentes atraviesa por esta etapa de su vida. Las causas,
distintas; los delitos también, por lo que no entraremos en detalles, pero sí
sabemos que una gran parte de quienes actúan fuera de la ley es porque han sido
orillados por la situación económica nacional, familiar , y por supuesto, por
una falta de orientación adecuada. No se justifica el que se cometa un delito
en aras de la necesidad, porque la gente que quiere, trabaja aunque sea en algo
que no le guste, pero para comer si sale. Pero en la última
conferencia de gobernadores se habló, o al menos, eso dijeron en la prensa, que
se establecerán becas para los jóvenes, con objeto de que tengan menos presión
y tendencia a dedicarse a la vida fuera de la ley. En España hay una
serie de apoyos, como en toda Europa, para los que no tienen trabajo y que son
miles. Muchos de éstos tienen nivel académico de doctorado y se encuentran en
“paro”, es decir, sin empleo, y tienen que acceder a convocatorias públicas que
les llevan a realizar investigaciones por apoyos que rondan los mil euros
mensuales, y que les permiten sobrevivir. Entendamos que es
un lugar costoso para la supervivencia, y los salarios normales son elevados de
acuerdo a nuestra perspectiva. Como toda Europa,
pasan por un proceso difícil en materia de economía, y aunque el gobierno
federal se empeña en asegurar que México está bien, que se puede vivir con seis
mil pesos mensuales, que la inflación no nos afecta, que los precios no han
subido, nuestro país también se encuentra en situación difícil. Se trata de
fomentar el empleo como hemos sido enterados por las autoridades del estado de
Tamaulipas, donde la generación de puestos ha sido importante en el último
semestre, aunque se reconoce que aún no es suficiente; se trata de que todo
mundo tenga acceso a un empleo digno y bien pagado, pero eso es algo así como
pensar en lo que se llama “sueño guajijo”, porque tenemos como hecho que hay
miles –probablemente millones- de empleos mal pagados, que no dan para cubrir
las necesidades familiares. Un ejemplo lo
anota un experimentado colega al hablar de la paga para los periodistas, pero
igual se escucha en el ámbito médico, en el judicial, el académico, el
magisterial y todos los que tienen que ver con la vida productiva. Solamente los que
ganan bien son los perezosos del SNTE, que buscan cada día trabajar menos,
hacer menos y ganar más, escudados en una falsa “carrera magisterial” que tiene
todo, menos fomento a la educación que en nuestro país sigue siendo deprimente,
y si no, hay que ver a nuestros hijos que estudian en escuelas oficiales
regenteadas por un vividor del SNTE –o una vividora- que hace y deshace. Pero el asunto es
que más que becas, se requiere fomentar la instalación de empresas, industrias
y fuentes de empleo que, a base de estímulos fiscales u otras estrategias,
puedan ofrecer a los egresados de nuestras universidades un empleo digno y
decoroso de acuerdo a su preparación. Son miles los
universitarios subempleados o desempleados. Las autoridades
deberán pensar en establecer estrategias; probablemente funcionara una reunión
entre autoridades y empleadores, para definir políticas que permitan, por un
lado, tener mano de obra calificada en todos los niveles, y por el otro, la
garantía de que nuestros jóvenes tendrán empleo. Pero, OJO, no
descuidemos al adulto. Los que pasamos de 35 también tenemos necesidades de
empleo y otras más, y las políticas las dirigen a jóvenes, a otros sectores de
la población, olvidando un poco –o un mucho- a quienes constituimos la parte
“gruesa” del sector proveedor de recursos en las familias. También estamos
vivos, comemos y nos vestimos, o sea: todos contamos, no únicamente un sector. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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