Por: Carlos Santamaría Ochoa10/07/2011 | Actualizada a las 18:29h
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Es
increíble la falta de capacidad de la autoridad municipal en cuanto a tránsito
se refiere para hacer respetar la ley, aunado lo anterior a la gran falta de
conciencia de todos nosotros. Es
lamentable saber que todo mundo llevamos los móviles a bordo, pero nos gana la
mala capacidad de ser “influyentes” y no tener miedo a que nos detengan, porque
el elemento de tránsito, si es que se anima, “no se la va a acabar” con lo que
le digamos. Lamentable,
por donde se le vea. La ley es lo de menos: ¡Las vidas que se pueden perder! Pero
pareciera que es la moda: cheque usted cuando va manejando y verá que,
alarmantemente la mayoría de las personas van mandando mensajes, leyendo
algunos o muy entretenidos con el celular, con la consabida estupidez o falta
de pericia al no tener los cinco sentidos conectados con el volante. Deberíamos
de entender que es la vida la que va en riesgo cuando se maneja y procurar el
beneficio de la prevención. Somos a veces algo insensibles o muy tontos, porque
no queremos entenderlo. Habrá quien se ofenda, pero es el término adecuado:
cuando una persona sabe que peligra su vida con una acción y la realiza a pesar
de ello, o no tiene amor a la vida o de plano, la inteligencia ha abandonado su
cuerpo. La
Organización de las Naciones Unidas publica datos alarmantes y además nos dice
algo sobre otras naciones. Según consigna el diario El Universal, en un
excelente trabajo gráfico, el 80 por ciento de los accidentes ocurren por
fallas humanas, y son evitables en su totalidad: ebrios, distraídos, con
celular en mano o irremediablemente faltos de pericia… todos nos arriesgamos y
tenemos propensión a morir en un siniestro automovilístico. Sobre
las repercusiones del uso del celular al manejar, aseguran los expertos que la
utilización del dispositivo conocido como “manos libres” no reduce el riesgo de
accidente, ya que el conductor no percibe el 40 por ciento de las señales. La
velocidad media baja hasta en un 12 por ciento en promedio, y hay 23 por ciento
más de posibilidades de sufrir un accidente. Manejar
con el celular en mano es equivalente a manejar luego de beber cuatro cervezas,
y el ritmo cardíaco se acelera durante una llamada, y tarda más en reaccionar. El
conductor, según estadísticas, tarda ocho segundos en promedio, en abrir y leer
un SMS, lo que puede ocasionar un accidente múltiple, afectando a
automovilistas y peatones. ¿Qué
sucede en México? Dicen los expertos de la ONU que es necesario que se hagan
campañas públicas para concientizar a la gente; los accidentes viales por
distracciones en la ciudad de México se marcan en un 70 por ciento, y eso que
hay un reglamento, igual que en Victoria, que castiga con cinco días de salario
mínimo a los infractores… pero no sirve para nada. En
Alemania dan clase de tránsito vial a los niños, y los que aspiran a una
licencia de manejo toman inclusive curso de primeros auxilios. Claro, es el
“primer mundo”, y acá nos empeñamos en ser tercermundistas, con un
“influyentismo” insultante que crece en forma desmedida: ya ve usted, hoy no
podemos estacionarnos en la calle Francisco I. Madero (el 17) aunque los
servidores públicos municipales de primer nivel tienen su “exclusivo” frente a
la alcaldía, la casa del pueblo que se ha convertido en el palacio de unos
cuantos. Hay
muchos otros datos sobre los celulares, pero el caso es que tenemos que
concientizarnos de los peligros que implica contestar o mandar y leer mensajes
manejando. Oríllese, conteste o lea y mande con tranquilidad, pero por favor,
no colabore en arriesgar la integridad suya, de sus familiares y otras personas
inocentes que ninguna culpa tienen cuando alguien le manda un aviso de que ha
subido una foto al “Face”, lo más intrascendente cuando se trata de cuidar la
vida. Hemos
de entender los esfuerzos que hace la autoridad, pero más que nada, que lo que
se juega es la vida de nosotros, no un reglamento o la vida de un agente que no
tiene relación con nuestra familia. Hagámoslo por nosotros mismos, por favor. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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