Por: Carlos Santamaría Ochoa06/07/2011 | Actualizada a las 15:36h
La Nota se ha leído 1552 Veces
Nadie
puede negar que el paso que ha dado el Partido Revolucionario Institucional en
aras de recuperar la presidencia de la República ha sido importante en el fin
de semana pasado: ganar las tres elecciones para gobernador no habla sino de
una falta de oficio político por parte de sus contrincantes, acostumbrados a
desdeñar los triunfos tricolores. Dicen
que hubo muchas cosas, como siempre; llama la atención el hecho de que cuando
gana Acción Nacional todos declaran que son elecciones llevadas a cabo en un
marco de legalidad, civilidad y respeto, cuando gana el PRD, también dicen lo
mismo, sin embargo, no perdonan al PRI un triunfo, porque inmediatamente lo
ensucian con declaraciones como las del señor López Obrador que insiste en que
hay una mafia del poder y otras cosas, sin recordar la gran mafia del partido
del sol azteca que, aparte de poco congruentes son muy poco inteligentes: se
pelean entre sí, sacan a relucir sus suciedades y demás. Acción
Nacional tiene su cuota de mentiras, y lo vemos con los secretarios de estado
que, jugando al burócrata oficioso alegan tener tiempos de ministros y tiempos
de militantes. Recordemos que por la paga que reciben son secretarios de tiempo
completo y no se vale que digan “hasta aquí soy funcionario” y “hasta acá soy
militante”. Es de todos sabido que utilizan recursos oficiales para promoverse,
y quien lo niegue pecará de ingenuo, mentiroso o de tonto. El
PRI tamaulipeco tiene una función que ha comenzado hace meses y que es el
provocar que la mayoría de los electores se inclinen por sus siglas en el año
próximo, y su candidato, sea el que sea, llegue a Los Pinos para comenzar una
nueva etapa en el país. Nadie perdona al actual gobierno las atrocidades que
vivimos a diario y que son consecuencia de una “guerra” sin más congruencia que
la que ellos manejan. Pretextos
sobran, pero el juicio popular es inflexible y castiga a quienes no responden a
sus necesidades, como está sucediendo en el país: el que vota no entiende de demagogia
y lo que vive, bueno o malo, lo refleja en su voto, castigando o premiando a
los correspondientes partidos, que por cierto, no han cumplido con la sociedad
como quisiéramos todos. El
presidente del CDE Lucino Cervantes Durán ha llevado a cabo una serie de
reuniones con dirigentes municipales, seccionales y de toda la infraestructura
tricolor, con vista a hacer un buen papel en 2012, como suele entregar cuentas
el PRI a la nación. Nos
presumen de ser un instituto político que no es electorero únicamente, es
decir, no trabajan unas horas antes de la elección y se olvidan de la
ciudadanía. Su estructura está propiciando que nuevamente la gente piense que
es la opción indicada. Claro, hay quien piensa lo contrario: muy respetable su
forma de ver las cosas, aunque somos de la idea de que se permite tener
cualquier ideología, lo que no se permite es la ofensa, el chisme, la diatriba,
como nos están acostumbrando los dirigentes blanquiazules que, por cierto,
salieron con las uñas más largas que un mapache. Ya
ve el lector que el presidente del CDE salió bravo para eso de alterar facturas
y luego echar culpas ajenas, aunque la justicia los ha puesto en su lugar, que
bien sería allá, por Tamatán. El
caso es que Lucino Cervantes y su equipo de trabajo han realizado reuniones
productivas para el PRI, y la idea es clara: fortalecer la militancia y
convencer a la ciudadanía de las bondades que implica el inclinarse por un voto
en favor de ellos. Las
elecciones de 2012 han comenzado en forma extraoficial: ya hay precampañas
disfrazadas de giras de secretarios de estado que, bravucones e ignorantes,
pretenden convencer a la gente de que el salario y la carestía son adecuados,
que han hecho un buen gobierno, aunque a usted y a mí no nos alcance ya el
salario para sobrevivir, y veamos los precios cada vez más por las nubes. No
entendieron que no nos tragamos el cuento de que hay más seguridad, más dinero
y más tranquilidad. Eso lo van a recoger en votos. En tanto, el PRI sigue su
camino con mucho trabajo. Lucino está cumpliendo a su estado. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas