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Sección: Tamaulipas / Matamoros
Ofician misa por el sacerdote asesinado en Matamoros
Fue el padre Roberto Sifuentes, administrador de la Diócesis de Matamoros, quien encabezó la ceremonia religiosa desde el mismo púlpito que muchas veces ocupó el padre Durán
Por: Maribel Villareal/Matamoros
03/07/2011 | Actualizada a las 17:15h
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Matamoros, Tamaulipas.- Debido a los
trámites legales que sobrevienen a un hecho de esta naturaleza no pudo ser misa
de cuerpo presente, pero cientos de personas se congregaron en la parroquia San
Roberto Belarmino para elevar sus oraciones por el eterno descanso del padre
Marco Antonio Durán, quien había sido su pastor en los últimos cinco años.
Fue
el padre Roberto Sifuentes, administrador de la Diócesis de Matamoros, quien
encabezó la ceremonia religiosa desde el mismo púlpito que muchas veces ocupó
el padre Durán haciendo un llamado a la no violencia y convocando al amor de
Dios como una alternativa real de cese a la inseguridad, así lo recuerdan los
feligreses.
Eran
las 12:00 horas en punto, no había sol, el día estuvo siempre nublado. Cientos
de personas aguardaron pacientes desde temprana hora la ceremonia. Al interior,
las bancas estaban todas ocupadas, al exterior más gente seguía llegando.
Es
aquí donde la iglesia redobla su fuerza y dinamismo para seguir llamando a la
conversión, a la justicia, a las conciencias de los hombres que dejen la
violencia y piensen en el amor mutuo y paz duradera que nos trajo Cristo Jesús,
citó textual Sifuentes en la homilía.
Ante
el acontecimiento que hoy estamos viviendo y por el que experimentamos una gran
tristeza, dijo, encontramos un pueblo lleno de fe y esperanza, un pueblo que
ruega continuamente por sus pastores y que no se rinde ante la adversidad.
“En
un hecho que nos llena de ese vacío interior, de esa incapacidad de encontrar
respuestas”, añadió.
Aseguró
que es tiempo de unirnos cada vez más para luchar por la paz, por nuestras
familias, de luchar a través de la oración para que Dios nos permita esta
gracia.
Los
asistentes escucharon atentos el mensaje. Las lágrimas asomaron en el rostro de
algunas mujeres cuando entonaban los cantos religiosos, mientras rezaban el
padre nuestro; cuando agolpaban los recuerdos y se imponía la nostalgia.
Un
hombre entusiasta que siempre luchó por la paz, así lo calificó José Guadalupe
Sánchez presidente del Consejo de Administración de la parroquia.
“Nos
decía que el poder humano había sido rebasado y que solo Cristo podía arreglar
la época que estábamos viviendo”, dijo.
Señaló
que en cada misa, en cada junta y en cada oración, el padre Marco siempre les
pedía que llevaran un mensaje de paz y que oraran para transformar esa realidad.
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Las lágrimas brotaban de los ojos de los feligreses al orar por el descanso de Marco Durán Fotografía Maribel Villareal
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