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Sección: Editoriales / Entre Nos

Ser un buen servidor público

Por: Carlos Santamaría Ochoa 30/06/2011 | Actualizada a las 15:31h
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Es increíble que a seis meses de la administración actual haya aún personas que no han entendido cual es la mística del gobierno actual, y se manejen con la prepotencia y desplantes propios de gente sin educación, sin escrúpulos, y lo más grave, sin la idea de lo que es ser un “servidor público”, y entrecomillamos porque para nosotros la oportunidad que la vida otorga a quienes en alguna ocasión podemos servir es sagrada, y no se vale que en forma inmediata asumamos poses de castigadores, o como si estuviéramos haciendo el favor a los que son nuestros subalternos, o más grave aún, los ciudadanos.
 
Dentro del equipo de trabajo del ingeniero Egidio Torre Cantú hay un poco de todo: el mandatario buscó entre la gente disponible –amigos y conocidos- a quienes tuvieran las aptitudes necesarias para garantizar que su plan de gobierno tuviera éxito. Hay, entre los secretarios, algunos con excelente currículum y una diligente forma de trabajar que les ha representado buenos resultados, así como de repente existen algunos que se duermen un poco y el trabajo no es lo que ETC esperaba. En las reuniones de gabinete se hacen ajustes posteriores a la llamada de atención del ingeniero Torre, quien tiene el compromiso con 3.5 millones –aproximadamente- de hacer bien las cosas, por ello la exigencia de un gobierno eficiente, de cara a la sociedad.
 
Claro, no pueden gobernar y administrar los secretarios: para ello tienen colaboradores que van desde subsecretarios, delegados, jefes de área, sección y demás, así como personal técnico y administrativo, es decir, la fuerza de la burocracia estatal que saca el trabajo adelante, para garantizar buenos resultados.
 
En ese sentido, Blanca Valles, dirigente del SUTSPET debe sentirse contenta porque la mayoría de su gente responde a las exigencias actuales, aunque haya uno que otro que se quiera pasar de vivo. No se puede evitar lo anterior, pero se busca una eficiencia total, y de ello, tenemos constancia de que al gobernador le gustan las cosas bien hechas y a la primera, como rezan los principios de la calidad total.
 
Pero hay quienes no debieran estar ahí: abundan las personas que no saben qué es un servidor público y piensan que porque han sido ratificados o nombrados por el gobernador para seguir dentro de la administración, son intocables, casi divinos, porque no permiten roce alguno con la ciudadanía.
 
Ojo: es importante que se entienda que todos los que cobran en gobierno son servidores públicos, es decir, SERVIDORES, y no tenemos los ciudadanos por qué aguantar sus desplantes de divinos e intocables, de gente que se encierra y no puede “conceder” siquiera una cita o entrevista.
 
En este sentido, condenamos el término “conceder”, porque no son dioses: son mortales con la oportunidad de estar en un cargo público y nada más. Lo demás es cuestión de una falta de madurez para enfrentar estos casos.
 
No conceden nada, porque es parte de su trabajo, que quede bien claro.
 
Y otros pocos –afortunadamente- culpan al gobernador de la falta de capacidad de ellos mismos; toda acción que llevan a cabo dicen que es por instrucción precisa del ingeniero Torre Cantú, quien dentro de sus características como persona tiene la sencillez como prioridad: el mandatario no es intocable y cuando tiene oportunidad de platicar con la ciudadanía lo hace, dentro de lo que sus actividades le permiten. No adopta actitudes divinas. Sabe que se debe a la población, a la sociedad que le entregó su confianza y responde con hechos, con acciones, con actitudes.
 
Es muy grave que se pretenda culpar a quien gobierna de todo lo que acontece en el gobierno estatal. Ha habido casos en que el mismo ingeniero se molesta por ciertas disposiciones que alguien emite a nombre de él. Es enérgico, es disciplinado, pero es una persona sencilla y con quien se puede hablar.
 
Esos malos servidores se encierran en sus oficinas y pareciera que la importancia de su cargo estriba en el hecho de hacer pasar una o dos horas de antesala a quienes acudimos para tratar algún asunto, o de plano, no “recibir” a la gente porque siempre están ocupados.
 
Curiosamente, una gran parte de estos empleados de gobierno no reciben nunca a nadie argumentando estar en reunión. Siempre están en reunión, a lo que surge la interrogante de ¿a qué hora trabajan, administran o ayudan a gobernar?.
 
No es posible que nunca tengan tiempo para la gente. Los tamaulipecos tenemos necesidades de audiencia y trato de algunos asuntos, pero con ese tipo de gente resulta imposible y además, se crea una imagen negativa de la administración estatal.
 
Insistimos: hay cosas que deben mejorarse, y en cualquier gobierno del mundo se dará este fenómeno. No es lógico pensar en un gobierno perfecto, pero sí en uno que hace la lucha por serlo, que busca la excelencia y conformar un buen equipo para entregar buenos resultados.
 
Recordamos a algunos funcionarios de segundo hasta quinto nivel que no supieron para qué los contrataron. Nunca entendieron qué es servir a los demás, y nunca lo pusieron en práctica.
 
Pero también hay gente muy valiosa: uno de ellos tuvo en su hogar la muestra de actuar como servidor público gracias a la educación del hogar, y tal parece que la lección la pasó con nota de excelencia. Pocos, muy pocos saben qué es servir. Torre Cantú tiene en un cercano colaborador al hombre brillante y humano: el mejor de los ejemplos de servicio a los demás. Ojalá los demás pudieran contagiarse del espíritu de Pancho.
 
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx

Carlos David Santamaría Ochoa,

(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.

Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).

Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.

Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.

Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.

Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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