Por: Carlos Santamaría Ochoa30/06/2011 | Actualizada a las 15:31h
La Nota se ha leído 2044 Veces
Es increíble que a seis meses de la
administración actual haya aún personas que no han entendido cual es la mística
del gobierno actual, y se manejen con la prepotencia y desplantes propios de
gente sin educación, sin escrúpulos, y lo más grave, sin la idea de lo que es
ser un “servidor público”, y entrecomillamos porque para nosotros la
oportunidad que la vida otorga a quienes en alguna ocasión podemos servir es
sagrada, y no se vale que en forma inmediata asumamos poses de castigadores, o
como si estuviéramos haciendo el favor a los que son nuestros subalternos, o
más grave aún, los ciudadanos. Dentro del equipo de trabajo del
ingeniero Egidio Torre Cantú hay un poco de todo: el mandatario buscó entre la
gente disponible –amigos y conocidos- a quienes tuvieran las aptitudes
necesarias para garantizar que su plan de gobierno tuviera éxito. Hay, entre
los secretarios, algunos con excelente currículum y una diligente forma de
trabajar que les ha representado buenos resultados, así como de repente existen
algunos que se duermen un poco y el trabajo no es lo que ETC esperaba. En las
reuniones de gabinete se hacen ajustes posteriores a la llamada de atención del
ingeniero Torre, quien tiene el compromiso con 3.5 millones –aproximadamente-
de hacer bien las cosas, por ello la exigencia de un gobierno eficiente, de
cara a la sociedad. Claro, no pueden gobernar y administrar
los secretarios: para ello tienen colaboradores que van desde subsecretarios,
delegados, jefes de área, sección y demás, así como personal técnico y
administrativo, es decir, la fuerza de la burocracia estatal que saca el
trabajo adelante, para garantizar buenos resultados. En ese sentido, Blanca Valles, dirigente
del SUTSPET debe sentirse contenta porque la mayoría de su gente responde a las
exigencias actuales, aunque haya uno que otro que se quiera pasar de vivo. No
se puede evitar lo anterior, pero se busca una eficiencia total, y de ello,
tenemos constancia de que al gobernador le gustan las cosas bien hechas y a la
primera, como rezan los principios de la calidad total. Pero hay quienes no debieran estar ahí:
abundan las personas que no saben qué es un servidor público y piensan que
porque han sido ratificados o nombrados por el gobernador para seguir dentro de
la administración, son intocables, casi divinos, porque no permiten roce alguno
con la ciudadanía. Ojo: es importante que se entienda que
todos los que cobran en gobierno son servidores públicos, es decir, SERVIDORES,
y no tenemos los ciudadanos por qué aguantar sus desplantes de divinos e
intocables, de gente que se encierra y no puede “conceder” siquiera una cita o
entrevista. En este sentido, condenamos el término
“conceder”, porque no son dioses: son mortales con la oportunidad de estar en
un cargo público y nada más. Lo demás es cuestión de una falta de madurez para
enfrentar estos casos. No conceden nada, porque es parte de su
trabajo, que quede bien claro. Y otros pocos –afortunadamente- culpan
al gobernador de la falta de capacidad de ellos mismos; toda acción que llevan
a cabo dicen que es por instrucción precisa del ingeniero Torre Cantú, quien
dentro de sus características como persona tiene la sencillez como prioridad:
el mandatario no es intocable y cuando tiene oportunidad de platicar con la
ciudadanía lo hace, dentro de lo que sus actividades le permiten. No adopta
actitudes divinas. Sabe que se debe a la población, a la sociedad que le
entregó su confianza y responde con hechos, con acciones, con actitudes. Es muy grave que se pretenda culpar a
quien gobierna de todo lo que acontece en el gobierno estatal. Ha habido casos
en que el mismo ingeniero se molesta por ciertas disposiciones que alguien
emite a nombre de él. Es enérgico, es disciplinado, pero es una persona
sencilla y con quien se puede hablar. Esos malos servidores se encierran en
sus oficinas y pareciera que la importancia de su cargo estriba en el hecho de
hacer pasar una o dos horas de antesala a quienes acudimos para tratar algún
asunto, o de plano, no “recibir” a la gente porque siempre están ocupados. Curiosamente, una gran parte de estos
empleados de gobierno no reciben nunca a nadie argumentando estar en reunión.
Siempre están en reunión, a lo que surge la interrogante de ¿a qué hora
trabajan, administran o ayudan a gobernar?. No es posible que nunca tengan tiempo
para la gente. Los tamaulipecos tenemos necesidades de audiencia y trato de
algunos asuntos, pero con ese tipo de gente resulta imposible y además, se crea
una imagen negativa de la administración estatal. Insistimos: hay cosas que deben
mejorarse, y en cualquier gobierno del mundo se dará este fenómeno. No es
lógico pensar en un gobierno perfecto, pero sí en uno que hace la lucha por
serlo, que busca la excelencia y conformar un buen equipo para entregar buenos
resultados. Recordamos a algunos funcionarios de
segundo hasta quinto nivel que no supieron para qué los contrataron. Nunca
entendieron qué es servir a los demás, y nunca lo pusieron en práctica. Pero también hay gente muy valiosa: uno
de ellos tuvo en su hogar la muestra de actuar como servidor público gracias a
la educación del hogar, y tal parece que la lección la pasó con nota de
excelencia. Pocos, muy pocos saben qué es servir. Torre Cantú tiene en un
cercano colaborador al hombre brillante y humano: el mejor de los ejemplos de
servicio a los demás. Ojalá los demás pudieran contagiarse del espíritu de
Pancho. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas