Por: Carlos Santamaría Ochoa27/06/2011 | Actualizada a las 15:22h
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Lamentamos
mucho como parte de esta sociedad el hecho de que losdirigentes de las asociaciones de hoteleros
aseguren que es dinero tirado a la calle el que se maneja para promocionar la
entidad. Seguros están que la inversión no vale por la inseguridad manifiesta
que se vive en el país, y porque la verdad sea dicha, están acostumbrados a
estar pegados a la ubre presupuestal oficial sin tener necesidad de invertir un
solo peso en la actividad turística, bajo el pretexto de que es obligación del
gobierno hacerlo, dado que los beneficios son para la sociedad. Se
olvidan que la mayoría de beneficios va a la cuenta bancaria de ellos mismos,
los que se quejan de falta de promoción, de falta de garantías y también, los
que administraron durante años el impuesto para promoción turística sin cuentas
claras que digamos. La
gente sabe que había impuesto para ello, sabe que los hoteleros lo
administraban, pero no sabe el destino del dinero, que se utilizó para
promocionar únicamente unos cuantos hoteles, que por lógica, eran propiedad de
los dirigentes de las asociaciones encargadas de organizar a quienes tienen sus
inversiones en los hoteles y buscan que sea un negocio para todos. No
podemos ser ciegos y pensar que no es negocio; los hoteleros no son hermanas de
la caridad y tampoco son altruistas. Es lo que menos tienen: altruismo. No
conocen el término y si lo conocen, lo tienen desterrado de cualquier acción
que huela a apoyo desinteresado. Forman
parte de ese grupo de inversionistas que viven “llorando” por la crisis, porque
nunca ha sido negocio el hotel, y pensamos: si tienen veinte o cuarenta años
con sus hoteles y no es negocio, pensamos que lo más prudente hubiera sido cerrarlo.
Lo contrario sería una falta de inteligencia, por no llamarlo de otra forma:
nadie tiene un “negocio” con pérdidas permanentes durante décadas. O tiene
mucho dinero o de plano no tiene materia gris. No
captan seguramente que la inseguridad ha afectado todos los sectores
productivos y de servicios y no únicamente a los hoteles. La falta de
visitantes en sitios donde hay atractivos para la recreación afecta a
restauranteros, hoteleros, comerciantes en general, prestadores de servicios y
demás, y el gobierno, tanto federal como estatal han desarrollado una serie de
estrategias para poder contar con ingresos que les permitan subsistir. En
cuanto a Tamaulipas, sabemos que hay un gran interés de parte del gobernador
Egidio Torre Cantú por promocionar la llamada “industria sin chimeneas”, por
incrementar el número de empleos y que los recursos se multipliquen. Sabemos
que se hace una intensa promoción, y para muestra, vimos en la transmisión del
partido final de la Copa de Oro las tiras promocionales de la Sectur, allá en
California. Tenemos un buen número de visitantes de los Estados Unidos y ello
implica mucho dinero, y lo sabe quien tenga tres centavos de inteligencia. Insistimos
en el hecho de reconocer que la industria turística ha disminuido considerablemente
y mucho tiene que ver la falta de confianza en la integridad de los nuestros
durante los viajes. Las autoridades están reforzando la seguridad en todos
ámbitos pretendiendo darnos confianza, pero ésta, cuando se pierde, es difícil
recuperarla de la noche a la mañana, de ahí la importancia de trabajar en forma
conjunta para lograr que haya avances en el número de visitantes. Lastima
ver que hay gente que se dedica a explotar la industria turística, que ha
obtenido créditos pese a tener mucho dinero en sus cuentas, aprovechando los
beneficios de la administración pública en forma de programas o créditos
directos. Es una verdadera lástima que tengan esa mentalidad. Los
hoteles de Victoria están semivacíos por la falta de atractivos naturales para
el turista, y eso no es culpa de los alcaldes o servidores públicos, sino de
las condiciones geográficas naturales del lugar. No podría el gobierno poner un
lago o un río dentro de la ciudad para que hubiera atractivos diversos. Nadie
puede estar pensando tampoco que las autoridades tienen la obligación de
mantenernos en todos sentidos. Es responsabilidad de cada quien el hacer lo que
le corresponde. No echemos culpas ajenas a los que no las tienen. Desde
que arribamos a esta maravillosa entidad, hemos escuchado la misma voz
quejándose de las malas condiciones de la hotelería victorense, sin embargo,
esa voz ha visto crecidas sus inversiones en más cuartos para alquiler. Tenían
dos o tres hoteles, y hoy tienen más de seis, lo que choca con sus
declaraciones, porque si es verdad que tan malo es el turismo, la poca
inteligencia les podría llevar a invertir más dinero en lo mismo. No es
congruente, pues. ¿Qué
hacer? Dejar de quejarse amargamente de todo y todos y ponerse a trabajar: si
la gente no paga el alquiler que se dice que valen los cuartos, es muy
sencillo: bajen las tarifas, hagan promoción, busquen la manera en que la gente
llegue a sus cuartos y la pase bien, y dejen de estar pensando solamente en su
dinero y sus propios beneficios. Bastante
tenemos con los problemas de seguridad y económicos como para todavía tener que
aguantar a los que se quejan de todo y de todos. Hay que ponerse a trabajar en
forma por demás intensa, buscar la mejor manera de invertir y hacer de la
actividad turística la fuente de ingresos que históricamente tiene un lugar
especial en la inversión en México. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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