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Sección: Editoriales / Anecdotario

El país de los mudos

Por: Javier Rosales Ortiz 26/06/2011 | Actualizada a las 17:50h
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Se aproxima el día y la mente vuelve a tejer las crueles imágenes de un crimen que no tuvo nombre.
 
Se arriba a doce meses, a un año de palabras que se ahogaron, de rubores que se cubrieron con maquillaje y que huelen a olvido en este triste país de mudos.
 
En un México que presume de moderno y de justo. Una nación que vive acelerada y que se retuerce entre la mentira, la impunidad y la zozobra.
 
Este martes se cumple ya un año y nada, el silencio se impuso y el tema se fue agotando al paso de los meses como cuando se desgrana una mazorca y se tira el olote al bote de la basura.
 
Fue el 28 de Junio del 2010 cuando el asesinato del doctor Rodolfo Torre Cantú sacudió a este país y atrajo la atención internacional y las semanas posteriores fueron alimentadas con declaraciones vanas, con información que confunde y con especulaciones que lastiman y que en nada contribuyen.
 
En su momento el ex gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández Flores, -el 1 de Julio del 2010- dijo que se estaba coadyuvando con la PGR para el esclarecimiento de este crimen, por eso 15 elementos entre agentes, peritos y ministerios públicos encontraron los vehículos relacionados con este suceso.
 
Posteriormente, el primer sub procurador de Tamaulipas, Hernán de la Garza Taméz, informaba que la camioneta del candidato del PRI a la gubernatura no estaba blindada y que no había recibido amenazas previas al  asesinato.
 
Pero antes las reacciones proliferaron e influyentes periodistas como Salvador García Soto aportaron su granito de arena – 30 de Junio del 2010-  cuando afirmó: “Se los pusieron” porque ellos –los 14 asesinos- tenían toda la información del recorrido del aspirante a la gubernatura, he insinuó que la emboscada en la que pereció fue organizada desde adentro.
 
Otras versiones periodísticas calificaron como “extraño” que la camioneta que transportaba al doctor no dejo marcas en la cinta asfáltica, lo clásico de cuando alguien trata de escapar de sus verdugos.
 
Los dimes y diretes iban y venían y el I de Abril del 2011 el ex titular de la PGR, Arturo Chávez Chávez, casi dejo enterrada la supuesta investigación de este crimen cuando informó que se esperaba la elección de un nuevo procurador por parte de la Comisión de Diputados Federales que se encargaría del caso.
 
Fue entonces cuando un medio televisivo nacional hizo público un video que circuló por Internet y en el que se examino el recorrido que hizo la caravana del doctor Torre Cantú desde que tomo carretera rumbo al aeropuerto de Ciudad Victoria y el número de vehículos que participaron en la emboscada.
 
A pesar de ello el presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, se mantuvo ajeno a las escasas evidencias que existían y desde el cobarde asesinato solo se concretó a condenar el hecho, ha ofrecer condolencias y  nada más.
 
Por eso este martes saltaran a la mente de los tamaulipecos las mismas interrogantes sobre quiénes son los responsables, se seguirán preguntando si hay alguna investigación al respecto y si el crimen de su candidato tiene hilo con la delincuencia organizada, si es de carácter social o si fue político, en virtud de que él alcanzo la mayor escala de popularidad nacional en los comicios del 2009.
 
Y también se cuestionaran qué ha hecho el PRI nacional al respecto, si, ese partido que se jacta de ser tan completo, tan poderoso y justiciero y cuyos dirigentes en turno solo juegan con el nombre de Rodolfo para la conquista de  votos.
 
Porque no es posible que una Isabel Miranda de Wallace, un Sicilia, un padre de un joven médico de Monterrey y docenas más hayan logrado a base de presión, de tesón y de ingenio que el asesinato de sus familiares se esclarezca y aun así no estén satisfechos.
El presidente Calderón y las autoridades de Tamaulipas están obligados este martes a hacer una declaración sobre los avances de las supuestas investigaciones de este vil crimen, de lo contrario todo esto olerá mal.
 
Porque entonces México seguiría siendo un viejo país de mudos.
 
En el que Rodolfo, Enrique Blackmore Smer, Luis Gerardo Sotero Zubiate, Rubén López Zúñiga y Francisco David López Catache, aun no podrán descansar en paz.
 
Porque en este México el silencio se convierte en cómplice.
 
Correo electrónico: anecdotariorosales@hotmail.com 

Javier Rosales

Columnista en Tamaulipas. Su columna Anecdotario es publicada en diversos medios de comunicación.
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