Por: Carlos Santamaría Ochoa26/06/2011 | Actualizada a las 17:46h
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En
cada acontecimiento especial podemos constatar aquel pensamiento de que los
amigos son lo más importante que tenemos, aunque hablamos de los verdaderos
amigos, los buenos amigos, esos que están siempre con nosotros y participan en
las buenas y las malas. Cuando
tenemos la fortuna de estar bien económicamente o políticamente, pues, nos
sobran los amigos: todo mundo recuerda aquellos momentos vividos hace décadas y
resulta que somos un grado menos que hermanos únicamente. Somos casi hermanos
del gobernador, del alcalde, del candidato a tal o cual posición, del gerente
de la más importante empresa y otras más. Pero
los verdaderos amigos, dicen los que saben, se cuentan con los dedos de una
mano. Hemos
vivido innumerables ocasiones el hecho de tener el “afecto” de gente muy
poderosa, sin embargo, algunos fueron amigos temporales, es decir, que durante
el tiempo que les duró el cargo o puesto se convirtieron en nuestros camaradas,
amigos o como les queramos llamar, pero se manifestaron en forma afectuosa
durante el tiempo que convino. Triste
es ver que muchos dejamos a los amigos cuando dejamos los trabajos que tuvimos,
o nos dejan porque ya no les somos útiles. También
nos ha sucedido que hemos conocido a gente durante muchos años, y hemos
cultivado una muy cordial relación: la forma que tenemos de llamar a esa
relación es precisamente “amistad”, aunque luego nos damos cuenta que no somos
tan amigos como nos dijeron. ¿Le
ha sucedido algo similar? La
amistad es algo más que una carta o una llamada, porque hoy por hoy, algunos
“buenos amigos” ni siquiera reciben las llamadas de los que conformamos su
grupo de diversión o convivencia en tiempos pasados. Dicen los que saben que
están mareados con tan poco, que se han subido al ladrillo y se han mareado,
aunque esta enfermedad, dicen, dura únicamente seis años, no más. Cuando
iniciamos la experiencia con nuestros amigos de Galicia, y que está a punto de
culminar con muy buenos resultados, tuvimos oportunidad de conocer a gente
buena, regular y no tan buena. Los últimos han respondido al impulso natural de
alejarse en forma lógica: los que no eran amigos y estuvieron ahí buscando
sacar mejoras personales, solos se han retirado. Otros, sin embargo, están ahí,
pese a las actividades profesionales que en ocasiones nos abruman, pero los
amigos verdaderos siguen en donde siempre: en nuestros afectos y no han
cambiado nada. Hay
una película llamada “siempre a tu lado” que es el tributo más grande a la
amistad profesada entre un can y un ser humano. Vale la pena verla de repente
para recordarnos lo importante que resulta tener amigos. Insistimos:
algunos no entendieron para qué eran los amigos, y solamente les sacaron mal
provecho: llegó el conocido a algún puesto importante, y se olvidaron de todo
para ir a buscarlo y pedir que respondiera a la “amistad” de años. No es esa la
forma en que debemos guardar el valor de la amistad dentro de nosotros, porque
la amistad es un mucho más que un cargo o un puesto. La amistad es lo mejor que
puede tener cualquier persona, y cuando tenemos la fortuna de hacer amistad con
alguien, debemos conformar una serie de acciones que nos permitan cuidar la
amistad como valor, como el “todo” mayor y mejor del ser humano. Sucede
a veces que no vemos al amigo durante meses o años, y cuando se presenta un
reencuentro se desarrolla de la mejor manera posible, sin rencores ni reclamos.
La amistad es para siempre y no se eligen los momentos en que hay que
cultivarla. Siempre
que alguien llega a la gubernatura le sobran amigos; muchos de éstos son los
que buscan la oportunidad de colocarse mejor en materia laboral. En otros
ambientes, también existe la conveniencia de tener a este tipo de personas
cerca y nos suscribimos como amigos de cada uno de ellos, sin importar si para
esto hemos dejado algunos valores o sentimientos a un lado. Los
amigos nunca se abandonan, pero tampoco se miden por la importancia de sus
trabajos. Éstos son verdaderos y para siempre, se cuidan y se mantienen cerca,
porque son los mejores consejeros cuando se necesita, y los más acérrimos
críticos en esas ocasiones en que requerimos de un jalón de orejas. Cuidemos
a estos seres humanos y no abusemos de sus sentimientos ni de su facilidad para
apoyar. Hasta
Galicia vuela el sentimiento al amigo especial que se acuerda de los demás
aunque su trabajo no se lo permita. Hasta aquel lugar donde se llevó a cabo la
convivencia académica y personal se escapa el agradecimiento por la existencia
de ese ser humano tan especial. El
tributo a los buenos amigos es en este especial día, que lo más maravilloso que
nos ofrece es el hecho de saber que contamos con gente valiosa cerca de
nosotros. Ese
es el gran y maravilloso valor que hemos destacado el día de hoy: los amigos
son de siempre y para siempre, y nada hay en el mundo que los haga pensar mal
de los que compartimos ese sentimiento. Así de sencillo. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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