Por: Carlos Santamaría Ochoa25/06/2011 | Actualizada a las 16:59h
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Hartos
estamos los mexicanos de las campañas de tan poca calidad que hemos padecido,
por ejemplo, a través de los medios de comunicación, y que se han desarrollado
en el estado de México, llamado el “laboratorio electoral” por la cantidad de
electores y virtuales votos para cualquiera que aspire a la presidencia de la
República.
Hartos, insistimos, estamos de los comentarios que descalifican, de las
campañas de insultos y falta de propuestas. Los ciudadanos quisiéramos que
llegara cualquiera de los candidatos y nos dijera, honestamente, qué espera,
qué quiere, que busca y qué nos ofrece, porque escuchamos cada cosa que da
miedo pensar que lleguen al poder.
No podemos estar prometiendo cosas como becas para todos o alimentos para cada
hogar que está en nuestro entorno: no somos realistas. México es un país con
problemas económicos que han sido malamente ocultados por muchas autoridades, y
no podemos enfrentar, por ejemplo, políticas de calidad suficiente que no
permitan la corrupción, tráfico de influencias y otras cosas. Vemos
licitaciones que concluyen con la adquisición de artículos de mala calidad,
pero lo grave es que la autoridad correspondiente permite que esos pseudo
comerciantes o industriales sigan fabricando cosas malas, inútiles, corrientes,
como las que llegan de China, una nación que se caracteriza por imitar la forma
de las cosas de todo el mundo, mas no la calidad.
Nos duele ver que los partidos se la pasan descalificando a los otros; lo
último es el video que Acción Nacional ha editado y difundido contra Humberto
Moreira, en lugar de tratar de recuperar la credibilidad perdida hacia el
gobierno federal y su máximo representante, en vez de mostrarnos que los
delegados federales de cualquier entidad tienen honestidad y no practican –como
dicen ellos- las cosas de antaño.
Porque son buenos para hablar de aquellos setenta años de malos gobiernos, y se
han olvidado que lo que son –que es muy poco, para ser realistas- se lo deben
en gran parte a esos gobiernos tricolores que les antecedieron, y que los
mexicanos vivimos setenta años en tranquilidad, y si bien es cierto que
enfrentamos severas crisis económicas, vivimos, que es lo más importante.
Hoy no se puede vivir tranquilo, y esa loza no se la van a quitar nunca.
Los partidos políticos tienen una forma de desarrollarse poco lógica y
congruente con la realidad de nuestro país.
Cansados estamos de escuchar que tal dirigente habla mal del otro instituto político.
Cierto es que están muy mal posicionados en la opinión pública, porque no han
respondido a las demandas y necesidades ciudadanas. Los partidos tienen que
cambiar sus estrategias, y los aspirantes a cualquier cargo político deben ser
honestos consigo mismos y con los demás.
No nos tragamos los cuentos que nos dicen de que cuando lleguen todo va a ser
miel sobre hojuelas.
A algunas personas les ha pesado, por ejemplo, el que el gobernador de
Tamaulipas Egidio Torre Cantú ha propuesto un modelo de administración
congruente con nuestra realidad, y que enfrenta las carencias que tenemos,
algunas por cuestiones naturales, y otras por la falta de oportunidades propias
de los tiempos que vivimos.
El Plan Estatal de Desarrollo nos ha mostrado a un Tamaulipas que tiene muchas
cosas que mejorar, sin embargo, es digno de comentario el hecho de que el
mandatario no ha desgastado su tiempo en las críticas naturales hacia los que
estuvieron antes. Torre Cantú propone una administración congruente con
nuestras necesidades, tiene en mente los recursos actuales y piensa que se
tiene que modificar una serie de estrategias que nos lleven a tener éxito.
No se ha detenido, por ejemplo, en lamentarse sobre la falta de turistas en la
entidad, sino que ha propiciado con sus colaboradores correspondientes el
buscar promover esta actividad para atraer recursos provenientes de esos
paseantes que están en otros lares. Hay que traerlos a Tamaulipas para que sus
recursos inyecten efectivo a las comunidades que tienen atractivos en la
materia.
Industria y comercio son también parte de los muchos retos que tiene el
gobierno actual, y la estrategia, lejos de criticar o condenar ha sido el
fomentar las relaciones con los que tienen decisión sobre atraer capitales.
Hechos, no discursos ofensivos son los que tenemos.
Si hablamos de educación, el mandatario se ha preocupado por mantener la
calidad tradicional de la entidad a base de acciones; en salud vemos que se
avanza con acciones que repercuten positivamente.
Un político debe proponer, debe convencer, pero la mejor manera de hacerlo, sin
duda alguna, es a través de acciones congruentes y sólidas, no de críticas que
no dejan nada a nadie.
Ya los Encinas o los Bravo Mena están caducos, ya el criticar el copete de Peña
Nieto no dejará nada a nadie, porque no interesa la forma en que se peine el
que llegue, sino el resultado de sus acciones.
¿Cuándo entenderán e queremos propuestas y no ofensas?
La política moderna se refiere a una manera de llegar a la gente con resultados
y no con críticas. Dejemos un poco a esos farsantes que no son más que
vividores de la política nacional. Queremos hechos, no palabras, por favor.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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