Por: Luis Lauro Carrillo24/06/2011 | Actualizada a las 09:56h
La Nota se ha leído 2051 Veces
Es
legítimo que los partidos políticos se enfoquen su prioridad en las elecciones
presidenciales del 2012, para conquistar o retener el poder público según sea el
caso, se van perfilando los escenarios partidistas para los ya inminentes
comicios del Estado de México, Coahuila y Nayarit, previos a la madre de todas
las batallas.
De ahí que las elites políticas tiendan a polarizarse, a replegarse, a
endurecer el discurso, unos a politizar la justicia para perseguir a los
oponentes políticos y otros magnificar los errores de sus adversarios, en suma a
prevalecer sus estrategias electorales por sobre el interés general del país.
La competencia por la candidatura presidencial intrapartidista está en pleno
apogeo Enrique peña nieto aventaja por mucho a Manlio Fabio Beltrones en el PRI.
Ernesto Cordero aspirante pantalla con sus tonterías a crecido en popularidad,
tal vez para proteger a Josefina Vázquez
Mota la posible tapada, Alonso Lujambio, Creel, Javier Lozano, Jalisco, Emilio
González y Heriberto Félix solo son rellenos en el PAN; Andrés Manuel López
Obrador va cincho sobre Marcelo Ebrard del PRD, PT y Convergencia.
En ese orden de ideas ha quedado demanifiesto que los actores políticos no tienen visión de Estado sino
intereses partidistas cortoplacistas, frenan el desarrollo del país que padece
una severa crisis económica con altas tasas de desempleo, pobreza, marginación
e inseguridad y violencia delincuencial.
Situación que se ha convertidoen un
lastre para México, por lo que durante los próximos doce meses, un tiempo
valioso donde la ciudadanía ya no abriga expectativas de consensos en temas
vitales como las reformas estructurales, como la política, la económica, energética,
educativa y laboral, por ser más importantes las cuestiones electorales.
Por lo tanto en el Congreso de la Unión debiera debatirse los proyectos de
nación del PRI, PAN y PRD ahí representados. Sin olvidar que hacer política
también es dialogar y consensar. Sin que el consenso se entienda como
claudicación orendición, sino reconociendo
en las diferencia las coincidencias.
La sociedad está interesada en que lo actores políticos debatan, confronten
ideas, dejando claro la diferencia entre
convicción y cerrazón, entre crítica y descalificación. Las políticas públicas
de los tres órdenes de gobierno deben ser sometidas a escrutinio y evaluación
seria, puntual, al margen de los interese electorales.
Sería políticamente correcto y más útil que el PRI, el PAN, el PRD y los mini
partidos explicaran, de cara a la nación, qué les parece más conveniente de
cada reforma y qué no; qué procede o no procede de la reforma del Estado; dónde
tienen convergencias, diferencias insalvables en materia laboral o energética.
Como una utopía se considera que la partidocracia diera una descripción puntual
de cómo mejorarían la política de seguridad pública o cuáles serian las estrategias
para generar empleos; para combatir la pobreza, es decir precisando los cómo y
no solo los quéde sus propuestas, sin
recurrir a ingeniosos discursos de gran efecto mediático, pero de poca o nula profundidad
ideológica.
Si para los partidos políticos se trata de ganar la preferencia electoral de
los ciudadanos, que sea mediante el debate y confrontación de ideas, proyectos
y programas y no con la persecución política, ni el cómodo recurso de los
adjetivos calificativos, es decir con la descalificación de los adversarios
políticos.
En definitiva desde ahora y a casi un añode las elecciones presidenciales, la clase política ha evidenciado una
vez más que lo único que le interesa es el poder por el poder mismo y no lo que
puede o pudo hacer con él en beneficio de los mexicanos.El discurso del miedo y la descalificación
del adversario político son más redituables que el duelo de las ideas.
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas