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Sección: Editoriales / Escenario político

Javo, el sueño incumplido

Por: Marco Antonio Torres de León 24/06/2011 | Actualizada a las 09:10h
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JAVIER VILLARREAL TERÁN parece ser todo un agente libre de la política, que viene al Mante por lo que le faltó llevarse.

Simula ser un auténtico free lance, aunque traducido al campo de la política.

Da la impresión de ser un gran entrenador de clase, tipo Hugo Sánchez, esperando paciente el día de su recontratación.

Aunque para esto deban transcurrir 3 años.

Descansó desde el 31 de diciembre de 2010, fecha en que concluyó el sexenio de Eugenio Hernández Flores como director estatal de la Secretaría de Turismo, hasta apenas antier, junio de 2011, día en que acabaron sus vacaciones.

Así pues, parece que su año sabático él mismo lo dio por terminado.

Invirtiendo unos cuántos pesos (10 cafés y refrescos de 12 pesos cada uno) JAVIER VILLARREAL TERÁN ha comenzado lo que se antoja será una larga y extenuante carrera de retorno, en busca de la candidatura a diputado federal del VI Distrito, misma que está en disputa.

Y aunque desde ahora sus críticos le exigen se practique el antidoping y la obligada prueba de alcoholemia, lo cierto es que a Javier Villarreal Terán esto no le quita el sueño.

Javo suele ser fuerte y tenaz, aunque para muchos ya ha pasado su mejor época.

Y aunque dejó temblando la Secretaría de Turismo, sobre todo tras aquél frustrado proyecto de conversión de uso de suelo de las costas de Soto La Marina y San Fernando para volverlas un “Nuevo Cancún”, a Javier Villarreal esto parece no importarle.

Le gusta tener mucha memoria, tanta como para acordarse de sus viejos colaboradores JAIME RODRÍGUEZ, SANTOS COLUNGA POMARES, MARCO ANTONIO JIMENEZ, ALMA RITA MORALES, LUPITA ACEVEDO, JORGE MARTÍNEZ ANGUIANO, LUIS BUENO DEL ANGEL, JOSÉ MARINO GUILLÉN CEDILLO y otros más; pero también gusta tener muy poquita memoria, solo la necesaria.

Esto según sus conveniencias.

Considerado por algunos como falaz, falsario, “loco”, osado, irrespetuoso, audaz, JAVIER VILLARREAL TERÁN intentó el día de su reaparición conveniar “saliendo al paso” con billetes de 500 y de 200 pesos, ofreciéndolos a un grupo de periodistas lugareños.

Pero no tuvo mucho éxito.

Con la mayoría lo logró, pero hubo un editor –viejo amigo suyo- que le aventó los 500 pesos por los pies.

“Dile a Javier que se los guarde, que creo él los va a necesitar más”, le mandó decir el editor con Jaime Rodríguez, cercano colaborador del político.

Al tiempo que le envió un mensaje: “Dile que tuvo seis años para acordarse de la amistad que lo unía a mí, en tanto fue Secretario de Turismo con Eugenio”.

Y agregó, diciéndole a un atento Jaime Rodríguez: “Por eso para mí es sorprendente que hoy que está desempleado se acuerda tanto de mí. Es admirable su buena memoria. Y es precioso su detalle.

Pero dile que no los necesito. Y de mi parte, dile que gracias, que estoy bien”.

Javier Villarreal Terán sin embargo, no es de los hombres que se dan por vencidos.

Una vez que pagó la cuenta en Café Mante, 150 pesos aproximadamente, se dirigió decidido a presidencia municipal, en donde pidió charlar en privado con el doctor HUMBERTO FLORES DEWEY, alcalde.

Fue tanto su entusiasmo, que subió la escalera que da al primer piso de presidencia  a grandes zancadas, como fue su estilo.

Iban a su lado algunos ex colaboradores, que no le aguantaban el paso; renqueando, con el motor descontinuado y algunos sin aceite y grasa, Jaime Rodríguez, José Marino Guillén Cedillo, Santos Colunga Pomares y Marco Antonio Jiménez, acusaban las consecuencias de la edad y su mala condición física.

Sufrían por ir a la par del inquieto Javier, de status laboral, desempleado.

Ese mismo día, después de sacar de trabajar a 6 empleados (ya citados) de sus respectivas oficinas llevándolos a tomar café,  Javier Villarreal Terán estuvo a punto de toparse con alguien muy importante para él, quizá por la atadura familiar y por una extraña rivalidad que pesa sobre ambas familias.

Se trata del ex alcalde JOSÉ ERNESTO MANRIQUE VILLARREAL, asesor político y amigo personal del alcalde HUMBERTO FLORES DEWEY, quien rondó –como siempre lo hace- por los pasillos de la alcaldía.

Don Pepe Manrique, por cierto ex diputado federal, casi siempre camina por la calle Hidalgo, o bien por la explanada de presidencia municipal, y pasa sus momentos saludando amigos o charlando con algún ciudadano.

Pero extrañamente, a pesar de andar cerca uno de otro, el destino quiso que tío y sobrino no se toparan.

Nunca coincidieron, por azares del destino.

También estaba muy cerca de toparse con su primo Javo,  el hijo mayor de don José Manrique Villarreal, Pepe Manrique Junior, a la sazón director del ITAVU regional.

De todos es sabido que Javier Villarreal Terán no mantiene una amable relación con don JOSÉ MANRIQUE VILLARREAL, hombre francamente respetado en Mante, y además por cierto, padre moral de casi toda una generación de políticos, incluido Javier Villarreal Terán, aunque este no lo acepte.

A Javier Villarreal Terán lo acusan de muchas cosas.

Es acusado desde el hecho  -grave, por lo que implica en este momento histórico que vive el país- de ser adicto a las drogas, hasta haberse convertido en un bebedor de alcohol consuetudinario.

De hecho en el anterior sexenio nunca se impuso un esquema de antidoping. No estuvo nunca en los planes de EUGENIO HERNÁNDEZ FLORES practicarlo, quizá por obvias razones.

Pues bien, con todo y esto, Javier Villarreal parece estar dispuesto a llegar hasta el final, ser candidato del PRI a diputado federal.

Hasta pronto, es todo por hoy.

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