Por: Rosa Elena González22/06/2011 | Actualizada a las 22:31h
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La
verdad el refranero a veces es injusto, al mal tiempo buena cara, que fácil es
decirlo, pero lo cierto es que en muchas circunstancias se piensa que DIOS abandona, que la suerte se aleja, que las
oportunidades están negadas y todo porque parece que la desdicha es mayor que
la esperanza. Injustos
con Dios, no nos damos cuenta que aun y
en la oscuridad más densa hay un destello de luz que llena de esperanza y
fortaleza para seguir adelante, que aunque el camino sea empedrado y la cuesta
prolongada siempre habrá una salida, más cuando se mira con los ojos del alma y
se pone un poco de inteligencia. Como
diría KALIMAN “siempre hay un camino por donde luchar cuando se sabe mirar con
los ojos de la inteligencia” claro que esa es solo una frase de una vieja radio
novela, pero que bien podríamos poner en practica siempre, más cuando se desea
alcanzar metas. No
existe ser humano que no haya tenido altibajos en su vida, es más, en ocasiones
es lo que se necesita para darle el justo valor a las cosas, saber apreciar lo
que se tiene, para no llorar lo que se pierde. Descubres
en las adversidades quienes son tus verdaderos amigos y quienes fueron los
falsos profetas olas piedras que
golpearon tu destino y eso pocos lo pueden aquilatar. El
problema, el pero, es que en ocasiones permitimos que nos abrumen los problemas
y no somos capaces de detenernos a pensar que hay gente que tiene desgracias
mayores, que basta mirar a nuestro alrededor para percatarnos que otros sufren
igual o más que nosotros, que se deben sacar fuerzas y sonreírle a la vida por
el solo hecho de estar vivos, de ver un nuevo amanecer. Se
puede hoy no tener los lujos o comodidades a los que se estaba acostumbrado,
pero tienes vida, alma, y fe, ese es un gran tesoro que ni con todo el dinero
del mundo se puede comprar. Hay
gente que vive feliz el día a día, solo le basta poder levantarse, tener
fuerzas para trabajar, y proveer a su familia el alimento del cuerpo y el alma. El
caso, la lección, es que nos hemos perdido en un mundo de intereses,
compromisos, apariencias, en un mundo en el que llegamos a pensar que vale más
quien más tiene y eso es falso, la verdadera valía de las personas esta en su
esencia, en el saber dar y recibir, el ser agradecido con DIOS y la vida. Muchas
familias en la ciudad viven apresuradamente y poco tiempo ocupan en la
reflexión, no le dan valor a las cosas sencillas pero llenas de grandeza,
diariamente tienen en su mesa, pollo, carne, pescado o ya de perdido lo
consumen una o dos veces por semana, es algo normal por eso en ocasiones se
desprecia, mientras hay otras personas que
ni siquiera lo conocen o hace meses que no ven la carne. En
el medio rural, por ejemplo, comer una gallina es motivo de fiesta, es para
celebrar algo importante, la graduación del hijo, el cumpleaños de un miembro
de la familia, que se tuvo buena cosecha, o llegaron los apoyos del Procampo,
eso es felicidad y no le reprochan a la vida el no hacerlo diariamente. ¿En
que esquina perdimos la sensibilidad, en que rincón oscuro dejamos guardada la
nobleza?, esas son preguntas para nosotros. Un
campesino platicaba con toda la sencillez y sus ojos llenos de bondad que se
levantaba a las 5 de la mañana para ir al potrero antes de que calara el sol,
que sentía el aire limpio y puro en su cara y en ocasiones el sereno estaban
aun sobre los pastizales lo que era una buena vista, la pregunta es…¿desde cuando no escucha usted el trinar de
un pajarillo, no contempla un amanecer, o la belleza de las flores?. Porque
dejamos ir los momentos que pueden ser el motivo para sentirte vivo y con
fuerzas para seguir adelante siempre ha sido un misterio, triste, pero un
misterio que se respira profundamente. Hay
que llenar el alma de alivio, salir a la calle a luchar por la vida y en contra
de la adversidad, total, si el día de hoy no fue el que se deseo hay un mañana
en el que las cosas pueden ser mejores siempre y cuando se haga el esfuerzo
para lograrlo. Debemos
de estar conscientes que si nos sentamos a esperar a que las cosas sucedan
quizá nunca veamos resultados positivos, nada cae del cielo, como dice ese
viejo comercial de televisión, “si las cosas se hicieran fácilmente cualquiera
las haría”, y no. Como
ese campesino que no se queja para ser el ejemplo de su familia, aunque en el
alma lleve la tristeza de que ya la tierra no produce como antaño, que el agua
del rio se acaba, y que este año no mataran gallinas para festejar el
cumpleaños de su mujer porque ya las vendieron para comprar frijoles para poder
sobrevivir, siempre se ve fuerte y tiene esperanza en que las cosas mejoraran,
no se sienta a esperar, no llora su desdicha y lucha para salir adelante. Al
escuchar a ese hombre queda una enseñanza de vida, se estruja el corazón y nos
avergonzamos porque se cae en la realidad de que a veces solos nos hemos negado
ser felices, por no luchar por lo que queremos sin obstinaciones ni falsas
pasiones, porque en ocasiones somos conformistas o culpamos a otros de las
tragedias sin luchar para ser mejores y con ello se llena el alma de dolor y se
aleja de la bondad, la sensibilidad y nos ahogamos en rencores que el día de
mañana seguro que no existirán. Porese motivo siempre debemos darle al mal
tiempo buena cara, luchar por lo que queremos, aprender a darle el justo valor
a las cosas, ser felices aun y en la adversidad, reír, si es necesario llorar,
pero nunca dejar de soñar. vida.diaria@hotmail.com
Es Licenciada en Relaciones Públicas. Ha colaborado con editoriales en El Mercurio. Fue jefa de Prensa en Ciudad Victoria y ocupó la jefatura del Departamento de Difusión y Comunicación Social de la Comapa.
Además ha colaborado en distintas campañas políticas.
Actualmente su columna Vida Diaria se publica en el Portal HOYTamaulipas y los periódicos La Verdad de Tamaulipas, Expreso, La Extra, La Voz de Tula, El Tiempo de Mante y Astronoticias
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