Por: Carlos Santamaría Ochoa18/06/2011 | Actualizada a las 16:24h
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Las
complicaciones crónicas de la diabetes mellitus son devastadoras: la gente
muere por causa de éstas y en la mayoría de las ocasiones la estadística no marca
la verdadera causa, sino la complicación en turno.
Del pie diabético se hablan muchas cosas y nos lleva a amputaciones de parte o
un miembro completo, así como también nos habla de problemas de gangrena o
tétanos. Los decesos se registran por estas causas, aunque lo que ha originado
la pérdida del ser querido ha sido la falta de control en sus niveles de
glucosa en sangre, es decir, una diabetes mal controlada.
Hay cardiopatías que afectan al sistema circulatorio: infartos, eventos
vasculares cerebrales y otras patologías se presentan y nos llevan a la tumba.
Sin embargo, la nefropatía a veces se olvida qué tan grave puede ser, o por qué
no se hace una labor más intensa.
Debemos recordar que ésta se refiere al daño en los riñones y por ende, una
virtual contaminación del cuerpo que obliga a procedimientos como diálisis o
hemodiálisis, y que son devastadores en todos sentidos: anímicamente, al
paciente lo dejan hecho pedazos, físicamente, se va consumiendo poco a poco;
los pacientes con problemas renales son fácilmente ubicados por el tono de su
piel, lo demacrados que se ven y la manera en que se consumen, lenta pero
irremediablemente.
Además de todo eso, la familia sufre mucho por este padecimiento, ya que no es
posible tenerlo en los hospitales las veces que requiere de diálisis, que
pueden ser de 1 a 4 por semana, y no se diga de la hemodiálisis. El gobierno de
Tamaulipas tiene infraestructura para hacer frente a este problema pero para
ser sinceros, no alcanza: somos demasiados los enfermos para el recurso
existente, y no hay presupuesto que permita subsistir decorosamente.
Ni el gobierno, ni la familia ni nadie puede enfrentar estos gastos que son
multimillonarios, y eso lo sabemos todos, pero pareciera que no entendemos,
porque lo que se hace es “mutis” ante la gravedad que lleva irremediablemente a
la necesidad de un trasplante… o la muerte. Así de claro.
Hay estadísticas al respecto que nos dicen lo grave que es la nefropatía
diabética, y para muestra diremos que los pacientes con diabetes tienen 14
veces más riesgo de tener enfermedades del riñón.
Si no atendemos las indicaciones básicas del cuidado de la diabetes, es casi
inminente el hecho de que podamos padecer alguna de las complicaciones crónicas
que se refieren a la retinopatía –daño en los ojos-, la neuropatía –daño en
terminales nerviosas- o la temible nefropatía, que es, llanamente: daño en el
riñón y una clara sentencia de muerte.
Podríamos decir que hay procedimientos, tratamientos y muchas otras cosas; la
medicina ha avanzado mucho, pero la mejor forma de evitar la muerte por estas
causas o la incapacidad total es sencilla: prevenir. La medicina preventiva
sigue siendo lo mejor y más barato que podemos hacer.
Una
persona que está afectada de sus riñones puede tener una o diez cuentas bancarias
con muchos millones de pesos, sin embargo, no podrá comprar la salud porque
ésta no se vende en ninguna parte.
Los clubes de diabetes del sector salud funcionan muy bien proporcionando
capacitación a quienes vivimos con diabetes, y la verdad, las instituciones
hacen una impresionante cobertura, pero no será suficiente en tanto usted o yo
no hagamos lo que tenemos que hacer.
Es claro: los daños en los riñones son devastadores, y quienes tenemos mayor
riesgo debemos entender la gravedad del asunto si no tomamos medidas
pertinentes.
La Secretaría de Salud en Tamaulipas tiene en sus hospitales salas para
hemodiálisis y capacita tanto a los pacientes como a sus familiares para que
puedan llevar a cabo los procedimientos de diálisis en el hogar, dado que es la
mejor manera posible de sobrellevar estos problemas.
Pero, insistimos. ¿Qué necesidad hay de llegar a estos estadíos?
Podemos conjurar los problemas: una alimentación adecuada, tratamientos
pertinentes, ejercicio y asesoría médica son las bases para evitar tener los
grandes problemas que surgen a partir de la problemática de la enfermedad
renal.
Hay necesidad de muchos trasplantes: la demanda es muy grande, sin embargo,
pocos son los órganos para donación y la verdad sea dicha, los donadores somos
demasiado pocos. No tenemos una gran cultura de la donación que nos permita
ayudar a los demás.
Los riñones no se fabrican, no hay riñones artificiales que pudieran adaptarse
al organismo, por lo tanto, hay que cuidar lo que tenemos, porque finalmente,
si no lo hacemos nosotros, nadie lo hará en nuestro lugar.
El doctor Norberto Treviño García Manzo, secretario de salud en la entidad ha
puesto de manifiesto la enorme preocupación existente en los altos mandos de
salud y del mismo gobierno estatal en ese sentido, porque el problema sigue
creciendo.
Malo que no duele cuando comienza a surgir el daño, ya que, cuando nos damos
cuenta, por lo general es demasiado tarde.
Hagamos conciencia, que, en plan egoísta, los únicos beneficiados somos
nosotros mismos, pues.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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