Por: Javier Rosales Ortiz16/06/2011 | Actualizada a las 14:57h
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Frente a México y el mundo ella es una
mujer ejemplar, de esas que no se dan fácilmente en maceta. Feroz, como una leona, pero elegante como un
pavo real, le demostró a todo el país que la fortaleza de una mujer mueve
montañas y que el amor de una madre por sus hijos es inmenso, intenso e
infinito. Maestra de profesión, la cual tuvo que
abandonar para iniciar una lucha contra titanes, ella nunca se intimido, nunca
dio un paso atrás y tal vez por eso fue que al final se corono con la victoria. Una victoria que fue amarga, sin sonrisas y
con lágrimas, porque nunca aparecióvivo
o muerto su querido hijo, pero eso si, cinco implicados en su secuestro ya
están tras las rejas. Su lucha que duro años fue bien abrigada
por los medios de comunicación nacionales y extranjeros y hasta la apoyaron con
simpatía, sobre todo porque ella se abrió como una flor y dejo escapar su
aroma, el que nunca se confundió con el olor de la venganza. No, ella siempre busco justicia y fue tan
atrevida que hasta coloco espectaculares en las principales vías del Distrito
Federal con la foto de los sospechosos del secuestro de su hijo, un joven
empresario de 31 años que desapareció en el 2005. Ella, una mujer de 55 años que ofreció
atractivas recompensas a cambio de información sobre el paradero de los
secuestradores de su hijo, a quienes solita identificó tras una investigación que
es digna de los buenos detectives de antaño, lo que le valió inclusive las
palmas del presidente de la república, Felipe Calderón. Y vaya que vergüenza es que un mandatario
aplauda la osadía, el arrojo y la paciencia de una ciudadana mexicana que
sacudió a su incapaz gabinete y que lo ató del cuello hasta estrangularlo. Sin buscar los reflectores que producen
ceguera, que lastiman los ojos, ella en unos años saltó a la fama y hoy se ha
convertido en la estrella de los programas más populares de la televisión
mexicana, desde donde sigue pregonando su verdad sin desaprovechar un solo
minuto. Ella, quien nunca busco capitalizar su
propia desgracia y canjearla por aplausos y sonoras alabanzas, hoy desfila muy
seguido por los medios, porque su entereza ya la quisieran miles de mujeres de
México que han perdido a un familiar en esta guerra de guerritas que solo el
presidente entiende su verdadero fin. Hoy Isabel Miranda de Wallace comanda la Asociación Alto
al Secuestro, la cual se ha ido abriendo camino rápido dentro de nuestra
deteriorada he incrédula sociedad, una sociedad que está ya harta de la
complicidad, del silencio y de la suciedad. Ella, quien es madre de Hugo Alberto
Wallace, estará a principios de la próxima semana en Ciudad Victoria,
Tamaulipas, por primera vez y mucho tendrá que decir sobre su experiencia,
sobre los aciertos y fallas de nuestro sistema judicial y sobre las fórmulas
que propone para que la palabra justicia logre recobrar su nombre aunque sea a
base de arañazos. Por una horas Doña Isabel pisara suelo
victorense y visitara la Unidad
Antisecuestros de la Procuraduría de Justicia de Tamaulipas, donde se
entrevistara con altos funcionarios. Sí, llegara ella a Tamaulipas, un estado
que no es muy diferente a los otros que navegan entre la incertidumbre y el
terror, que son un rebote de la violencia. Es, Doña Isabel, un atractivo para los
medios locales, pero también su presencia siembra una esperanza entre quienes
han vivido su experiencia. Bienvenida, señora, a Tamaulipas. Correo electrónico:
anecdotariorosales@hotmail.com
Javier Rosales
Columnista en Tamaulipas. Su columna Anecdotario es publicada en diversos medios de comunicación.
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