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Sección: Editoriales / Escenario político
Las lecturas del viaje de Egidio
Por: Marco Antonio Torres de León
15/06/2011 | Actualizada a las 09:48h
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Sus pertinentes lecturas políticas, dejó la
visita que hizo ayer al Mante el gobernador EGIDIO TORRE CANTÚ, quien se hizo
acompañar del alcalde HUMBERTO FLORES DEWEY desde su arribo a estas tierras.
Por cierto, un arribo a la ciudad cañera que quien sabe Dios por dónde lo hizo.
Nadie sabe si llegó por tierra, por aire, por mar, en avión, en globo, helicóptero
o en una carcacha simple y vieja.
Pues ciertamente, su llegada al Mante fue diseñada para ser un misterio total,
hasta el final.
Así se diseño de parte del gobierno municipal y estatal.
Así que habría que ser un audaz y atrevido paparazzi para acertar justo en el
blanco y dar con el punto de llegada del gobernador.
Pero tampoco era el caso.
Con tan intensos calores, de más de 39 grados centígrados y un nivel de humedad
intolerable en lo que todos saben, es Mante además de una jungla de asfalto,
una selva real, créalo, ningún reportero en su sano juicio se tentó a seguirle
los pasos al gobernador EGIDIO TORRE CANTÚ desde su aterrizaje.
No había razón, a menos que cada quien asumiera riesgos. Llevar un tonel de
agua helada en el asiento de su vehículo, para apaciguar la sed.
Por eso toda la prensa esperó a EGIDIO TORRE y a HUMBERTO FLORES en el primer
punto, en el Country Club, un sector exclusivo que extrañamente fue diseñado
para ser una colonia de ricos.
¿Pero saben qué? Colonia con puerta de entrada, no de salida.
Trátase de un exclusivo sector donde viven ex alcaldes, diputados federales,
estatales, gerentes de grandes compañías (Coca Cola, Ingenio del Mante, Soriana
por citar algunos) que tienen puerta de entrada o de acceso.
Pero que para atrás es puro monte, como el patio de mi casa.
Cosas raras de quienes diseñan ciudades, extrañezas de los arquitectos urbanos.
Porque en síntesis, el exclusivo Country Club es puro monte, para donde quieras
ver.
Más allá, al sur, como a 100 tiros de piedra se ven armadillos, tlacuaches,
tepocatas, víboras prietas, huizaches y viejos tamarindos sin fruto que de
milagro viven.
Así que, el Country Club como sector exclusivo, se saca, cero en seguridad,
¡reprobado!
Pero bien, retomemos el caso.
Hombre de bigote blanco y de inocultable sonrisa, así es EGIDIO TORRE CANTÚ.
Con bigote casi albino, a sus 53 años de edad, Egidio Torre arribó al Mante
acompañado de Humberto Flores Dewey, el hombre político del momento del Mante,
presidente municipal a mucha honra, como diría la cantante Thalía.
Diríase además –para una mejor definición- que Humberto Flores es el jefe
político del Mante, y por consecuencia, tiene a futuro una delicada tarea qué
cumplir, mantener tranquila la casa, política y electoralmente hablando, pues
ya viene un año de definiciones, el 2012.
Como desde gobierno del estado lo hace Egidio Torre Cantú.
Humberto es jefe político del Mante y él lo sabe. Y sabe además que hay qué
tener la sencillez y actitud humana a flor de piel, como en efecto lo ha
demostrado.
Hoy es el año de Humberto. Y también es el año de Egidio, en la reconfirmación
de sus honrosos cargos.
Por cierto, el alcalde, anfitrión de consabida amabilidad y cortesía, acudió
durante la mañana de ayer a un acto en el Auditorio Municipal, de cuya
logística se hizo responsable el gobierno del estado y no a la presidencia del
Mante.
Se trató de un evento que se relacionó con “prevención de delitos entre la
juventud” y cuyo título oficial es “Abriendo Caminos en la Prevención”.
Ya sabemos que este tipo de títulos se les pone como se titula una canción, las
inventan al pelo, al pie de una banqueta.
El alcalde asistió al evento mañanero donde estuvo presente la licenciada María
del Consuelo Terán Rodríguez, corresponsable del Sistema Estatal de Seguridad
Pública y por tanto, diseñadora de esta clase de eventos preventivos del delito
juvenil.
Por otra parte, algo nos dice que el arribo de ayer al Mante del gobernador
Egidio Torre Cantú al Mante nos dio un pincelazo sobre su personalidad. Lo cual
ayudará a saber a qué le tiramos los tamaulipecos durante los próximos 6 años.
Porque su aterrizaje al Mante dejó esbozos de su personalidad.
Es hombre sencillo, sin ambages.
Su sencillez se nota en su singular sonrisa, como la de cualquier parroquiano
común y corriente.
Egidio no mira de arriba abajo, como suelen hacer otros políticos, con el poder
en la frente.
Este camina un tanto encorvado, sí, pues quizá se deba a su elevada estatura.
Una clara señal que alude a su amable carácter y a su conducta desparpajada,
fue cuando arribó al Club Campestre.
Llamó la atención que antes de saludar a políticos y a ricos empresarios,
caminó rumbo ¡a la cocina!!, No llegó a saludar primero a los poderosos
de la ciudad.
Fue adentro de la cocina en donde sorprendió a medio mundo, a plancheros,
cocineros, tortilleros y a quienes remueven cazuelas ardientes del horno.
- Primero que todo hay qué estar bien con las cocineras- esbozó.
- Es mejor tenerlas como amigas; son las que nos dan de comer-.
Por cierto, este accionar sencillo que rompe esquemas y tabús sociales de
división, es una costumbre muy habitual en Humberto Flores Dewey.
El alcalde por su parte, seguía atento a escasos pasos al gobernador, siempre
sonriendo.
Así las cosas, la primera lectura de la visita del gobernador Egidio Torre es
positiva y altamente generadora de confianza.
Y haciendo a un lado los beneficios monetarios que suele dejar cualquier visita
de un gobernador a una ciudad, y que los analistas suele traducir en cifras frías
e insensibles, una de las mejores lecturas dejadas es la sencillez y afabilidad
que le caracteriza.
Otra lectura que deja es lo apegado que Egidio está a la tierra, sin actitudes
o poses de divo.
En esto Egidio tiene singular parecido con el alcalde HUMBERTO FLORES DEWEY, de
quien ya habíamos dicho, gusta romper esquemas y costumbrismos sociales
hipócritas.
Ambos son de los que están felices comprando rancheritos o semillas.
Prefieren saludar al pobre, al trabajador o el obrero, porque saben que ahí está
el auténtico dolor de un pueblo.
Curioso en ambos, pero es similitud.
En cuanto a señales políticas, parece ser que Egidio Torre no suelta prenda,
sigue ambiguo y sin mandar señales.
Es más, hasta cuando este reportero le preguntó: ¿Cómo ve al PRI rumbo al 2012?
el gobernador prefirió callar.
Se comprueba pues que las entrevistas de banqueta no son lo suyo.
Y que tantas preguntas al mismo tiempo lo ponen de nervios.
Interiormente Egidio ha de decir como dice Laura de América, la de “que pase el
desgraciado”: “Todo esto parece un gallinero”.
Por cierto, llamó poderosamente la atención la inasistencia a ambos eventos del
diputado local RIGOBERTO RODRÍGUEZ RANGEL.
No apareció por ningún lado.
Es sorprendente el caso, pues como diputado local (aunque no del PRI, sino en
alianza con el PVEM) en otros tiempos Rigoberto Rodríguez habría sido actor
principal, robando pista, cámaras y micrófonos.
Como también lo hace ALEJANDRO GUEVARA COBOS, presto a subirse a ramas de
árboles de huertos que no son suyos.
Pero hoy son otros tiempos. Otras costumbres políticas, otro el formato.
El reloj biológico de muchos actores que estuvieron en boga durante 6 años –en
el sexenio de Eugenio Hernández- ya murió, feneció, agonizó, colgó los guantes,
pereció, pasó a mejor vida, tiró la toalla, están tres metros bajo
tierra.
O como cada quien le quiera llamar.
No significa esto que hayan cavado sus tumbas o que ya no revivirán más.
Claro que no; pero esta vez se nota el respeto a los tiempos, a formas y a
órdenes establecidos.
Porque Egidio Torre Cantú tampoco es un enterrador; y lejos está de quererse
crear tan tétrica fama. Ni de que le endilguen tal calificativo.
Que nunca falta alguien.
Pero esta vez la sobriedad y el espíritu austero acompañan al gobernador y a
unos cuantos que para beneplácito del estatus vigente, le siguen la huella.
Esto, por primera vez en mucho tiempo.
Alguien diría, quizá no es para menos, Egidio Torre vio morir a su hermano
Rodolfo Torre Cantú de manera terrible, trágica e inesperada.
Y el hecho de gobernar Tamaulipas, un estado que fue tierra de nadie durante
mucho tiempo, no deben saberle a Egidio a vacaciones precisamente.
Quizá sea para él más amargo que la hiel; pero debe hacerlo.
El mandatario comió ayer aquí, acompañado del alcalde anfitrión; supimos
finalmente que el gobernador emprendió la marcha a eso de las seis de la tarde
rumbo a ciudad Victoria, cuando los rayos del sol caían a plomo en tierras
huastecas.
Alejandro Guevara Cobos, diputado federal, esta vez no se sentó al lado del
gobernador, como le gusta hacerlo, sino al lado del presidente municipal
suplente, señor GUILLERMO ANTUNEZ ACHIRICA.
Al lado del mandatario Egidio Torre estaba por supuesto, el doctor Humberto
Flores Dewey. Y por el otro extremo destacaba la figura del rector de la UAT,
JOSÉ MARÍA LEAL RODRÍGUEZ.
Faltaron muchos personajes que solían rondar alrededor.
Como que muchos ya se dieron cuenta que para Egidio, el acto de gobernar no es
una simple pasarela.
Hasta mañana.
Por último, tache –en calificación- a los elementos de seguridad, que suman
cerca de seis y que son unos inútiles buenos para nada.
Y que parecen perros bull dogs de presa, atacando a los de casa.
Se lucen frente a la cara del gobernador, como si en ello se les fuera la vida;
o como queriendo quedar bien en aras de obtener mejor salario.
Pero no por mucho madrugar amanece más temprano.
Y a veces, por más que brinques, patalees o saltes, caes en el mismo lugar.
Así les pasa a estos canes, que más que canes, se parecen a las ardillitas de
Lalo Guerrero, chillonas y bien nenas.
Ahora sí, hasta pronto.
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