Por: Luis Lauro Carrillo14/06/2011 | Actualizada a las 09:49h
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Finalmente
la Torre Bicentenaria inaugurada por el ex gobernador Eugenio Hernández Flores
desde el 26 de noviembre de 2010 será ocupada gradualmente por la burocracia
estatal, tras seis meses de remodelaciones y correcciones a fallastécnicas que quedaron evidenciadas en su
terminación.
El Subsecretario de Infraestructura, Carlos Bolado Laurent ha señalado que al
edificio se le detectaron errores en las puertas de acceso, cableado eléctrico
y en las redes de comunicación para internet, aire acondicionado, elevadores,
sistema hidráulico y servicio telefónico, que hicieron imposible su utilización.
La administración estatal inició la mudanza a partir de ayer de ocho
Secretarías a dicho inmueble, con el traslado inicial de Secretaría de
Administración; posteriormente el 20 de junio, Secretaría de Obras Públicas y
Contraloría; el 29 de junio, la Secretaría del Trabajo; el 4 de julio, la Secretaría de Desarrollo
Económico y Turismo.
En la fase dos en el mes de agosto se trasladarán las Secretarías de Desarrollo
Rural, Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, Desarrollo Social y el restaurante.
La “Torre Bicentenaria de Pisa” denominada así por los cuestionamientos
generados en la sociedad, en cuanto a tenencia del predio donde fue construida,
su costo, fallas técnicas y estructurales, obra inconclusa en la que se
invirtió poco más de 600 millones de pesos y que consta de 23 pisos para
albergar a 2,500 empleados del Gobierno del Estado.
En cambio el gobierno del Distrito Federal congruente con la situación
económica del país, dio marcha atrás a la edificación de su Torre Bicentenario con
una construcción 3800 metros cuadrados y proyectada su edificacióna 70 pisos.
El síndrome de los grandes faraones se convirtió en modelo para presidentes,
gobernadores y alcaldes que pretenden dejar huella y pasar a la posteridad,
construyendo al final de sus mandatos obras faraónicas sin importar la
situación de crisis que padecen sus pueblos y sus gobiernos, solo para ser
recordados, como parte del culto a la personalidad que es propio
de las dictaduras.
Por otro lado los vecinos de las colonias aledañas al parque Bicentenario están
preocupados por la torre bicentenaria, consideran que por la magnitud del edificio
y demás construcciones podría traer como consecuencia una deficiencia en el
suministro servicios de energía eléctrica, agua y drenaje en sus asentamientos.
La torre Bicentenaria concluida y entregada a la
nueva administración por el sexenio anterior, tuvo un costo adicional para
operar, situación que guarda similitud con la carretera Rumbo Nuevo mal construida
por el gobierno de Manuel Cavazos Lerma, que el gobierno de Tomas Yarrington tuvo que hacer una fuerte
inversión para rehacerla, que le costó la libertad a Pedro Hernández
Carrizales.
En definitiva, al margen de las responsabilidades de quienes participaronen el diseño y construcción dela Torre Bicentenaria, Ciudad Victoria ya cuenta
con un edificio que será el signo distintivo propio del estado, de calidad arquitectónica, destacando su
altura y modernidad.
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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