Poco a poco, como dicen en el campo, las calabazas se van acomodando en la carreta. Al menos es lo que está sucediendo con el PRI, que formalmente dirige Ricardo Gamundi...
Por: Melitón Guevara Castillo18/02/2010 | Actualizada a las 15:47h
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Poco a poco,
como dicen en el campo, las calabazas se van acomodando en la carreta. Al menos
es lo que está sucediendo con el PRI, que formalmente dirige Ricardo Gamundi;
en tanto que, en otros, como el PAN y el PRD, no se pueden acomodar por una
razón muy sencilla: ni tienen calabazas, aun no tienen candidatos a nada…con
todo y que se jactan de ser demócratas, están a la espera del dedazo de su
dirigencia nacional.
Magdalena Peraza
Guerra, la priísta aguerrida del sur, está muy molesta con la decisión de que
sea Miguel Mansur Nader el precandidato para la alcaldía tampiqueña. Afirma,
como soporte de su inconformidad, que hay militantes más preparados y con mayor
posibilidad de garantizar el triunfo en Tampico. Su inconformidad, manifiesta,
es válida.
¿Cuántas
Magdalenas Peraza hay en la entidad?. Salvo ella, no hemos conocido,
públicamente reproches al PRI por sus decisiones; hemos conocido, por los
medios periodísticos, que en otros lugares, como Mante, por dar un ejemplo, que
hay priístas que ya son parte del escurrimiento, del brincar de un partido
político a otro, en busca de una candidatura.
Es validada la
inconformidad de Magdalena, como priísta. Hay, sin embargo, un detalle: los
directamente interesados están conformes, a tal grado que hasta han manifestado
su público apoyo a quien ya es merecedor de la precandidatura. Veamos,
solamente el caso de Victoria: Enrique Blackmore y Felipe Garza Narváez,
priistas disciplinados, acataron la voluntad de su partido y están, a morir,
con Miguel González Salum.
Y es que, en
la práctica, muchos de los mencionados nunca dijeron, explícitamente, que
buscaban una candidatura: lo ambicionaban, pero no lo hicieron público. Hagan
de cuenta, tal y como sucede, hoy en día con Gustavo Cárdenas en el PAN: no me
descarto para nada, afirma contundentemente a los medios de comunicación.Y tiene razón: la decisión de encartarse, en
uno u otro partido político, no depende de una decisión personal… depende de un
liderazgo, de una decisión cupular.
Efectivamente
las ganas de ser pueden ser de muchos. En todo caso, lo significativo es que,
cada uno de los ambiciosos, al final: son disciplinados, que reconocen un
liderazgo, o son indisciplinados, porque una vez perdidos, quiere rescatar
algo, no perder todo… buscan, inevitablemente, una “compensación”.Los escurrimientos, elección tras elección,
son normales. La cuestión es, en todo caso, hasta que punto, ese escurrimiento,
puede dañar al partido.
Hace tres
años, en las elecciones locales, el PRI perdió elecciones municipales. La
certeza, para muchos, el factor fue la obstinación de Ricardo Gamundi por
“ciertos” candidatos. Los escurrimientos en municipios como Güemes y Soto la
Marina propiciaron estrepitosas derrotas. Y la verdad es que ahora el PRI, en muchos
municipios, tiene problemas: no sacan el candidato de unidad precisamente
porque la obstinación de imponer candidatos, que, dicho sea de paso, solo lleva
a derrotas.
Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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