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Sección: Editoriales / Entre Nos

Elefantes blancos

Por: Carlos Santamaría Ochoa 11/06/2011 | Actualizada a las 16:03h
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Hace más de tres décadas que estaba ahí, en el Boulevard Fidel Velásquez esperando presupuestos adecuados para ponerlo en marcha: era entonces, según algunos, un “elefante blanco”.

El término se ocupa para describir a esas instalaciones que no sirven para nada, que tienen un elevado coste de mantenimiento y que no se emplean a toda su capacidad. Ejemplos hay muchos.

El que comentamos, cuando llega Emilio Martínez Manautou a la gubernatura del estado, decide que hay que ponerlo a funcionar y autoriza algunas inversiones importantes, gestiona otras en la Federación y, finalmente, se inaugura el hoy flamante Hospital General de Ciudad Victoria “Dr. Norberto Treviño Zapata”, en homenaje a ese ejemplar gobernador que tuvo la entidad y que dejó una imborrable huella. Hoy su heredero es el encargado de las políticas de salud en Tamaulipas.

Y así como hay instalaciones que no sirven para nada, existen dependencias y organismos que nadie sabe cuál es el sentido de mantener una nómina abultada, más con los sueldos de sus titulares: la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos es un claro y burdo ejemplo de ello.

Hay términos y conceptos que el ciudadano no entiende.

Definitivamente cuando se habla de un “salario mínimo” quiere decir que es un tabulador por el que se debe regir el país y los empleadores: no se debe pagar menos que esas cantidades, por cierto, ridículas, absurdas y carentes de toda congruencia con el nivel de vida de nuestra nación; hay tres zonas para que se establezca un salario mínimo según la inflación que estos individuos captan o pretenden conocer.

Suponemos también, que el salario mínimo es la cantidad básica que requiere un trabajador para vivir, aunque sea dicho con propiedad, hoy por hoy, sirve más para sobrevivir, porque con esas cantidades y las constantes alzas de precios y servicios, principalmente los que se refieren al gobierno federal, no hay un justo equilibrio.

Dice el secretario de Hacienda Ernesto Cordero que el mínimo alcanza, que la familia puede vivir con 6 mil pesos, y entonces nos preguntamos, ¿Por qué el salario mínimo no es de 6 mil pesos mensuales? Insiste el señor encargado de las finanzas nacionales que el salario es una maravilla, aunque, debido a la “tunda” que le han propinado a través de los medios masivos, ya ha reconocido que no alcanza para vivir, reforzando la idea de que debiera desaparecer este tope salarial básico, porque definitivamente, ni a un soltero le puede permitir vivir decorosamente, faltando así la autoridad a los derechos constitucionales básicos que tenemos los mexicanos y que hablan de vivir con decoro cuando se es hombre de bien.

Cordero no se cansa de abrir la boca y seguir en una ilegal precampaña en pos de la candidatura por la presidencia de la República, amparado por el partido en el poder. Sin embargo, es justo mencionar que el hombre cobra como secretario y no debiera hacer campaña, menos, promover debates entre pre candidatos como el gobernador del estado de México Enrique Peña Nieto o con Marcelo Ebrard, quien se ha distinguido por gastar el dinero del Distrito Federal –donde gobierna- en una campaña meramente personal.

No son tiempos de debate, menos entre precandidatos, porque los tres personajes no tienen el aval de sus institutos políticos para hacerlo.

Volviendo con Cordero y con las autoridades laborales, somos de la idea de que, si no sirve el salario mínimo para vivir, si la tabulación es totalmente ajena a la realidad, qué caso tiene mantener la nómina de la referida Comisión, porque se supone que en base a su trabajo se debía establecer el sueldo digno de los mexicanos, lo que, en la práctica, no existe, y menos con el gasolinazo de este sábado y que, sin empacho alguno, el presidente Calderón insiste en acuchillar a los mexicanos, sabedores todos de que cuando existe un incremento en este combustible se dispara la inflación, aunque en la información nos digan que no es real el dato, pero todos sufrimos a diario estas alzas.

Vaya al súper y se dará cuenta que alcanza menos el dinero pese a las muchas ofertas que nos ofrecen. El dinero no puede cubrir nuestras necesidades y nos vemos precisados a instrumentar acciones tendientes a una mejora en los ingresos.

En aras de eficientar la administración, el gobierno de Calderón debería dar de baja a los que laboran en la CNSM y ahorrarse esos muchos miles de pesos que se gastan mensualmente en salarios de la gente que no sabe establecer prioridades, que no entiende cómo se puede hacer para que no haya crisis en los hogares.

Claro, el señor Cordero sigue viviendo en una impresionante burbuja de cristal, donde está ajeno a las demandas ciudadanas, a las necesidades de los que somos jefes de familia y los que tenemos que sobrevivir a diario en una nación que sigue yéndose a pique por la falta de congruencia e inteligencia de sus gobernantes.

Peligrosamente, México llega a niveles preocupantes, y la CNSM podría ser uno de esos elefantes blancos condenados a su desaparición, por  el bien de México y sus habitantes.

Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx

Carlos David Santamaría Ochoa,

(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.

Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).

Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.

Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.

Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.

Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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