Por: Carlos Santamaría Ochoa07/06/2011 | Actualizada a las 10:23h
La Nota se ha leído 1831 Veces
Las
estadísticas del sector salud nos impresionan cuando nos dicen de qué morimos
los mexicanos. En el caso de las damas, se tenía el registro de que la causa de
más decesos se refería al cáncer cérvico uterino. Las cosas han cambiado a la
fecha y hoy mueren nuestras madres, hermanas, esposas, hijas, sobrinas y amigas
por culpa del cáncer de mama, padecimiento que ha cobrado una vigencia
inusitada.
Funcionarios de la SS en México informaron el día de ayer que se registran de
15 mil a 20 mil casos por año de esta enfermedad mortal por necesidad cuando no
se atiende a tiempo, sin embargo, entre 5 mil y 6 mil damas mueren en los 12
meses de cada año, en promedio, por causa de no haber sido diagnosticadas y
tratadas en su oportunidad.
Resulta difícil de creer que hay mecanismos muy sencillos para prevenir estas
muertes y que los seres humanos, en este caso, las damas, somos muy reacios a
tomar medidas de prevención, reforzando la idea de que la medicina preventiva
en nuestro país es incipiente, y por ello las instituciones médicas se llenan
de pacientes que bien pudieron haber evitado este periplo.
Hay grupos no gubernamentales que han entrado en la lucha contra el cáncer de
las mujeres; una compañía de cosméticos como es Avon tiene un ambicioso
programa para ayudar en investigación y tratamiento para el cáncer de mama
principalmente, lo que es loable, y que refuerza las acciones que se llevan a
cabo desde las instituciones oficiales.
En el caso de Tamaulipas, las autoridades han puesto especial interés en el
asunto y tenemos las unidades móviles que acuden a prácticamente todos los
rincones de suelo estatal en busca de nuevos casos, en una acción profundamente
importante: la mujer no tiene por qué morir de esta enfermedad, dado que es
curable cuando se detecta a tiempo, y eso lo tenemos que entender todos: ellas,
porque su vida depende de ello, y nosotros, varones, porque son nuestras
mujeres, nuestros seres queridos quienes padecen este problema de salud que nos
afecta sobremanera.
Hace unos días, el secretario de salud en el estado Norberto Treviño García
Manzo hacía ver la necesidad de llevar a cabo la autoexploración como primera
instancia, y marca los parámetros que se deben observar al respecto.
La información que llega de la ciudad de México en voz de los protagonistas de
la salud asegura que los factores existentes de riesgo para desarrollar esta
enfermedad, aunados a la vida sexual activa, son la obesidad, el sedentarismo,
la mala alimentación y el que muchas damas están llevando tratamientos
hormonales para contrarrestar los efectos de la menopausia.
Todo ello nos lleva a lanzar la voz de alerta. Curiosamente, muchos de estos
factores están ligados también a otro mal del siglo veintiuno: la diabetes
mellitus, que en la alimentación deficiente y una vida sedentaria tiene su
problemática mayor.
Lo anterior nos lleva a establecer prioridades en casa: comer bien, hacer
ejercicio, lo que en resumen quiere decir que una vida sana es determinante
para poder atajar los problemas que pudieran surgir en base a este asunto tan
delicado.
En el varón, el cáncer de próstata está a la orden del día, y ambos casos –el
femenino y el masculino- tienen una raíz cultural que nos lleva a no querer
acudir a los chequeos correspondientes.
¿Vale la pena cuidarse? Sería únicamente el pedir a cualquier persona que
piense en sus herederos que seguramente padecerían todo lo que implica un
tratamiento del cáncer, así como también pensar en el coste que conlleva el
mismo. El estado garantiza la atención pero no nos garantiza el tener una
existencia saludable. Eso depende de cada uno de nosotros.
El cáncer de mama tiene en la infraestructura oficial del sector salud su mejor
aliado, e insistimos en que si la población no tiene la participación que debe,
de nada servirá el coste tan elevado que implica mantener unidades de
diagnóstico y la capacitación para el personal correspondiente.
Y este nuevo llamado tiene raíces importantes: las autoridades sanitarias
quieren evitar ese número de muertes que hay en nuestros días.
En este sentido, la recomendación es que las mujeres que se encuentran en
etapas de riesgo para contraer cáncer de mama puedan hacer la autoexploración
en forma cuidadosa y meticulosa, y si llegan a sentir cualquier situación en su
organismo, tengan la valentía e iniciativa para acudir con los expertos del
tema y descartar un posible caso nuevo, o si se requiere, iniciar un
tratamiento que en general, cuando es detectado a buen tiempo, no es costoso,
no es doloroso y sí puede ser la diferencia entre disfrutar el maravilloso
amanecer de cada mañana y tener que ser un recuerdo.
No dejemos esta recomendación al garete, ayudemos a las que más queremos,
propiciemos la cultura de loa prevención. Medicina preventiva es la base para
evitar gastos innecesarios y eventos desgastantes en la familia.
Ya tenemos unidades, tenemos aparatos de diagnóstico acordes a nuestros
tiempos. Hoy, únicamente, falta la decisión de todas aquellas personas que pudieran
tener problema en este sentido.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas