Por: Carlos Santamaría Ochoa06/06/2011 | Actualizada a las 16:19h
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Sumamente criticado
por muchos periodistas a través del tiempo, el 7 de junio se reserva dentro del
calendario cívico para festejar pomposamente el día de la “Libertad de
Expresión”, fecha que nace cuando el general García Valseca decide entregar su
dignidad y decoro al gobierno federal. Se hace una tradición de una fecha que
cientos de periodistas en activo no consideran propia, dado que aseguran que
para ellos, el 4 de enero es el día del periodista. Somos una profesión que
tiene dos festejos, aunque uno no sea el mejor de todos. Y la libertad de
expresión es, recordemos, un derecho constitucional que tenemos los más de 110
millones de mexicanos por el solo hecho de ser originarios de esta maravillosa
–y castigada- nación. Todos tenemos derecho a expresarnos con los límites
conocidos: no meternos de más con la idea o cosas de los demás y también,
respetar las ideas de todos, porque el derecho constitucional no es único de
nosotros o de usted: es de todos los que gozamos de ser mexicanos en todos
sentidos, y nadie puede arrebatarnos este privilegio de decir las cosas que
deseamos, aunque haya represión y otras medidas que nos callan. Es nuestro
derecho, y debemos defenderlo. Los periodistas
sentimos que el día se refiere a nuestra actividad, aunque también pensamos que
hay que defender el derecho de los demás. Y finalmente, el
festejo se lleva a cabo en Los Pinos u otro lugar que el presidente elige cada
año, y el mensaje es casi el mismo, salvo contadas excepciones, porque hay que
darle el toque del año en curso, el tema actual y listo, pero la esencia es la
misma: que hable quien quiera y tenga que hablar con libertad. En Tamaulipas, la
presencia de integrantes de esta actividad tan apasionante, periodistas,
columnistas, fotógrafos y camarógrafos básicamente procuramos asistir al
Palacio de Gobierno en busca de información. Los gobiernos son distintos todos
y a veces hay que ajustarse a un sistema, de aquí para allá y viceversa. En
ocasiones cuesta trabajo, pero de que se llega, no existe la menor duda. Y este lunes se adelantó
el acto previsto para el martes 7 junio y que correspondía a la inauguración de
la sala de prensa que se ubica en la parte sur del palacio de gobierno. La
gestión de autoridades de comunicación social, del propio gobernador Egidio
Torre Cantú y algunos de nuestros colegas tuvieron el resultado por muchos
deseado: el mandatario tamaulipeco inauguró la sala de prensa de que hablamos,
y convivió con gente del gremio. Hemos de decir
que al evento acudió un Egidio lleno de tranquilidad y buen humor que tuvo
tiempo de convivir con casi todos los que llegamos al evento, donde se nos fue
ofrecido un desayuno que se llevó a cabo de manera informal pero más cordial
que cualquier cosa. Acá no cupo el
hecho de ver al mandatario de lejos, acompañado de 6 o 10 periodistas elegidos
para compartir la mesa. El gobernador Egidio tuvo el saludo para todos,
palabras para todos, y una actitud, un gesto o algo, para cada uno de los que
llegamos al acto. Hemos de hacer
constar las atenciones recibidas por los elementos que conforman la
coordinación de Comunicación Social en todos sus niveles, porque no hubo
persona alguna que tuviera gestos adustos o palabras de mala gana. Ver un grupo de
trabajadores del gobierno con esas actitudes nos llena de gusto, nos hace
volver a valorar la función del servidor público y nos hace olvidar a aquellos
–una mínima minoría, dirían algunos- que suben apenas a un escalón y ya están
mareados con su cargo, que ni siquiera tienen idea de lo que es avanzar, pero
ya se dan lujos de gente que no tiene las mismas posibilidades que ellos. Son
funcionarios de segundo y hasta cuarto nivel que se han mareado, que ya compran
sus muebles en lugares exclusivos y tienen Suburban, aunque la deban todita y
la hayan comprado a 60 meses sin enganche. Egidio Torre
Cantú estuvo de muy buen humor; bromeó diciendo que en esta sala de prensa
tendríamos encuentros con él, aunque reconoció que habría uno que otro
desencuentro, de los que dijo, espera sean mínimos. Sabe de la importancia de
los periodistas en el contexto social de una comunidad, entiende que nuestro
trabajo es buscar la noticia buena o mala, y comprende que hay que hacer muchos
sacrificios para tal efecto. El gobernador de Tamaulipas estuvo con los
periodistas, con los verdaderos periodistas, los que a diario hacen la noticia
o la columna. Eso se agradece. Hubo tiempo para
las fotografías, las peticiones especiales, los pequeños acuerdos informales,
el abrazo y el chascarrillo. Todo hubo en la mañana de un lunes especial para
Tamaulipas, por las muchas cosas que se fraguaron hoy. Sin lugar a
dudas, hemos convivido con el gobernador que queremos tener, con el que tiene
un completo contacto con la ciudadanía, que habla y escucha, que bromea y
atiende con mucha atingencia, el que saluda y camina entre su gente, la que
gobierna y que espera mucho de su gobernador. La verdad es que
ha sido una magnífica mañana en todos sentidos. En este sentido, hemos de
agradecer a quienes con un evento de esta naturaleza nos permiten acercarnos a
nuestro gobernador, y verlo como lo que es: un ser humano. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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