Por: Javier Rosales Ortiz03/06/2011 | Actualizada a las 12:54h
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RELATO 1.-Papi: ¿Porqué soy así?. Eso le pregunta la niña a su progenitor y
él, orgulloso le responde: “Porque eres igualita a mi”. Ella se regocija y lanza una mirada de
placer hacia las medallas colgadas en una pared que la acreditan como campeona
de judo aquí y fuera del estado. Y todo eso está bien porque tal vez esa
niña es de lo único que va a poder presumir durante toda su vida porque sus primeros
once años se desarrollaron en medio de la violencia que origina los
enfrentamientos entre su padre y su madre. Ellos, sus padres, son una pareja
caprichosa que siempre les gusto vivir del recurso ajeno, de la lisonja y del
saludo falso. Ella, una mujer con un extraño comportamiento
mental y de un lenguaje muy florido que es afecta a organizar comilonas porque
le gusta ser la estrella, aunque sus invitados hablen mal a su espalda y duden
de su reputación. El, un hombre maltrecho, sin gracia,
violento y rebelde al que le place tener contacto con la basura, porque su
intelecto no le da para más. Ambos, son codiciosos y su diversión
favorita es morderle la mano a quien les dio de comer, como todos aquellos que
nunca en su vida han movido una mano para ganarse decentemente un billete, por
eso se conforman vestir con ropa regalada, deshilachada, de segunda mano. Pero aquí el problema es que los traumas
que carga esa niña ya los empezó a reflejar en su escuela la primaria
“Epigmenio García”, de Ciudad Victoria, Tamaulipas, donde en su grupo, el sexto
A matutino, todas sus compañeras le temen y no la ven con respeto, sino con desprecio. Ella, graciosa y muy exhibicionista,
igualita a su madre, seguido les da muestra de lo que le han enseñado sus
maestros de judo y les advierte que se le acerquen con cuidado porque no
responde chipote con sangre, sea chico o sea grande. El agua derramo el vaso cuando en una
ocasión golpeó a una de sus compañeras de grupo y desde ese entonces su
popularidad se ha incrementado inclusive entre los directivos de esa
institución educativa, quienes saltan de gusto porque entre su alumnado cuentan
con una verdadera deportista. Y la madre de la niña agredida ya se cansa
de tocar puertas para detener la violencia que origina en esa escuela la
consumada medallista, pero el director y otras autoridades como respuesta le
dicen que se trata de solo un juego de niños. Inclusive los responsables de la justicia
en Tamaulipas, a quienes ya recurrió la madre inconforme, le aclararon que a
una niña no se le puede castigar por ser violenta y que esto que sucede no se puede
comparar con un caso de “bullying”, un tema tan explorado en estos momentos tan
complejos que vive el Tamaulipas. Por lo pronto la Epigmenio García
tiene entre sus filas a una estrella que puede presumir aunque la seguridad de
sus estudiantes de sexto año penda de un hilo. Los datos de la niña, de sus padres y del
director del plantel lo tengo en mi archivo por si los compañeros de la prensa
se interesan en este nuevo caso de “bullying.” Porque como dijo el amigo periodista Jesús
Hernández. El silencio se suele convertir en cómplice. RELATO 2.-Poco a poco el Gobernador, Egidio
Torre Cantú, se empieza a deshacer de las “malas colitas del pasado”. Eso es bueno, pero lo malo radica en que el
guillotinaza promete enlodar a las cabezas de área de dependencias como el DIF
estatal. Está, por ejemplo, el caso del Director del
Sistema Estatal, Gabriel de la
Garza, quien se vio obligado a despedir a su administrador
por razones que hoy se conocen. Y eso no sería justo porque Gabriel es un
hombre que como las aves ha sabido cruzar el pantano sin mancharse las alas. Injusto es, también, que se especule ya
sobre su salida del DIF, donde ha demostrado que como mano derecha de la señora
María del Pilar, ha contribuido a moldearle un rostro limpio y sensible al
organismo, como debe de ser. El médico Gabriel sigue con su labor
normal, pero no es ajeno a lo que se comenta. Sobre las consecuencias de esta sacudida de
las famosas colitas del pasado, Correo electrónico: anecdotariorosales@hotmail.com
Javier Rosales
Columnista en Tamaulipas. Su columna Anecdotario es publicada en diversos medios de comunicación.
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